16 julio, 2024
La mañana del sábado 21 de noviembre despertabas radiante. Unas horas más y formarías parte del espectáculo. Esa misma noche LA CANALLA y los 7 Dibujantes presentarían en el Teatro Alameda: Fulano Martín García, el último revolucionario, un concierto ilustrado hecho a tu medida.

Lo han vuelto a hacer. Volvieron y ya están marchándose. Sin avisarte, tan seductores, tan innegables como son, te dicen adiós y te guiñan un ojo. Lo han vuelto a crear sin que sepas cómo. Y tú sintiéndoles ya en el estómago. Se llama pena porque se van. Porque todo, hasta que vuelvan, ha terminado para Sevilla. LA CANALLA y los 7 Dibujantes defendieron un directo de esos que te meten en la historia. La de ellos. La que cobró vida encima de las tablas. La de un tal Fulano con sus días subiendo y bajando. La historia de lo cotidiano y valiente, de lo divertido, de lo adorable, y de lo revolucionario. Esa que comenzó con un poco de música y un narrador y se convirtió en el alma de la fiesta. Una historia que lanzó verdades como templos. Verdades que más de uno seguro no pudo soportar.

Y encima,  con el Teatro Alameda a la espalda, el vacío coge y se apodera de ti. Suele ocurrir, no temas. El efecto de lo que nace verdadero es tan excitante como frustrante cuando termina. No te confundas. Es tan normal que salieras nervioso, lleno de vida, con la miel aun en los labios… Lo que ocurrió esa noche no merece traspasar fronteras. Tiene que quedarse allí. Sabes que tienes ganas de contarlo todo pero… Echa el freno. Da sólo pequeñas pistas y sigue disfrutando de la ténue luz alimentando el escenario. Goza con esas manos que dibujan canciones. Mira cómo avanza la ilustración. Intenta adivinar el trazo que viene.  Y deja atrás el que se va. Juega con los colores. Piérdete en el recuerdo. Que las dosis sean minúsculas. Lo bueno y lo grande del aplauso final resérvatelo. Guárdate sus caras. Y a esa niña interpretando cada copla mientras escapa de las manos de su madre, cállatela. Seguro que alguno no sabe de qué estás hablando. Dale la oportunidad. Que pueda algún día -como tú- conocerles en primera persona. Aplaudirles desde primera fila. No hagas de intermediario. No le conviertas en segundón. Deja que sea un Tú a Tú. Aunque sabes que deseas soltar cómo de bien te sentaron los silencios recorriendo el auditorio.

Ocurre que hablar de Fulano Martín García: el último revolucionario te viene grande. Contarle al resto lo de Los 7 Dibujantes es mucha tela. Y describir a la LA CANALLA un reto que no quieres superar. Reconoces que, en el fondo, es por un bien común. No vas a ser tú quien cuente la película. Porque uno ha tenido que estar allí para creerlo. Porque ojos que uno no ve, corazón que uno se pierde. Porque la simbiosis entre la música y la ilustración debe ser una experiencia individual, única e íntima. Y tú no lo quieres estropear. Es con ese pellizco dándote la despedida cuando entiendes que no podrías escribir sobre lo que sentiste el pasado 21 de noviembre sin mencionar su final. Si con lo que haces no provocas reacciones, has hecho muy poco. O nada, qué coño. Pero es que ellos hicieron de más. Elevaron las expectativas con las que aparecías a las nueve de la noche. Y a las once,  después de currárselo con descaro, continuaron viniéndose arriba. Pisaron el suelo y escalaron al cielo. No te dejaban. Era consciente, no terminarías nunca de sentir.

Pero explicar lo que sientes creyendo que te van a entender, es una de las cosas más tontas de la vida. Lo que sientes lo sientes, aunque no se entienda, no te esfuerces en dar explicaciones. Porque siempre pasa: las explicaciones desvirtúan la historia. Así que esa noche -te dices- todo es para ti. Los sentimientos, la flor, la piel, y lo que surja. Las piernas cruzadas de ese señor que necesita reírse. El ir y venir de la señorita que nos acompañó hasta nuestros sitios. <<Desde aquí se ve de maravilla. Cuando tengo hueco, aquí me quedo. Disfrutad>>. Podríais quedaros un ratito más, pero lo maravilloso raras veces se prolonga en exceso. Y es normal, entonces dejaría de ser maravilloso para ser vete tú a saber qué. Tu compañero te miraba con cara de acierto. <<Hemos venido al sitio correcto>>. Tú asentías, estabas de acuerdo por primera vez.

Los días previos al encuentro se esfumaron. Se vistieron de segundos placenteros deprisa, corriendo. Y aunque el rato del sábado supiera  corto, te hizo comprender lo que desconocías.  Noviembre se marcha, pero LA CANALLA y los 7 Dibujantes consiguieron que la agenda siguiera palpitando radiante cuando faltan semanas para que el año agote sus días. Y un año más. Y pronto el último de sus conciertos. Y tú tan lleno de sensaciones. Con tantos directos en los ojos. Con tantas canciones en la boca. Con Fulano Martín García en la cabeza. Y con esas cosas en la mirada. La presencia de estos señores ha vuelto a jugar contigo. O te la ha vuelto a jugar. Todavía no se han ido y ya estás deseando que vuelvan.

Tés quiero my lof …

Posted by Miguel Angel Pastor on sábado, 21 de noviembre de 2015

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