El juego de Bollani en el Lope de Vega

En los conservatorios y escuelas de música enseñan cuál ha de ser la posición adecuada para sentarse a tocar el piano. Lo correcto es mantener una postura firme ante el teclado: la espalda recta, los hombros relajados pero no caídos, y situar los pies sin cruzar, en paralelo uno respecto al otro frente a los pedales.

Sin embargo, Stefano Bollani se escapa de las reglas: cruza los pies, se encorva sobre el teclado, se estira hacia atrás como poseído, balancea al compás todo su cuerpo de un lado a otro e incluso sube su pierna a la banqueta, sentándose sobre ella. Y es genial. La solemnidad es un peso excesivo en el equipaje de este pianista italiano. Un loco baile se desata entre el piano de cola y él. Tan eléctrico, tan vivo, que resulta imposible concebir que la música pueda seguir sonando ininterrumpidamente mientras que siguen sus movimientos vertiginosos cazando notas en el aire. Pero ocurre. Sus dedos parecen fundirse con las teclas y ser el único punto que le ancla a la realidad mientras la música fluye desde dentro del piano. Es el penúltimo miércoles de febrero y es noche de Champions en la ciudad, pero el espectáculo está en el teatro Lope de Vega con Bollani y su Danish Trío.

Bollani es un artista brillante, puro showman con carisma de estrella de rock, ingenioso, efervescente, naif. En el escenario, su terreno natural, juega, aprende, se sorprende, se regocija, como un niño pequeño busca la complicidad en  sus dos compañeros de formación (en este caso Jesper Bodilsen al contrabajo y Morten Lundm en batería), los hace partícipes de su locura y comparte la diversión del juego que va descubriendo conforme avanza. Esto cristaliza en una sincronía perfecta con el público, que conecta con el espectáculo desde el primer instante, contagiado por la actitud desaliñada y festiva del músico.

Todo ello no eclipsa que, Bollani, un músico a medio camino entre Mozart y Zappa, es además uno de los mayores exponentes del jazz europeo, con una trayectoria incuestionable que abarca colaboraciones con músicos como Chick Corea, Pat Metheny, Caetano Veloso, Richard Galiano, Gato Barbieri o Bobby McFerrin. El pianista milanés además de moverse en el jazz ha sido concertista clásico, ha tocado con numerosas orquestas sinfónicas, ha trabajado con artistas del pop rock italiano e incluso ha trabajado en radio y televisión.

El Stefano Bollani Danish Trio funciona con la naturalidad y el desenfado que la experiencia cede al talento tras muchos años de trabajo. La complicidad de los tres músicos sigue un compás de camaradería que permite sobre la marcha estirar, moldear, y variar la forma de cada tema de todas las maneras imaginables.

Además, resultó ser un concierto magnífico, camaleónico, fresco, que presentó una amalgama importante y representativa de las distintas ramas estilísticas del jazz. Un espectador primerizo en el mundo del género jazzístico, de asistir a este concierto, se habría  llevado a casa una experiencia bastante completa en lo que a variedad dentro del jazz se refiere. Sonaron piezas de música contemporánea de autoría propia, bossa nova de Antonio Carlos Jobim, el bolero Júrame, clásicos de Horace Silver… hasta una curiosa e inspiradísima versión de El barbero de Sevilla en la que los intercambios con el batería y el alto nivel de improvisación rítmica fue pura fantasía.

Bollani nos recuerda que la música está viva porque está en movimiento y que es única gracias a su polimorfismo. El medio es un elemento importantísimo en su concierto. La improvisación, imprescindible. El disfrute, inevitable. Son las únicas reglas de un juego que no tiene reglas: el juego de Stefano Bollani.

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