I am Dive en la Sala X presentando “Wolves”

6 de Febrero 2015

Fotografías por Elena Gato

Una ola polar, noticias sobre el frío en los meses de invierno, sobre el calor en el verano. Hay que desviar la atención. Congelación desde las coordenadas del Báltico, una de las noches gélidas del año. Melancolía, la calle desde un cristal empañado en vaho… Foehn Records. La Sala X se pone en situación con Eyjafjallajokull, DJ/selectora con pseudónimo de aquel volcán islandés que la liara parda en 2010. Paisajismo bajo cero, sonido glacial, también intimismo y abrigo, el hogar con la que está cayendo fuera.

Música ambiental, aislacionista, dimensión sonora que cierto público entiende como mero hilo musical para charla y risotadas. Combray ocupan el escenario, nuevo proyecto del miembro de Tannhäuser, Raúl Burrueco junto a Paqui Timoneda que supone una evolución íntima, más atmosférica, del sonido de Tannhäuser. Fuera, el temporal, toca refugiarse, arroparse y acogerse al hogar.

Atrás queda el post-rock de Tannhäuser y deja paso a lienzos sonoros, los lejanos Migala. Evolución ¿o involución? en capítulos musicales, minimalismo Foehn, con Balago como norte. De nuevo, la cháchara no ayudó a involucrar al público con la banda, una propuesta más cercana a salas de exposiciones, un apoyo a material visual. Interesantes las proyecciones, subrayan la melancolía y el intimismo de Combray. El frío es su momento, todo más lento, más arrastrado.

Un pequeño descanso, lo mismo cae otra cerveza, sala casi llena. Cambio de instrumentos, nueva disposición en el escenario. Vlad Nedhelcu, combo sevillano liderado por Raúl Garrido y Curro Molina a las guitarras, bajo y programaciones. Incertidumbre, esto promete. El metrónomo se pone en marcha, electrónica física con el krautrock y la música cósmica en los ingredientes de este sofrito. Robert Lippok y Tarwater muy cerca. Rítmica en primer plano, entran líneas de bajo certeras. Los BPMs de las bases suben sin apabullar, la percusión electrónica en directo aparece en los espacios precisos, matemáticos. El público baila, ya no importa la charla… total, no te oigo. Encabezar el cartel por parte de Vlad Nedhelcu será lo próximo. Fiesta gorda… y I am Dive.

El proyecto de Esteban Ruiz y José A. Pérez surgido de Baltic Sea presentaba en Sevilla su nuevo LP Wolves. Unos currantes de un pop-rock minimalista de pinceladas electrónicas y factura muy elegante. Morr Music no queda tan lejos del báltico sevillano, ese mar que navegan penas de sal amarga. Nos maldicen nuestros errores cantan en “The Lower you Fall”, maldición que les cayó con el horrible sonido que tuvieron (tuvimos) que sufrir. Imposible disfrutar de los primeros temas del bolo por el barullo sónico, el malestar del grupo se hizo evidente llegando incluso a parar el concierto y transmitir de forma muy educada sus quejas al técnico… reiniciar, reiniciar.

Tras “solucionarse” los problemas de sonido, la banda fue desarrollando los temas de su reciente Wolves. Música que también destaca a nivel vocal, con acompañamiento puntual femenino que terminó quedando ninguneado por el mal sonido.

Así las cosas, la banda se mostró muy agradecida por la importante asistencia de público. Podía haber sido su noche. No obstante, la presentación de Wolves en Sevilla dejó un evidente gusto amargo, la sensación de un grupo que no se sintió cómodo en el escenario. La inmersión podría haber sido más profunda.

Tras ellos, Vidal Romero asumió los controles de la pista. Dentro el baile con gusto, fuera la luz de las farolas se abre en pequeños cercos, la humedad del Guadalquivir.

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