20 mayo, 2024
No será recordado por ella misma como uno de sus mejores conciertos, ni siquiera en este año, estoy seguro.

El cuadro impone al visitante.  La Plaza de España impone pero no acongoja, sino que abraza y te hipnotiza, pero sin avasallar. Te da la oportunidad de ir relajando tensiones, de ir dejando de lado, en la medida de lo posible, toda la cotidianidad tóxica que nos rodea día a día.

Una cervecita en uno de los muchos puestecitos bien distribuidos en el camino de entrada. Hablamos de más de 20 por lo que despreocupémonos de colas para tomarnos algo.

Puntualidad europea, sorpresa incluida, comienzo rodeada de abrazos, de miradas como platos, de ojos como de niños pequeños. Declaración de intenciones con “Les jours heureuz”, carta de presentación de su nuevo trabajo Isa. Seguimos descubriéndolo con “Imagina”.

Despojada de la inocencia de sus primeras apariciones lo compensa con un estallido de felicidad inicial como de risa de anuncio que empujan un coche por playas paradisíacas.

El escenario se resiste a ser conquistado sin presentar algo de guerra, se niega, a pesar de los bailes iniciales, de los aplausos pedidos y que acompañan pero aún sin aupar. Sobre las tablas bajo, guitarra/contrabajo, guitarra española, teclados y batería. ¡¿Cómo estás, Sevilla?!, sus primeras palabras.

Una vela, un deseo dubitativo en una lengua prestada. Una súplica dedicada “Sur la route”. Cuando el estribillo es compartido comienzan los primeros bailes dentro y fuera del escenario “Que vendrá”.

La energía y las vibraciones surgen intensas pero se van disipando con los metros. Se arrastran y se cuelan entre las personas, se empeñan en llegar más lejos. Les cuesta pero en el intento está casi todo el éxito. Dulzura e interacción no le faltan ni mucho menos “De couleurs vives”.

Si bien la energía es uno de los platos principales, las notas que discurren melosas, casi como aceite que se derrama por la encimera, convierten la voz de la señorita en palpable, con cierto regusto a campo seco y paja en los caminos. “Et le reste” uno de los temas que más me gustan de su último disco precisamente porque demuestra esa parada vital que ha tenido Isa en su intención de matar a Zaz según ella misma ha confesado en más de una ocasión.

Les passants” demuestra que lo nuevo si bien es fresco y tiene la capacidad de captar nuestra atención, cuando los caminos dan algunos pasos para atrás es cuando, verdaderamente, puedes apreciar el camino andado. Cuando volvemos a casa es cuando nos damos cuenta de la felicidad vivida, de las ganas de seguir, de la pasión por sacar lo que hay dentro, “Comme ci, comme ça

ZAZ brilla en Icónica Sevilla, un festival que sigue in crescendo - Revista  Andalucía Económica

Paris sera toujours Paris” se apretuja sin respirar, hay prisa por hacer las compras, el avión anuncia ya en embarque, el pasajero del tren saluda frenético con la mano a su partida, los discos se revolucionan y el corazón se acelera sin motivo y con premeditación. La sucesión de temas frenéticos deja claro que ha está chiquilla no le ha dado tiempo en un día de que se le peguen las sábanas en la siesta, de que la pachorra del sur le haga jugarretas a sus ganas de hacer cosas. El concierto sigue acelerando y la pista empieza a difuminarse a nuestro paso.

Ha estas alturas confirmo que mis ideas han tenido vida propia desde que me iluminaron con la posibilidad de ver a Zaz. Los recuerdos de sus primeros trabajos y sus vídeos han jugueteado con mi subconsciente, y me han engañado vilmente. El pop-rock mas anodino toma forma y consistencia, dejándome fuera de lugar y preguntándome cuando me salí del lugar.

Pero si es dolorosamente punzante el sentimiento que se crea cuando se bajan las revoluciones, ¿Cómo es posible que su cuerpo no se lo grite?. Se empeña en no parar de saltar, de tensar voz, brazos y dedos de los pies. De tomar la electricidad ambiente y transformarla en rico alimento para sus células. Vibrante, radiante, radiactivo casi.

El tuyo-mio “Cette journée” sirve para conectar al fin con la audiencia y hacer entre todos que la electricidad que inunda su cuerpo se comparta y se disipe.

Tout là-haut” hace que se crucen por mi mente antros con mesas bajas, vigas de madera y recovecos donde las almas se esconden de la vida. Se entremezclan los sonidos y el ambiente, se agranda mi corazón con la imagen surrealista de un universo alternativo. La imagen se pega a mi mente y me deja soñar con posibilidades, con matemáticas imposibles de teletransportación. El aire fresco se cambia por el rancio y cerrado, por el de vino agrio y suelo pegajoso, y me inunda la felicidad de escuchar a Zaz en ese momento. Me sobra el aire fresco.

Anda, la tuna de Ávila. “Clavelitos” En, español con gafas y chuleta en mano. Ahora sí que mi mente ha cogido las maletas, le ha dejado comida al gato para al menos una semana y con su sombrero panameño se ha ido escaleras abajo con una media sonrisa bobalicona en la cara. Y la cosa es que es algo que siempre hace en todos sus conciertos españoles….aunque no por ello….

La recta final tira de simplicidad. Aprovecha el encaje perfecto de voz y contrabajo y lo adorna con teclado y bambalinas, “Si je perds”.

On ira”, gritos que desgarran el ambiente. Que no paralizan sino que transmiten el desgarro de quién no aguanta las vísceras dentro de su estómago. El cansancio acumulado ayuda a sacar lo que lleva dentro sin filtrar. Ahora siento, ahora reaccionan mis pelos, al fin!!! Seguimos tirando de clásicos con “Je veux”. Una hora y media clavado. Cumplimos, exacto con el protocolo. Por supuesto, Tenemos bis con “Le chant des grives” y, finalmente, “la vie en rose”.

No será recordado por ella misma como uno de sus mejores conciertos, ni siquiera en este año, estoy seguro.

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