Capítulo 1: Slam Allen y Cord Carpenter en la Sala Custom

Fotografías por Esperanza Mar

No es hasta las 22:00 que no empieza la noche de Slam Allen y Cord Carpenter en la Sala Custom.

Una de las citas ineludibles para los amantes del buen blues que organiza cada cierto tiempo la sala a través de Riff Producciones.

Si bien en este caso el blues se difumina un poco para ser tentado por los ritmos del R&R.

Cord Campenter sale marcado por el tenue brillo de una sala con menos afluencia de la esperada. Esto es lo que no debería de pasar en esta ciudad. Aquí hay que cambiar algo si viene un tipo como este y en la sala sólo aparecen unas 200 personas. Máximo si es la primera vez que tenemos la suerte de tenerlo en España.

Confiesa que ha sido un largo viaje pero que ha merecido la pena sólo por ver a la gente disfrutando de su música.

El concierto empieza más suave de lo esperado. Viene presentando su último trabajo Nights on the old No.9, un disco edulcorado para el consumo masivo pero que coquetea con los ritmos clásicos y arraigados del R&R y country más auténticos. La verdad es que entra sin apenas darte cuenta pero se te pega a la piel como el sudor en verano.

La noche empieza con «Coming around«. La música de raíces americanas siempre ha sido nuestra debilidad. La auténtica, la que sale de muy atrás y no está prefabricada. Lo genuino brilla por sí mismo sin necesitar de aditivos y esto que estamos escuchando esta noche lo es, del mismo Texas hasta Sevilla sin hacer escalas.

Nos confiesa que si fuera por él se mudaría a España, que aquí no duerme nadie, que llevan aquí unos días y aún no han visto a nadie dormir.

La música es sencilla, como «Elisabeth«,  parte de ritmos y acordes por todos escuchados en multitud de ocasiones pero tiene ese “no se que” que hace que la música no sea una mera copia, un producto creado para un fin material. Esto va un pasito más allá. Parte de la premisa de soltar lo que uno lleva dentro, de hacer vibrar con las notas, de hacer que cierres los ojos para disfrutar mejor de tu sonido interior para posteriormente arrancarte un bailecito de rodillas y risas en los ojos con un poquito de country sin complejos.

Se me cruza por la mente grupos de aquí que he visto últimamente adoptando este sonido, los Milkyway, Surroenders, Guillermo Alvah, es curioso, no sé por qué pero aún siendo el mismo estilo no suena igual. Esto suena, sintiéndolo mucho por ellos, mucho más auténtico, sin tener que ser mejor técnicamente ni mucho menos. Pero me ha dado por pensar que además de las notas, los acordes y las letras debe haber algo más, algo que haga que cuando escuchas a Allen sepas sin posibilidad de equivocarte que este tío es de allí, tejano o del Mississippi pero del otro lado del charco sin duda.

Ruta 66 hablaba de levantando el polvo allá por donde van. Si bien es una cita algo manida lo cierto es que han dado en el clavo. No dejan indiferentes, se disfruta de principio a fin.

Es en los temas instrumentales donde quizás se aprecia mejor el tremendo sonido coral que tienen los 4 componentes de la banda, quizás destaca el guitarrista, que simplemente es tremendo, pero es que el ritmo del bajo es potente y contundente, y la batería marca sin marear el mejor de los beats para los presentes. En definitiva una maquinaria muy bien engrasada que hace las delicias de quien vaya a verlos.

Hay cabida incluso para instrumentos tan peculiares como el ondes martenot

Nadie marca el ritmo a seguir, aquí no hay líder, no hay miradas de mandato, todos funcionan por sentimiento, sabiendo lo que va a hacer el compañero en cada momento, es tremendo ver a un grupo actuando realmente como tal. Para rematar la faena versiones de los grandes Petty y Johnny Cash.

A eso de las 23h aparece Slam Allen en escena y lo primero que se te viene a la cabeza es “ufff esto es otra historia

Aquí la banda acompaña el indiscutible virtuosismo de Allen. Tanto su tipo como lo que desprende recuerda al blues más auténtico, al vivido desde pequeño, al que se lleva en la sangre, en los sueños y las noches en vela.

Los que esta noche estamos aquí para disfrutarlo nos hemos quedado sin palabras. Ojos como platos, sonidos arrastrados, punteos infinitos de gestos extraños en la cara y ojos cerrados en las agudas.

Por supuesto también se permite el lujo de, en el segundo tema, bajarse del escenario y regalarnos cositas como esta entre el público

Suena «Sweet Home Chicago» de los Blues Brothers

Parece ser que esta noche no venimos a escuchar temas nuevos sino a que nos deleiten con los clásicos desde el punto de vista de un maestro como Allen. Excusas para pillar su guitarra, cerrar los ojos y decir madre del amor hermoso esto es lo que quiero, esto y nada más.

El Blues parece el idioma del amor esta noche en Sevilla. No hay ni una sola pareja que viendo a Allen no esté abrazada mirándose melosamente con una sonrisa en los labios. Habrá quien diga que puede ser efecto del alcohol, de las feromonas del ambiente, del aire incluso, pero a fin de cuentas que más dará. Lo realmente cierto es que el ambiente se ha caldeado mucho en la sala infringiendo suaves ondas de placer que recorren todo nuestro cuerpo.

Nos confiesa que es su primera vez en España, mientras sin pensárselo dos veces le deja su guitarra a un valiente del público para marcarse sus 5 minutos de gloria.

Si a su don con la guitarra le añadimos la voz tan personal y melódica que posee, con un timbre claro, lleno de matices, que sabe explotar con gran sabiduría, ya nos quitamos el sombrero. A cappella incluido.

Para el fin de fiesta, Cord Carpenter y Slam Allen sobre el escenario tocando “Champagne And Reefer” de Muddy Waters, en una especie de reto por ver quién le hace más carantoñas a la guitarra. Tremendos ambos. Vaya empacho de buen Blues que vamos a coger esta noche. Durante el tema hay tiempo para que dos baterías toquen al mismo tiempo. Un desfase vamos. Terminan el tema abrazados entre risas.

The Blues Is Alright” del señor Little Milton, sirve de excusa para que el Predicador Ramírez se suba al escenario. Las manos a la cabeza, esto es una fiesta en toda regla. Lo máximo cuando el reverendo pilla la guitarra de Allen para decir aquí estoy yo.

Lo único que en estos momentos se me puede pasar por la cabeza es “que no se acabe, por favor”.

En la fiesta de los sonidos, en la pureza de los lentos en soledad, en los sentimientos a flor de piel, esta noche no se nos olvidará facilmente. Podremos decir, nosotros estuvimos allí, en el primer concierto que Slam Allen dio en España, y podremos decir que fue simplemente soberbio.

Para despedirse, todos coreamos al unísono “Purple Rain”, con las manos en el aire…

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