5 marzo, 2024
"Me cuesta decir la verdad" es una suerte de terapia musical con la que Jesús González Moreira intenta exorcizar un pasado marcado por el acoso escolar, cuyos malos recuerdos volvieron durante el confinamiento. Nada mejor que darles forma de canción, sirviéndose para ello de una colección de letras honestas envueltas en una sonoridad mágica.

Aunque su título podría indicar lo contrario, el nuevo EP de Moreira contiene muchas certezas y un puñado de grandes canciones. Hoy se estrena «Me cuesta decir la verdad» (El Volcán Música), el flamante trabajo de este violinista y cantautor sevillano especializado en tocarnos la fibra. Una colección de cinco cortes deliciosos que nacieron después de esa especie de catarsis que supuso para todos el confinamiento.

Porque Jesús no tuvo una infancia fácil y eso ha tenido un reflejo directo en su música. Él mismo explica que cuando era adolescente pasó una de las épocas más difíciles de su vida, «seguramente la peor», puntualiza el cantautor afincado en Barcelona. Los episodios de acoso escolar lo obligaron a cambiar de centro e incluso a enfrentarse a un proceso judicial.

«Negro de mierda», «gordo», «dónde te has dejado la patera» y muchas otras expresiones crueles se convirtieron en parte de su día a día, recuerda Moreira. Y aunque por aquel tiempo asegura que no le pareció para tanto, «porque tenía unos amigos brutales en el conservatorio, y a la música de mi lado», el encierro los trajo de vuelta. Aunque ya han pasado más de 13 años de aquello, el artista explica que en la pandemia, «escenas que ni siquiera creía recordar, volvieron a mi cabeza en forma de pesadillas. No dormía mucho, y cuando me despertaba mal, lo único que me salía era escribir y coger la guitarra».

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De ahí nació este «Me cuesta decir la verdad» con el que ahora nos deleitamos. El propio artista confiesa que se aleja mucho de su anterior proyecto, ese «Sol de invierno» que recibimos en 2019, «pero es que no soy la misma persona», afirma.

Y aunque su amplio bagaje musical le permite coquetear con variadas influencias del jazz, el indie o el britpop, la honestidad de estas letras y su estado de ánimo le pedían a Moreira «algo más pequeñito, más acústico y detallista». Así pues, y al alimón con su hermano, el productor e ingeniero de sonido y mezclas David González Moreira, ha logrado plasmar todas esas ideas en un disco «que suena exactamente como me imaginaba, algo que me parecía misión imposible», afirma.

Porque Jesús González Moreira no es un recién llegado y cuenta en el currículum con su participación en las formaciones de Raimundo Amador, Capitán Cobarde, Genérica, Van Moustache o Vamp. Sin embargo, hace ya un tiempo que decidió contar las historias con su propia voz. Valiéndose de unas letras sinceras, y de esa sonoridad chispeante, delicada y casi artesana de una producción impecable, en este disco encontramos inspiraciones tan interesantes como Bon Iver, Sufjan Stevens o el mismísimo Andrew Bird.

Recordemos que, hasta el momento, eran tres los sencillos que nos había avanzado: el homónimo «Me cuesta decir la verdad», «Mi luna» y «Malabares». Ahora podemos disfrutar también de «Fantasmas» y «Forajido», con las que Moreira redondea este fabuloso corta duración.

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