Los primeros pasos de una nueva etapa de Carmen Boza en el Teatro Central

Dice Carmen Boza que busca sus respuestas en el impulso y en la música. Por ello, durante este 2020, seguirá dando conciertos en los que variará su repertorio habitual más reciente y la instrumentación, e irá dejando ver en lo que está trabajando de cara al futuro. Tras año y medio de conciertos con la Caja Negra, una gira que acabó por todo lo alto el pasado diciembre en la sala madrileña la Riviera, los brotes verdes de nuevos caminos artísticos comienzan a asomar. El público de Sevilla podrá ser testigo en los conciertos, durante dos días consecutivos, de Carmen Boza en el Teatro Central, el viernes 21 y sábado 22 de febrero.

El último disco de Boza, La Caja Negra, fue publicado antes del verano de 2018. Era el esperado segundo trabajo de la artista de la Línea, tras La mansión de los espejos (2014). Con un sonido crudo y rotundo, entre el R´n´B y el rock con tintes jazzísticos y grunge, La Caja Negra, totalmente escrito, arreglado y producido por Boza, está lleno de poderosos riffs de guitarra y melodías hipnóticas con un estilo de sello inconfundible. Un trío (guitarra, bajo, batería) creando un potente y pegajoso groove que lleva en volandas a clarividentes textos sobre la posmodernidad, la vida moderna, la levedad del ser, la incertidumbre y la honestidad de romper con todo y volver a empezar.

Un disco sudado, sangrado y llorado, que no nació hasta su tercer parto. Después de haber quemado varias vidas y un viaje catártico en el que un par de producciones fueron abortadas, se dio cuenta de que el sendero estaba en casa y de que tenía que ser valiente y coger ella misma las riendas de las grabaciones. Este ejercicio de honestidad consigo misma y con su público, dio lugar a nueve canciones explosivas y complejas, con un sonido crudo y poderoso, llenas de desengaño, desesperación, pérdida, rupturas vitales, huidas, despedidas, deslocalización y desconexión emocional-espiritual y mantras para la supervivencia y la reconciliación con una misma.

Tras una etapa de turbulencias que sirvió para soltar lastre y un largo período de introspección (su anterior disco, La mansión de los espejos, data de 2014) y con la notable influencia de libros como La insoportable levedad del ser de Milan Kundera, 1984 de George Orwell, Vivir,escribir de Annie Dillard y Vidas líquidas de Zyfmunt Bauman, salieron estos textos poéticos, pero estruendosos hasta el desgarro, que rozan la psicología, la filosofía y la sociología constantemente. Funk y R´n´B con toque jazzy y casi grunge mientras suenan afiladas verdades lapidarias y nihilistas sobre estos tiempos de posmodernidad y su posverdad imperante. Una arriesgada apuesta, una simbiosis que nunca se había producido en la música en español.

La música de Carmen Boza se nutre de su fuerte vínculo con la guitarra. El interés por muchas propuestas de la llamada música comercial, al tiempo que por muchos otros proyectos de corte más alternativo, desemboca en el torrente de influencias que se aprecian en las composiciones de la gaditana. Una de las propuestas más interesantes y con más proyección de los últimos años.

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