“Remembering that time” -Thriller -Tributo a Michael Jackson en la Sala Custom

Sala Custom. Viernes 13 de Marzo.

Sí, parece que ha pasado una eternidad desde aquel  tributo a Michael Jackson de la sala Custom;  diez días dan para mucho, como me dicen últimamente. Aún así, creo que el tiempo es una herramienta muy poderosa, porque nos ayuda a poner las cosas en orden y a tomar perspectiva. Todavía me considero un profano en esto de componer letras y dotarlas de sentido, por lo que la crónica de este evento ha tardado en arrancar. Quizás sea porque  se vive cómodo bajo la sombra del Rey del Pop. En fin, vayamos al grano.

No soy muy amigo de los tributos; sin faltar a lo meritorio que me parece subir a un escenario, creo que las bandas tributo comienzan los conciertos con una inercia adquirida, la que le  imprime la exitosa trayectoria del genio al que homenajean (prefiero esta palabra a tributan, supongo que es comprensible). En sentido cariñoso podríamos decir que hacen un poco de trampa y, aunque no sea necesariamente malo, gracias a ello pasan muchas cosas, la mayoría buenas. Para los fans de Michael Jackson, por ejemplo, Thriller brinda la oportunidad de poder revivir en directo las canciones por las que ha pasado a la historia y será recordado, asegurando más de dos horas de diversión. ¿Quién no querría escuchar “Billie Jean”, “Bad”, “Dirty Diana” o el propio “Thriller” en directo? Fácil respuesta. Por otra parte, la sala Custom casi colocó el cartel de no hay entradas en la puerta,  juntando a más de 500 personas en su interior. Algo difícil de pronosticar teniendo en cuenta la contraprogramación de aquel viernes noche en Sevilla y la situación de la sala, un lugar ya mítico en el polígono Calonge. De cualquier forma, los que allí estuvimos comprobamos cómo la estrella de Michael sigue viva y fue caldeando el ambiente hasta que, a poco más de las diez de la noche, vimos comenzar el espectáculo.

Una proyección de uno de los vídeos de Michael puso a prueba los graves del equipo de sonido, poniéndonos rápidamente en situación.  De primeras sonó “Jam”, ese clásico que abría “Dangerous” y en cuyo video aparecía Michael Jordan aprendiendo a bailar del mismísimo Jackson. La canción sonaba potente y reveló una puesta en escena correcta, con guiños a las coreografías de Jackson. No había concesiones a la interpretación, todo estaba perfectamente medido y calculado. La voz en vibrato de su frontman, Dani J, sonaba demoledora y en sus giros y gestos reconocí al Michael de los años noventa. Incluso en temas con una carga mayor de baile, como “Dangerous” o el “They don´t really care about us” la voz no se arrugó lo más mínimo. Y sí, era necesario comenzar fuerte para lo que se avecinaba.

Llegó el momento de las presentaciones y de tomar aire. Dani nos recordó que Michael era (es) un personaje inigualable y que el espectáculo que estábamos disfrutando pretendía ser un homenaje desde el más profundo de los respetos y realizado con el mayor de los cariños.  Aunque parezca obvio hacerlo dada la talla de Jackson, pocas veces he visto a bandas tener este detalle con sus ídolos en directo. Agradecí aquella muestra de humildad y no pude más que bajar la guardia: desde ese momento, Dani se convertiría en el maestro de ceremonias de una fiesta casi privada, humilde, en familia y en la que, por qué no decirlo, me sentí un poco intruso.

Tras los cambios de vestuario, “Bad” y “Rock with you” nos situaron en los ochenta, aquella época en la que se empezó a conocer el potencial de la Mtv y el video musical. No sentó nada mal viajar a aquellos años en los que Paul McCartney compartía créditos con Michael Jackson, los años de los grandes premios  y las grandes giras. Canciones como “Human Nature” demostraron que la banda estaba a la altura de las circunstancias, arropando a Dani con mucha sensibilidad. Cumplieron con su cometido perfectamente, destapándose como una maquinaria bien engrasada que empezó a crecerse, no tanto en actitud como en cantidad de decibelios. “The way you make me feel” actuó como transición casi obligada al siguiente impase de la noche, donde por primera vez el coro pasó al frente y marcó las reglas del juego, demostrando que en Sevilla también se sabe cantar soul.

