13 abril, 2024
Ya tenemos aquí lo que se presenta con la ostentosa etiqueta de “primer disco de Folkgrunge de España”. Bien, no voy a ser yo quien discuta tal cosa. En vez de eso, voy a escuchar con los oídos más vírgenes que pueda inventarme, a ver qué pasa. Aunque…

 Le Clotêt Avec Garcés – «Pasen, Acomodense y​.​.​. Salgan Por Donde Puedan» (2013)

Otomo Recs

…primero echaré un vistazo. El artwork del disco está realizado por Antonín Garcés; ¿el “Garcés” del título? Bueno, al menos uno de ellos. Es una portada que creo sintetiza de manera efectiva el contenido crudo y desprovisto de colorido de las ocho canciones que alberga, y que adelanta una idea intuitiva del estado anímico al que podemos llegar tras su escucha.

He investigado un poco y parece que Hussein Garcés, que es el tipo detrás de todo esto, considera que tiene influencias de corte muy diverso, pero se centran, sobre todo, en cuatro fuentes. Después de una atenta escucha creo poder matizar que Le Clotêt avec Garcés carece de la sana sencillez de Will Oldham, participa de un modo, cuanto menos, retorcido de la propuesta espartana de Low, busca las sombras que va dejando la luz de Calexico y desenchufa, en parte, a Sonic Youth. Sí, lo habéis adivinado. Es música bastante depresiva.  Y, ahora, vamos por partes.

Dovelike Man”, el primer tema,  se presenta con un sonido levemente cavernoso, en la línea de Damien Jurado, y con lo que entiendo que es una semejanza, buscada o no, con la frágil garganta del músico de Seattle.

Manual de instrucciones para pelirrojas” (¡buen título!) es el siguiente, y comienza de forma pausada, pero cuando entra la voz el resultado es casi tétrico. Buena parte de la culpa la tiene el hecho de que no es un manual en absoluto, sino una lenta, amarga y prolongada queja amorosa, y en todo caso una advertencia: “tus sonrisas ocultan brujas”, dice Hussein en determinado momento, apenas vocalizando, casi en un susurro, de este extenso corte.

https://www.youtube.com/watch?v=1SJJ28hXYiA

God Was Anunnaki” reincide en el sonido Jurado, infinitamente lo-fi, y presenta un fondo monocorde, casi desprovisto de vistosidades o concesiones a los músicos. Lírica y curiosamente toca el tema de las tablas sumerias, con sus deidades extraterrestres creadoras de la especie humana y todo ese batiburrillo esotérico, tan atractivo para algunos. Al menos el título suena divertido…

Cansautor” se desarrolla sobre un fondo efectivo de percusión apagada e inquieta y algo de electricidad dosificada. “Cállate”, repite una otra vez la letracusación contra el cansautor del título. Aquí sí se puede hablar de estética grunge, y algo menos de folk.

Matando mi muerte” podría pasar por la demo de una canción con las letras a medio terminar, por la peculiar forma de frasear de Hussein y la calidad del sonido, quiero creer que intencionadamente imperfecta. A estas alturas de disco se viene haciendo necesario un cambio de planteamientos, algo que afortunadamente llega con el siguiente tema.

Batman en Coripe” es una sorprendente instrumental con cierto aire a banda sonora de cine negro de bajo presupuesto. Tiene buenas guitarras, es corta y lo mejor es que se hace corta. Buen contrapunto. Desconocemos la conexión de Bruce Wayne con el municipio sevillano, empero…

De intensidad creciente, “Spies in the city of the world” tiene algo de esa estética noir, pero filtrada por la boca de algún poeta enloquecido que repitiera una y otra vez la misma frase sin sentido. Kim Gordon droga a Peter Murphy y le invita a ¿cantar?

Por último, si queremos ser un tanto ingenuos, “Dragones y mazmorras” es casi una traición sonora al espíritu aventurero de la popular serie de dibujos animados o el subgénero literario. Plomiza, con un piano tan triste como limitado, una línea melódica simple y efectiva en su desnudez y un trabajo pedregoso a la batería, es otra muestra del tortuoso mundo interior del artista, pero carece de una voz no ya convincente, sino simplemente entonada. El final, con lo que parece un unísono de guitarra y mellotrón (?) repetitivo e inclemente, arregla un poco el asunto hasta su desaparición total. El disco ha terminado.

Y está bien que sea así. No me malinterpretéis, a pesar de lo que pueda parecer no creo que se trate necesariamente de un mal álbum. Pero tengo claro que no es un disco para cualquier momento. Así como Kurt Cobain nos enseñó que escuchar a Leonard Cohen no es una buena idea cuando estás depre, yo voy a poner mi granito de arena y a proponer degustar este debut (cosa siempre a tener en cuenta) sólo si estáis acompañados de una buena provisión de Glam rock, funk, reggae o música Surf cerca, para revertir los posibles efectos secundarios. Sin ir más lejos, yo mismo he tenido que someterme a una terapia intensiva consistente en Aerosmith, Alice Cooper, Motley Crüe y Van Halen tras cumplir mis labores de redactor. Aunque si lo que queréis es fomentar precisamente esos oscuros estados de ánimo… no lo dudéis: este es vuestro disco. Palabra.

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