18 abril, 2024
Sería asombroso que no supieras de quién te hablo. Sería casi increíble. Pero si es así, sólo tienes que acudir el próximo martes a La Sala y definir tú mismo lo que allí sucede cuando este grande de la música comience a hablar con canciones.

El próximo 14 de enero tendrá lugar la vuelta de Alfonso del Valle a La Sala (Plaza del Pumarejo de Sevilla).  El compositor que «nunca pensó en sus canciones como un producto vendible y sí como esas letras que surgen de la necesidad de comunicar un mensaje al público» – como él mismo ha asegurado a todo el que le haya preguntado -, regresa de nuevo al escenario que tantas veces ha pisado  y que tantos momentos le ha regalado. Vuelve a plantarse frente a un público que sabe de qué pie cojea él como artista veterano; público que le ha recibido desde que La Sala abriera sus puertas a finales del verano pasado.

Para los que aún le desconozcan, Alfonso del Valle es conocido en Sevilla. Son ya más de treinta años componiendo canciones y desde 1995 protagonizando actuaciones en los locales más reconocidos de esta ciudad. Músico autodidacta e intuitivo, sabe transmitir lo que siente al subir a un escenario. Quizás sea eso lo que tiñe de realidad cada frase de su música. Quizás sea eso lo que hace que su público nunca le abandone.

En 1995 inició su camino en solitario. A pesar de que creía que los cantautores no le interesaban a nadie,  «Yo siempre he sido un cantautor, incluso cuando formamos el grupo Punto y Aparte en los ochenta, lo que hacía era canción de autor electrificada» (Sevilla 1958).

En alguna ocasión, el cantante ha asegurado que lo suyo es la «canción de autor irónica, ingeniosa, divertida y provocadora» y que «lo ético no tiene porqué estar reñido con lo desenfadado«, cosa de la que hoy no podemos dudar, después de la larga carrera profesional que el cantautor nos está dedicando en vida. Con sólo atender a lo que dicen sus letras, rápidamente nos impregnamos de su estilo: música de bares, de ambientes reales, de decir lo que uno piensa con la garganta bien abierta. Su música es esa que no se esconde de nadie; esa que reúne a sentidos despiertos alrededor de canciones con vidas, llenas de quejas, de sentimientos y provocaciones.

Alfonso de Valle, quien se confiesa eterno admirador de Javier Krahe, canta cosas como: «No es tan malo estar de baja / No sé por qué la gente monta un drama / Desde debajo hay mejor panorama / Y bastante menos trabajo«, dice el estribillo de «La bajeza».

El pasado mes de abril fuimos testigo de su último trabajo: 8.0, un disco doble, mitad en directo, mitad en estudio, en el que nos ofrece 27 nuevas canciones cargadas de ironía, compromiso social y mucho humor. Como la vida misma, que es un poco de todo esto y de todo aquello.

Sería asombroso que no supieras de quién te hablo. Sería casi increíble. Pero si es así, sólo tienes que acudir el próximo martes a La Sala y definir tú mismo lo que allí sucede cuando este grande de la música comience a hablar con canciones.

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