21 abril, 2024
Era un viernes de marzo, algo gris y como otro cualquiera. El comienzo del fin de semana que todos y todas esperamos. Y qué mejor manera que celebrarlo con música. La sala Funclub se vanagloriaba de acoger a dos bandas emergentes y nacionales esa noche. Bittersweet ejerció de teloneros de la prometedora banda Jack Knife, procedente de Madrid.

Fotografías por Nuria Sánchez

Era un viernes de marzo, algo gris y como otro cualquiera. El comienzo del fin de semana que todos y todas esperamos. Y qué mejor manera que celebrarlo con música. La sala Funclub se vanagloriaba de acoger a dos bandas emergentes y nacionales esa noche. Bittersweet ejerció de teloneros de la prometedora banda Jack Knife, procedente de Madrid.

Aquella noche sería motivo de encuentro juvenil, de intercambio de miradas y sonrisas, y de baile al son de la música. Jack Knife presentaba su material por primera vez en la capital andaluza y en palabras del grupo, era la “po—a”. Como testigos se encontraban un grupo de jóvenes, en un principio reducido, pero que conforme avanzaba aquella noche de viernes atraería a más rezagados a la cita. Una vez se escucha a los Jack Knife es difícil pensar en que llenarán la sala. Se trata de un sonido compacto y definido, con cierta reminiscencia a la época dorada del rock y con un espíritu lleno de energía. No, la razón de que Funclub no estuviera a rebosar fue sencillamente el buen tiempo. Un concierto gratuito a escasos 50 metros al aire libre y con barras que ofrecen cerveza del tipo gordete con gorro rojo acaparó a cualquier despistado que anduviese por la Alameda de Hércules. A finales de marzo y con buena temperatura, no los culpo.

Aun así, tampoco los envidié. Jack Knife me haría recordar por qué decidí que la música representaría gran parte de mi vida y acabaría convirtiéndose a veces en mi mejor confidente y amiga. Su trabajo es refrescante y bien dirigido. Al escucharlos se nota que saben quiénes son y qué es lo que quieren. La voz de Charlie (cantante) y de J. Parsons (guitarra y corista) sonaban firmes, las pautas que marcaba JFlow (bajo) eran acertadas y el ritmo de Berdick (batería) conformaba el vehículo perfecto para este grupo madrileño.

Sus letras escritas en idioma anglosajón no supusieron una barrera para el público a la hora de corear sus estribillos, pegadizos y fáciles de tararear. Entre el público se entrevía incluso a más de uno portando la camiseta de la banda y pronto el espacio entre la primera fila y la entrada a la sala se convirtió en un torbellino de danza veloz e incontrolable. Las luces rojas y azules archiconocidas de la sala alumbraban a los cuatro músicos, que agradecían a los presentes la visita e intentaban a golpe de sudor dar a conocer su trabajo y esfuerzo.

When you re feeing blue the skies will shine for you – The Shepherd’s song

Personalmente las letras fueron lo que me convencieron. Una escritura que recuerda que porta un mensaje que recuerda a los inicios de Coldplay pero con un sonido mucho más duro, de banda rock-garage o de garito. Su música parece estar influenciada por bandas como Libertines y en continuo crecimiento personal. Con una vestimenta de motivos florales, unos pitillos negros y luciendo mocasines oscuros con calcetines blancos, estos cuatro jóvenes de estética indie quieren tocar y disfrutar de lo que hacen.

Yo no voy a hablar de cada una de las canciones que allí tocaron, puesto que eso se queda en la memoria de los que acudieron al evento. Lo que sí puedo deciros es que Jack Knife apunta maneras. Tienen imagen, sonido y ganas. Una seguridad que sólo aporta la experiencia y la dedicación. Con todo, Jack Knife saben pasárselo bien, y nunca faltaba un botellín de la cerveza verde a sus pies y hacia el final del evento, el escenario se encontraba poblado de ellos, como un bosque de vidrio y zumo de cebada.

Si te preguntas quiénes son Jack Knife, fácil. Son la banda de rock que escuchas para olvidarte de todo, para saltar y vivir, para estar a tu rollo y para expresarte. En su música encuentras canciones movidas y enérgicas y melodías lentas y de temática amorosa. De todas las maneras, el sur pareció conmover a los madrileños, que manifestaban sus ganas de bajar más allá de Despeñaperros, allá donde las palabras comienzan a acortarse y desaparecer. El sur atrapa.

Jack Knife es un grupo de barba de tres días, de bigotes. Una música que hace bailar tanto a españoles como a rusos como fue el tema “You will pay”. También disponen de tributos, como la versión en inglés del mítico tema de “Al amanecer” de Los Fresones y que titulan “Riding Up Again”. Ellos invitan a subir al escenario, a “berrear” sus letras y en definitiva, a que te olvides de todo y que seas tú mismo, al menos durante el tiempo que dure el concierto. Luego, siempre puedes tomarte un par de cañas con ellos. Dudo que opongan resistencia.

De rodillas y coreando “The Shepherd’s Song” una canción melódica y con un estribillo bueno acabaron los jóvenes que venían de la capital. Tras el último acorde, sólo las calles de Sevilla serían cómplices del resto de la noche que allí vivieron.

“I don’t know what it’s like to feel this feeling but if I could I’d go back for you”

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