De sobremesa con Quique González

Quique González

Son cerca de las seis de la tarde.  Quique González está saliendo del veterinario. Asuntos perrunos. Es conocido el amor que tiene por sus fugitivas y cómplices mascotas, Dallas y Kima, que le acompañan en el videoclip de “Se estrechan en el corazón”, una de las canciones de su último disco, Me mata si me necesitas, que tocará el próximo viernes en la Sala Custom de Sevilla junto a su banda, Los Detectives, en uno de los mejores momentos de forma de su carrera.

Hay poco tiempo, pero él nos ofrece todo el que necesitemos.

8pistas: ¿Qué te ha aportado “Me mata si me necesitas” y su gira con los Detectives que no te habían aportado tus discos anteriores?

Quique González: Quizás me ha aportado más conexión con mi banda, más sensación de banda, de grupo, de pertenencia a algo. Es un viaje que casi que empezamos con la gira de “Delantera Mítica y ya llevamos como 4 o 5 años juntos. Lo que más me ha aportado es esa camaradería y esa sensación de tener una banda en la que me siento muy a gusto. Y más con las incorporaciones de Nina a los coros y de David Schulthess al piano.

Nina ha sido la gran revelación, el fichaje estrella de la temporada. Irrumpió de una forma brutal con “Charo”, luego en los coros, y cada día gana más protagonismo en los conciertos.

Sí, vamos… me tiraría días hablando de ella.  Es un pedazo de artista. Nos ha hecho mejores a todos, dentro y fuera del escenario. Es muy joven, pero muy madura. Tiene un halo que solo tienen los elegidos, los artistas que nacen cada treinta años. La sensación de estar tocando con ella y sentir que está pasando algo, que hay una magia extra que suma, que es muy atractiva para nosotros, tocando, y para el público. De hecho, alguno de los mejores momentos del concierto coinciden con ella llevando el protagonismo en el escenario. Y me encanta. Sí, después de un año ha cogido mayor protagonismo todavía. Era inevitable porque gozamos mucho cantando con ella. Es una experiencia.

En uno de esos momentos tan especiales que mencionas, os quedáis a solas junto a Edu Ortega. Su violín también es un elemento muy importante, tanto en los shows como en el disco, le imprime el carácter. Me recuerda a Scarlet Rivera en el Desire de Bob Dylan.

Normalmente asociamos el violín con baladas o con intimismo. Sin embargo, en las manos adecuadas puede ser un instrumento muy enérgico y muy rockero, como el ejemplo histórico que has puesto y muchos otros. Afortunadamente, Edu y Diego Galaz, que en esta ocasión será Diego quien venga a Sevilla en el lugar de Edu Ortega, son dos nivelazos de músicos. Tienen el lenguaje del clásico, el de la música folk, el del rock and roll. Eso hace que suene natural.

“Me mata si me necesitas” es el décimo disco en la discografía de Quique González. ¿Soñaba el joven Quique que trabajaba en el McDonalds de Londres y componía de noche con todo lo que ha vivido después en la música?

No, bueno, lo soñabas… pero no lo veías como algo que fuera realizable. Hubiera estado loco si lo hubiera vislumbrado.  Bueno, empecé a hacer discos y la verdad que no he dejado de hacer canciones desde hace veinte años. Con algunos momentos mejores y otros peores, la resistencia, el trabajo y el respeto por la gente que viene a los conciertos y compra mis discos me han mantenido ahí.

Desde el título hasta el arte gráfico, el disco guarda, además del aire y los paisajes norteños,  un halo de misterio, de novela negra.

Leo mucha novela negra y veo mucho cine negro. Soy un gran fan de gente como Elmore Leonard, en la literatura, Ian Rankin o Dennis Lehane, el guionista de The Wire, que acabo de leer un libro suyo ahora mismo, “Ese mundo desaparecido”, que me ha encantado, buenísimo. Supongo que te influyen. También, a la hora de sacar un disco, tienes que pensar un poco en la estética y en el ambiente. Por eso supongo que el título se acerca más al título de una novela o de una película del cine negro que al de un disco. Eso me ha gustado de contrapunto.

No obstante, es un disco con mucha luz. Aunque no esconde las heridas. Barro y gloria.

Es que eso somos. No soy muy fan de edulcorar los sentimientos. En mi vida soy bastante visceral y en las canciones también me gusta hablar claro en algunos momentos. Afortunadamente la canción es un vehículo alucinante para comunicar y exorcizar tus demonios, tu miedo, tu dolor, tu pérdida. Y también tu alegría o celebración. Entonces, trato de mantener un diálogo con la gente que escucha mis canciones y le importa lo que escribo.

Hay una canción muy especial, “La casa de mis padres”. Una de esas canciones escritas desde las tripas, a pecho abierto. Tiene ese verso, “papa, la casa huele a mama”, que suena a blues antiguo o a Dylan y que, sin embargo, te lo da una niña pequeña.

Sí, me la dio la hija de un amigo que es como mi sobrina. Es una frase que le dijo a su padre entrando en casa. “Papa, la casa huele a mama”. Escribí las canciones mientras mi padre estaba enfermo en el hospital y terminé el disco con esta canción, que es una especie de carta de despedida o de epílogo. Un diálogo con mi viejo. Probablemente una de las canciones más duras que he escrito, pero también, para mí, de las más hermosas. Tengo la suerte de tener las canciones. El blues, precisamente, es un género que sirve de claro ejemplo de esto, para exorcizar demonios y sacar fuera nuestro dolor, aliviarte un poco. Eso que dicen, “el que canta su mal espanta”. Es un tópico, pero una verdad como un templo.

