18 junio, 2024
Cuando arriesgas, mezclas e indagas en la conjunción de nuevos estilos hay dos opciones; que no salga bien o que sea un éxito. Lo segundo sin lugar a dudas es lo que ha ocurrido con el séptimo trabajo discográfico de Joss Stone.

Water for your soul (2015)

Stone’d Records

Hay sensaciones que no se pueden describir, son aquellas que adquieren un matiz casi místico. Basta con pasarse por una librería, meter la nariz entre las páginas de un libro cualquiera mientras las dejas pasar rápido entre tus dedos queriendo sacudir el olor que desprende el papel tintado. Algo así pasa cuando tienes por delante un disco y te enfrentas por primera vez a sus sonidos. Es algo casi religioso, de una meticulosidad exagerada. Esto adquiere valor cuando entre tus manos tienes un buen trabajo. Sentarte, dejarte embaucar por los ritmos y dejar las letras fluir…

Así como la arcilla y la caliza se funden con agua para crear algo sólido y denso como el cemento, los ritmos y géneros musicales se funden para dar lugar a nuevos trabajos.

Y cuando arriesgas, mezclas e indagas en la conjunción de nuevos estilos hay dos opciones; que no salga bien o que sea un éxito. Lo segundo sin lugar a dudas es lo que ha ocurrido con el séptimo trabajo discográfico de Joss Stone o “La Diosa del soul”, como la suelen llamar.

La voz dulce y carismática de esta británica aparece con más carácter que nunca en “Water for your soul”.  Ha querido que sea éste su disco más mestizo, mezclando ritmos que van desde la India hasta sonidos árabes pasando por violines folclóricos irlandeses. Todo ello sin abandonar su esencia de soul y R&B. El reggae cobra especial relevancia, destacando especialmente en los primeros temas.

En “Love me” ya damos cuenta de ello. Son los instrumentos de viento metal los que predominan, dándole énfasis a este género jamaicano. “This ain´t love” pone el ritmo en el reggae, sin embargo la voz suena más R&B acentuando el énfasis en el tercer tiempo con la guitarra. Más íntima suena “Stuck on you”, donde predomina la guitarra y la voz de la artista acompañada de un coro femenino que hace recordar algunos estilos propios de la música negra, como el gospel.

Nos encontramos con otro guiño musical en la quinta canción, “Let me breathe” en la que la guitarra más aflamencada adquiere protagonismo al principio. La intensidad y frescura de este trabajo no decae, así en el ecuador nos topamos con  “Wake up” donde el hip hop y el reggae se funden.

Quizás sea el tema “Harry´s symphony” el más original del disco, aunando cuatro grandes clásicos del reggae en una sola canción; “Go home to your mama” de Cocoa Tea, “Be Careful” de Matthew McAnuff, “Here i come” de Barrington Levy, “Bad boys” de Inner Circle. Una simbiosis perfecta en la el ritmo confluye dando lugar, posiblemente, a uno de los mejores temas del disco.

En la última canción parece que Stone quiera dejar plasmado lo que siente al terminar el disco, como si lo quisiera dejar en puntos suspensivos. Haciendo hincapié en la melodía, mantiene un ritmo constante transmitiendo un positivismo del que hace gala a lo largo de los catorce temas que componen su séptimo trabajo discográfico.

En definitiva, una tan bonita carta de amor a sus inquietudes como declaración de intenciones a sus oyentes.

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