18 abril, 2024
Un producto que no se altera con el orden de sus factores. Porque lo escuches en el orden que lo escuches, todo lo que recibes termina alterándote, convirtiéndote en algo más sentimental.

La historia continúa, y el camino de Juan Jaramillo, después de pasar por tanta variedad de estilos y escenarios a lo largo de su carrera, decide dar rienda suelta a su imaginación y destapar los temas que un día, casi por instinto, creó con el propósito de que vieran la luz. Para ello, se presenta bajo una nueva banda con la que seguir creando paz en los escenarios. Juan Jaramillo su voz y encargándose de las guitarras rítmicas y acústicas, sin olvidarle como responsable de todas y cada una de las composiciones que dan vida al nuevo corta duración, cuyo nombre se identifica con el mismo que define a la formación. Qué mejor nombre para un primer EP que el de la misma banda. No me digas que no.

Y aunque es una parte importante cuando nos referimos a la materia prima, no todo queda en su vocalista cuando hablamos de Shepherd. Alejandro Caracuel también es parte activa en el proyecto dotando de sonido a la guitarra solista y poniendo voz a los coros, así como Luis Manuel Terán Mejías haciendo rugir la batería y Darío Berciano Garrido  con su bajo caminante entre melodía y melodía. Y por seguir un poco más con la aventura, hablando ahora de colaboraciones, debemos nombrar a Martin Verderosa ante la batería en el momento de grabación y a Alejandro García en Breathe, vocalista de Jambalaya, banda que hace bien poco recordábamos en la casa de esta forma: https://8pistas.com/bandas-emergentes-jambalaya-y-su-rockrice-con-nueva-receta/.

Realmente hay trabajos que vienen de una acústica con sus cuatro paredes, y éste es uno de ellos. No negamos que de esta forma no hubiera conseguido crear sensaciones ante el público. Pero hemos de reconocer que Shepherd había nacido fuerte, y como toda creación,  pasaría por una transformación antes de que sus canciones quedaran listas para el consumo (merecido). Resultado donde la banda tenía mucho que ver. Gracias a la misma, lo que sonaba en acústico, terminaba convirtiéndose en un sonido eléctrico vintage que sigue una línea donde la melancolía que se crea con ella te ayuda a viajar de forma instantánea allí donde quieras transportarte. Su música es así, te ayuda cuando más lo necesitas y cuando menos lo esperas.

De este modo presenta Shepherd: Shepherd, agrupando un lista de cuatro temas que van desde «This is» a «Oh Mary», pasando por «Ask» y «Breathe», un producto que no se altera con el orden de sus factores. Porque lo escuches en el orden que lo escuches, todo lo que recibes termina alterándote, convirtiéndote en algo más sentimental. Y como siempre digo, la interpretación que aquí una servidora pueda sacar de cada una de las letras que prestan compañía recíproca a las melodías que las envuelven, tiene demasiado tinte subjetivo. Así que prefiero que seáis más de escuchar que de leer (en este caso):

Pero si tuviera que quedarme con alguna, me decanto irresistiblemente por la primera, que me pasa como en la vida, las primeras partes siempre te hacen retumbar de un modo diferente. Confiando plenamente en las que abren las puertas, «This is»  te cuenta, de forma muy sencilla (tanto, que asusta), lo que te hace despertar en la vida: la falta de tiempo, las ganas, el amanecer, lo que se agota, lo que no nos derrota, el atrevimiento ante la cuenta atrás… En definitiva, te habla de superviviencia extrema y de todo lo que te ayuda a conseguirla. Sobrevivir es nacer de nuevo. Y el caos no podrá con Shepherd, de eso estamos seguros.

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