Dice Almodóvar que cuando acaba una película, ya está pensando en la siguiente y que, pasado un tiempo, al mirar atrás, ya no le representa, queda muy lejos. ¿Tienen fecha de caducidad las canciones?

Bueno, algunas canciones incluso nacen muertas. No tienes ni que mirar atrás. Simplemente, ya han nacido mal hechas y las tienes que desechar. Hay otras que, no se sabe por qué, aguantan mejor el paso del tiempo y te siguen funcionando.

El concierto del viernes forma parte del fin de gira. ¿Estás pensando ya en nuevas giras, nuevas canciones?

Pues estoy pensando en acabar este último tramo de la gira de verano, que estaremos hasta final de septiembre, principios de octubre, supongo. Luego mi intención es descansar y hacer que la gente descanse también de nosotros. Llevo cinco años sin parar. Y salen las cuentas. Llevo veinte años y he grabado diez discos. No ha dado mucho tiempo para más. Me apetece hacer otras cosas también el año que viene, llenarme de otras cosas e ir coleccionando canciones, por si vuelvo a juntar unas cuantas que me gusten y volver a hacer un disco.

¿Qué fue del proyecto junto a Luis García Montero? ¿Sigue avanzando?

Lo tenemos un poco parado y es por mi culpa, realmente. Luis es un superhéroe y puede estar en cinco proyectos a la vez y hacerlos todos bien. Además de estar involucrado en asuntos que tienen más que ver con lo social que con la literatura y aún así es capaz de ser brillante en lo que se propone. Yo hago muy pocas cosas bien, soy muy vago y necesito concentrarme en una cosa para hacerlo bien. Lo cierto es que yo voy un poco más atrasado de lo que me gustaría y de lo que está trabajando Luis. Pero, bueno, tampoco es un proyecto que tenga ninguna urgencia. Lo que queremos es que cuando salga algo se acerque a lo que queríamos hacer y que esté a la altura del personaje de Luis, sobre todo. Para mí es trabajar para un tipo al que admiro profundamente.

Cantas “vivo en un país enfermo que se muerde las uñas”. ¿Hacia dónde estamos yendo?

Estamos yendo hacia la política basura, hacia la información basura, hacia el periodo de corrupción más maloliente que he vivido desde que empecé a leer periódicos. Qué te voy a decir. Vivimos en un país donde el fiscal general del Estado nombra al fiscal anticorrupción, que tiene participación en una sociedad en Panamá. Y no sé si nadie ha dimitido hasta ahora. Es una idea de lo desprotegidos que estamos ante la justicia los ciudadanos de a pie en este país. Es una situación insoportable. No me caben más casos de corrupción. No entiendo cómo no salimos a la calle, de verdad, y exigimos responsabilidades por la gente que está saqueando las arcas públicas, cargándose las clases medias y dejando  a la gente sin sanidad, con una educación deplorable y con la única salida de largarse de este país para tener una oportunidad de tener una vida más o menos digna.

Hace poco, Andrés Calamaro, instaba al público que asistía a los conciertos de su última gira acústica a apagar los móviles y a llevarse el recuerdo grabado en la retina. ¿Qué postura guardas acerca de la omnipresencia tecnológica actual?

Por una parte, me parece que una de las cosas más especiales que tiene un concierto, lo que tiene de único, es que lo veas tú con tus propios ojos y que tengas esa experiencia directa de oír y de ver a una banda de música tocando. Creo que cuando estás más pendiente del teléfono que de la banda te estás perdiendo cosas. Se nos está yendo un poco de las manos con las nuevas tecnologías y las redes. Como decía el otro día Kilian Jornet, hay gente que si subiera al Everest y se quedara sin batería para hacerse una foto, no les serviría para nada.

Este viernes tocas en vísperas de la final de Champions League. ¿Habrá duodécima? ¿Quién tiene rock and roll en el Real Madrid?

Ojalá la haya. Creo que el Madrid tiene mejor equipo que la Juve, pero en las finales pueden pasar un montón de cosas. Pero creo que lo lógico sería que ganara el Real Madrid. Si no, Buffon se llevará un balón de oro y aplaudiremos su trayectoria.

Creo que el que lleva de verdad el ritmo de la banda es Toni Kroos, sí. El batería, el que decide el tempo de cada canción.

¿Qué has estado escuchando últimamente que te emocione?

La banda que más me gusta ahora es The Band of Heathens. Estuvieron tocando la semana pasada en España. Es una banda de Austin, de Texas. De las mejores bandas que he visto en directo en mi vida, una perfección absoluta. Conecto mucho con el estilo, con el sonido y con las canciones.

También me gusta mucho el último disco de Daniel Romano.

Quisiera preguntarte, para acabar, por un amigo, con un papel creciente en tus canciones, que viene dentro de un par de semanas a Sevilla, acompañando a Leiva, pero que tiene pendiente visitar el sur para enseñar sus propias canciones. Él es César Pop. ¿Qué papel tiene César en tu música? ¿Qué hay que hacer para convencerle de que venga a Sevilla de una vez?

César es uno de los mejores músicos y compositores que tenemos en España. Yo he tenido la suerte de trabajar con él, sobre todo en los últimos años, los últimos dos o tres discos. Aparte es uno de los mejores amigos y compañeros que te puedes encontrar en este oficio. Le insistiré para que vaya a tocar a Sevilla. La verdad es que siempre está escribiendo canciones nuevas, estudiando como pianista… es un currante enorme de la música.

Quique González y los Detectives estarán este viernes, 2 de junio, en la Sala Custom (Sevilla).

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