Y por fin llegó el momento. Corría el año 83 y se celebraban los 25 años de la Motown. Michael Jackson comenzaba a volar sin necesidad de sus cuatro hermanos y la lió parda interpretando un tema de su disco Thriller, su famoso “Billie Jean”. En esa actuación al bueno de Michael le bastó con dos segundos para hacer historia, tiempo que se tarda en realizar el “moonwalk”, su paso de baile más conocido. Para siempre quedó esa imagen grabada en nuestra retina como parte de nuestra historia musical particular y, al igual que Dani, todos podríamos reproducirla mentalmente: lentejuelas, camisa blanca, sombrero y zapatos. Y así ocurrió: Billie Jean sonó, se bailó y se sintió como uno de los momentos de la noche. Debió merecer la pena tanto esfuerzo si la recompensa es tener a mas de 500 almas (y algún que otro objetivo) pendiente de tus pies. No hubo flaqueza, hubo firmeza. Hubo baile y chulería. Altivez y desparpajo. Bien hecho Dani.

Me pareció que, en ese momento, el show encontró su punto de inflexión, tanto en línea cronológica como en brillantez. Haciendo el repaso obligado a sus orígenes con los Jackson5, “ABC” se postuló como la confirmación de que en el coro había muchísimo talento, dando paso a temas como “Man in The Mirror” o “Dirty Diana”, donde Celia, una de las coristas, se lució ante el asombro de todos. Corrían casi dos horas de concierto y el falsete comenzaba a hacer estragos. Además del talento demostrado, se necesitaba de la actitud de todos para acometer la batalla final. La banda, lejos de arropar a su cantante, aumentó en intensidad. Ni siquiera “You´re not alone” serviría para dar un respiro a su frontman, ya que un poco después, “Black or White” terminaría por dejar atrás la voz de Dani trayendo al frente todo el arsenal que el guitarrista llevaba en su pedalera. Emulando al mejor Slash, la banda nos llevó de vuelta a los noventa a costa de las cuerdas vocales de Dani que, impotente, renunció a escalar ese muro de sonido. Temas como “Beat It”, con el famosísimo solo de Eddie Van Halen (muy bien ejecutado, por cierto) certificaron que dos horas de show pasan factura hasta al mismísimo Jackson. Era necesario llegar a la meta.

Un par de baladas bastaron y el momento que da sentido y nombre a esta aventura llegaría para intentar darnos miedo: “Thriller”, con su eterna chaqueta roja y su baile de muertos; la canción que hizo del video musical algo más, ese que introdujo una historia dentro de muchas otras, con su coreografía interminable, genial y aterradora. El gran momento, el motor de toda esta aventura, pasó casi con la misma intensidad que el resto del espectáculo: con corrección, humildad y sencillez. Echamos de menos algunos minutos de baile pero a aquellas alturas, nadie estaba para nada más. Tocaba irse a casa tras el pactado bis. Dani, feliz, exhausto, tímido y tras una ola de aplausos concedió una más. Quiso dedicar su último aliento a “Remember the Time”, canción especial para cerrar esta aventura. Un final para certificar que los homenajes son completamente válidos cuando se hacen desde el mayor de los respetos. Un homenaje que nos recordó porqué Jackson fue quien es, y porqué todavía sigue vivo para muchos. Larga vida al Rey.

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    1 Comment

    • Jesus Rey dice:

      Cojonuda cronica del concierto, refleja municiosa y perfectamente lo que vivimos alli, la gran profesionalidad del grupo, el ambiente y los sentimientos compartidos. Las fotografias son preciosas tambien. MI MAS SINCERA ENHORABUENA A TODOS, al rey Michael, al magnifico grupo-tributo, al entregado publico y a este buen reportero; Ivan, que me ha refrescado este bonito recuerdo…

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