Crítica: ‘Deadpool 2’

El cine es ese extraño espectáculo artístico-negocio de masas en el que una buena idea puede estrellarse totalmente en taquilla y una horrible ser aupada por crítica y público. Y, a veces, en se encuentra el equilibrio perfecto y exacto. Esto ocurrió con ‘Deadpool’ allá por 2016, pues tras casi una década de presionar a Fox Network Group, Ryan Reynolds tomó la iniciativa de producir por su cuenta (gracias a sus ganancias por la nefasta cinta ‘Linterna Verde’) la adaptación cinematográfica de este personaje al que interpretó, aunque no en toda la extensión del personaje, en ‘X-Men Orígenes: Lobezno’ (2009). Las imágenes se filtraron, el público soberano lo pidió y solo dos semanas después la cinta ya estaba en marcha. ¿El resultado? La película de superhéroes más taquillera de la historia.

Normalmente el éxito es difícil de repetir. Habitualmente las segundas partes rebañan, y se desinflan en taquilla. Usualmente la historia de un solo superhéroe no puede hacer frente a toda una plantilla con Los Vengadores, Los Guardianes de la Galaxia y compañía. Pero no hablamos de un superhéroe normal, habitual ni usual. ¡Hablamos de Deadpool! El antihéroe más mordaz, atrevido y falto de ética ha vuelto a romper los esquemas que en su día ya destrozó. En su primer fin de semana en la taquilla estadounidense, ‘Deadpool 2’ ha conseguido una recaudación de 125 millones y medio de dólares (la primera entrega llegó a los 132,4 millones), desbancando a Vengadores: InfinityWar, que llegó a los 29,4 millones. La diferencia habla por sí sola. En una entrega de los comics de las aventuras de Deadpool (Masacre) el espadachín liquidaba a todo el universo Marvel. Podemos decir sin temor a equivocarnos que ya lo ha hecho. Al menos en la taquilla.

David Leitch firma como director de la cinta, con Rhet Reese y Paul Wernick como guionistas. Repitiendo en el papel de Wade Wilson está Ryan Reynolds, quién igual que en la anterior cinta es parte del equipo de producción y a quién se le podrá criticar de muchos personajes e interpretaciones pasadas (de las que él mismo se ríe y mofa a menudo), pero ha logrado hacer de Deadpool una estrella del cine, del merchandising y un icono en carne y hueso. Y lo ha logrado él, por ser él y darle él su particular toque personal. En manos de otro actor con menos capacidad de ridículo, de valentía al interpretar y a aceptar este resultado no habría sido tan magistral. Un actor que se arriesga a todo en la piel deforme de un superhéroe que se la juega con todos, ¿cómo se puede mejorar? Reynolds además dobla al digitalizado y mastodóntico Juggernaut, por supuesto sin olvidarse de alabarlo entre guiños.

Acompañando al canadiense interpretando al también canadiense Mercenario Bocazas vienen caras conocidas de la primera entrega de sus aventuras, como son la siempre correcta Morena Baccarin en el papel de Vanessa, el hilarante T.J. Miller como Weasel, Karan Soni como el taxista Dopinder, quién adquiere algo más de importancia en esta entrega; Leslie Uggams como la ciega Al, Brianna Hildebrand en la piel de la mutante Cabeza Nuclear Adolescente Megasónica (que adquiere mayor representatividad social entre la nueva generación millenial) y Stefan Kapicic prestando de nuevo la voz a Coloso. A este elenco que suman numerosas caras nuevas, aunque destacan Josh Brolin como Cable, Julian Dennison en el papel de Puño de Fuego,Zazie Beetz en el papel de Dominó, el magistral Eddie Marsan como el director del orfanato, Terry Crews como Confusión y una cara muy conocida que solo se verá un instante…

La interpretación del equipo sigue siendo muy correcta y apropiada. Dejando de lado al ya mencionado Reynolds, merecen una mención Morena Baccarin, ZazieBeetzy Josh Brolin. Morena Baccarin, se ha ido convirtiendo, poco a poco, en un rostro reconocible y de un valor interpretativo destacado por su gran capacidad de adaptación, Desde sus apariciones puntuales en la pequeña pantalla en series como ‘Cómo conocí a vuestra madre’ pasó a papeles más protagonistas en ‘El Mentalista’ o ‘Gotham’, y ahora empieza a dar un salto a la gran pantalla que seguro traerá reconocimientos. En cuanto a Beetz, si bien es cierto que el papel de Dominó no entraña mucha complejidad interpretativa, ella sabe llevarlo al siguiente nivel dotándolo de un carisma y una presencia personal que hace que al espectador le sea imposible imaginarse otro rostro para representar a la mutante. Igual que Reynolds y Deadpool, estamos ante otro caso de actor que hace suyo el papel.

Brolin por su parte interpreta a un a veces villano a veces antihéroe con un carisma serio, terco y rudo como en otros papeles a los que tan bien ha sabido ajustarse. Falta pensar en ‘JonahHex’ para ver que Brolin es perfecto para estos papeles de antihéroe recorrido de cicatrices y con un humor tan duro como su expresión. Por cierto, se rumorea (y lo cierto es que la historia vista en el Universo Ultimate de Marvel así lo señala) que Cable no es otro que un Logan o Lobezno más viejo, y en la cinta de David Leitch se muestra esa rivalidad entre Deadpool y Lobezno y se afirma que este último ha muerto, por lo que un posible retorno del mutante de esqueleto de adamantium daría mucho juego de cara a una tercera entrega.

En cuanto a los puntos clave de la cinta podríamos resumirla en una carta de amor-odio al cine de superhéroes, ya que pasa por alto todos los estereotipos del cine del género para plantear una visión más irreverente del superhéroe. El romanticismo vuelve a ser el motor de la historia, aunque de nuevo es poco más que una excusa para que el héroe tome las armas y luche, por lo demás algo que en nada afecta a la trama. La narrativa es, como no podría ser de otra forma, extraña y llena de contrastes y giros de guion. La energía que proyecta la cinta varia de un momento a otro y eso produce cirta incomodidad en un espectador que ya creía estar en la onda justa de la historia. Sin embargo, lo contrario, la previsibilidad, en esta película sería una decepción. Lo que desde luego no lo es es la cantidad de insultos, alusiones y guiños que la cinta hace en su guion a todo lo que se mueve. Desde recordarle a Brolin su pasado en la mítica cinta ‘Los Goonies’ o su presente como Thanos en ‘Avengers: Infinity War’, a hacer mofa de la gran competidora en el imaginario de superhéroes como es DC, a unas escenas post-créditos que no dejan títere con cabeza (incluyendo al propio Reynolds). Llega un punto en el que hace falta tener una gran cultura temática o un diccionario de alusiones para poder captar en su totalidad toda la acidez del guion.

Aunque cueste explicarlo desde el punto de vista cinematográfico, ‘Deadpool 2’, igual que su predecesora, encuentra el éxito gracias a la dedicación al personaje y de este a la cinta. Se cuida cada detalle, cada frase, cada fotograma, para inundar la pantalla de momentos hilarantes al más puro estilo Deadpool. Y lo aplaudimos. Vaya que si lo aplaudimos.

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