Cuando escoger una canción se convierte en misión imposible

Palabras se llama el nuevo disco de Gonzalo de Cos y los Herederos, pero es difícil resumir en frases un disco con tanta alma.

El grupo sevillano nació en 2014, primero con Gonzalo como cantautor y después con la consolidación, a todos los efectos, como banda. Desde entonces, no han parado de dar conciertos alrededor de España, tocar en festivales como Alamedeando, y ser teloneros de músicos tan notables como Rubén Pozo o Conchita. Con dos epés a las espaldas, el grupo de pop-rock español tiene influencias del rock de los 90 y del indie, así como de algunos grandes: Pereza, Los Piratas, Quique González o Iván Ferreiro. Tal y como ellos dicen, están “entre el country de Johny Cash y las guitarras ecualizadas de Tom Petty & The Heartsbreakers”. Y se nota, aunque eso no destiñe de ninguna manera la fuerte personalidad de su música.

Palabras es el resultado de todos esos años de esfuerzo, y es un trabajo muy bien acabado, que desprende una electricidad mágica difícilmente explicada, precisamente, en ningún discurso posible. Han intentado encerrar en un disco conceptos contrarios, “un Ying y un Yang”, un torbellino de sensaciones opuestas para expresar la melancólica idea del amor que queda y el amor que fue, dándonos una imagen de lo que significa para ellos el término palabras: “elementos infinitos que pueden hacerte ver el cielo y el infierno; son gloria y condena”.

“No me dio tiempo” es la primera canción del disco, y empieza con un lejano eco de la dulce voz de Gonzalo, para luego estallar. El violonchelo y el saxofón parecen adueñarse de la melodía, acompañando a la nostalgia, que nos habla de poemas regalados. “Caricias ajustadas” es la más pegadiza, con un estribillo muy animado y una guitarra buenísima, que se cobra al final de la canción todo el protagonismo, acompañada tan solo de los coros de Gonzalo.

“El gran golpe” nos sorprende con una trompeta que lleva el papel cantante, y con una estructura circular, que extingue la canción con los mismos coros con los que comenzó. La voz se vuelve sensual, y nos habla desde lejos: “la soledad se despidió de mí, al menos por tres horas”. “Pi. Lambda. Tau” es, sin duda alguna, la canción más extraña de la compilación: con sonidos electrónicos, de interferencias perturbadoras, incisivas, que parecen querer estallarte el tímpano, dignos de otra galaxia, y con la voz en inglés de una mujer estelar, intergaláctica.

Este tono espacial se mantiene al final de “Por los tuyos”, donde cada frase esconde muchos significados, ya que el modo de narrarlas de Gonzalo parece convertir cada palabra en una oración con sentido propio. “Palabras” recuerda a la música del Oeste. Es, quizás, la más triste y nostálgica, pero es preciosa, con cambios de fuerza y terminando entre susurros.

Al terminar de escuchar el disco, y sin ser capaz de escoger la canción más bonita de todas, sólo puedo pensar que un grupo como este tiene que ser un espectáculo inolvidable, digno de disfrutar. Su próximo concierto es el 4 de febrero en Los Santos de Maimona y, después, el 17 de febrero en Sevilla… ¡una cita que 8 pistas no piensa perderse!

Gonzalo de Cos y los Herederos está compuesto por:

  • Gonzalo de Cos: voz, guitarra y sintetizadores
  • Antonio Márquez: saxofón y percusiones
  • Cristóbal Márquez: guitarra y coros
  • Julián Carrasco: batería, percusiones, hammond y rhodes
  • Juan Diego Sánchez: Violonchelo

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