17 abril, 2024
El mejor festival internacional de Blues del mundo según The Blues Foundation de Memphis llega a su vigésima edición. 20 años de historia del Blues que se han grabado a fuego en nuestra mente

Fotografías por Esperanza Mar

El mejor festival internacional de Blues del mundo según The Blues Foundation de Memphis llega a su vigésima edición. 20 años de historia del Blues que se han grabado a fuego en nuestra mente. 8pistas ha podido disfrutar de varios de esos años, antes incluso de existir como revista musical.

Hemos visto pasar por sus escenarios a lo mejor y más granado de la industria nacional e internacional, disfrutando siempre de un sonido exquisito y una organización que mejora cada año, sin apenas ponerle ningún pero nunca. Todo ello pasa por Riff Producciones, a los que no nos cansaremos de darle su merecido reconocimiento. Y eso que nosotros no cobramos ni un duro por esto, simplemente somos usuarios muy satisfechos y aprovechamos nuestra plataforma pública para expresarlo.

Este año, por motivos laborales no pudimos asistir el jueves, como hemos hecho siempre. Llegamos el viernes cuando Alvon Johnson & Pedro Andrea comienzan a dar sus primeros acordes entonados, pausados y rítmicos, mientras el resto de su banda acompaña discreta y misteriosamente su andar, contoneante sobre el escenario. Pero los acordes largos y los ritmos predecibles pronto darán paso al descontrol con mesura, locura comedida y finalmente despiporre sin cortapisas. Apoteósico final por todo lo alto que deja a la gente con ganas de más pero para cumplir horarios la cosa esta difícil para bises, como en años anteriores.

Acto seguido Chicago blues band: a living history, toma posiciones sobre el escenario. El narrador de este particular grupo se encarga de dar paso uno a uno a leyendas del blues de Chicago, el primero en prender fuego a la plaza es su pianista Johnny Iguana a lo Jerry Lee Lewis.

Billy Boy Arnold una de las voces más respetadas del Blues, que te marcan un recuerdo a fuego, que te enganchan con anzuelo de tres puntas se une a John Primer y su guitarra para traernos la suciedad del sudor corriendo por nuestra frente, mientras el diablo con forma de mujer nos menea la colita a escasos metros, cerca del cruce de caminos.

El líder de la banda Billy Branch, nominado a 2 grammy creo, sale a escena para poner su armónica al servicio de la rabiosa voz de John Primer. Matthew Skoller es el que presenta a la gente y que a su vez combina como armonicista cuando Billy no anda por el escenario.

Y a partir de aquí un salir y entrar de miembros de la banda hasta el apoteósico final con Lurrie Bell y su magnífica “guitar player”, the master. Para acto seguido juntar a todos en escena con un hasta siempre Cazorla en los labios y unas notas sin fin gritando aun en nuestros oídos.

Vaya manera de llegar a un festival. Pero aun son las 2:00 y queda mucho para estar aun satisfechos. Cuando Ian Siegal aparece con su sombrero de vaquero el cigarrito en el mástil de su guitarra y esa pinta de chulo de cárcel  la plaza se viene abajo. Cada tema es un canto sucio y arrastrado de los vicios de la humanidad, del dolor de la calle y el sabor del sinsabor. Su guitarra nos habla de frio metal, de polvo en las botas y whisky barato.

Cada pieza es única, un ritmo profundo y único que alterna entre lo agobiante, lo duro y el rock más fluido y clásico, con la ayuda de Little G Weevil que muta a ritmo funky en menos de 1 segundo.

Pero si hablamos de su guitarra no nos podemos saltar el inmenso registro vocal que posee, cosa que no es muy común ver entre estas tablas. Voces personales, profundas, negras o blancas, con carácter, limpias o sucias y otros mil adjetivos que podamos poner, pero raras veces decimos con un amplio registro y es que Ian no solo lo posee sino que es capaz de adaptarlo a baladas, intensos metales o inocente rockabilly. Uno de los grandísimos descubrimientos de la noche. Vamos, una pasada. Y encima para terminar una preciosa versión de «Forever young«.

A eso de las 3:30 la instrumentación a tres bandas de Guadalupe Plata hace su aparición entre una densa nube de humo, palo de fregona con cuerda incluido (en serio, ¿este instrumento tiene algún nombre?). Comienzan con “En este cementerio” y sin parar van enlazando temas de sus trabajos como si el Blues, Boogie y el Country  fueran uno solo. Una gran despedida para esta noche de viernes que ha tenido uno de los mejores niveles de los últimos años.

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