21 abril, 2024
Cuando todo encaja a la perfección, cuando la sinergia se expresa en ambos sentidos, cuando el tiempo se acorta y el alma se ensancha sientes que ese momento ya formará parte de ti para el resto de la vida. Coque Malla en POP CAAC.

Fotografías por Esperanza Mar

Hacía cinco años que Coque Malla no pisaba el escenario del CAAC. Muchas cosas han pasado en ese tiempo en el césped de este delicioso jardín. Había ganas de volverlo a ver bajo la luna y eso se notaba en el ambiente.

El encargado de abrir la noche fue Chiqui Calderón. Una atmósfera cálida, como entre amigos, se respiraba al atardecer. Una persona sencilla y sincera se posicionaba en el escenario para saciar nuestra sed de canciones. Aperitivo perfecto para lo que se nos venía encima. En el interludio de este crepúsculo hubo tiempo para algunos temas de su nuevo trabajo Vuelvo a empezar y para terminar acompañado de la guitarra de su hermano Joaquín Calderón en el delicioso tema “Es delicado” de su disco La memoria y el Vicio. Quedaron ganas de más.

Caía la noche rápidamente mientras los chicos de Wemakefriends Djs nos engatusaban con “Satisfaction” de los Rolling, “Cadillac solitario” de Loquillo o “I want to hold your hand” de The Beatles. Canciones que nos acompañaban cual gota de sudor mientras nos refrescábamos la garganta.

Pero el plato fuerte no se hizo esperar. A eso de las 11 el señor Coque Malla y su banda tomaban posesión del escenario entre multitud de aplausos. De riguroso negro, ataviado con su guitarra y sin mediar palabra la velada comienza con “La señal”, al igual que en su último trabajo El último hombre en la tierra.

No será mi intención en este escrito analizar cada tema, pues para eso ya tenéis una exquisita reseña publicada en esta página a cargo de mi compañero Antonio M. Arispón. Yo me limitaré a narraros las sensaciones que me produjo el concierto tras haberlo visto el año pasado en su “Gira Fantasma”, presentando los temas desnudos y sin producir que esta noche presumiblemente nos acompañarán.

Personalizando el show en sus primeros compases el tema “Escúchame” parece dedicado a cada uno de nosotros en singular. Una manera de adentrarnos en su particular percepción de la realidad.

Con apenas un “buenas noches Sevilla” hilvana una canción tras otra. De sonido compacto y simétrico al escuchado en el disco, irradia una personalidad propia que combina a la perfección trayectoria, profesionalidad y chulería.

Si hace exactamente un año escuchábamos estos temas en acústico y sin pulir ahora los podemos apreciar en todo su apogeo. Con muchos kilómetros recorridos, con cambios y ajustes hechos antes y durante el viaje. Furiosos pero no manidos. Aun en el primer año de relación cada uno se está descubriendo a sí mismo.

Cortamos el desarrollo lineal para volver a 2009 y La hora de los gigantes. En él podíamos encontrar uno de los temas más cañeros de sus últimos discos “She is my baby”. Perfecto para que la banda termine de acoplarse, que las cabezas dejen de pensar y que se expongan los sentimientos sin tapujos.

Tras ello, al fin, unas palabras para agradecer la vuelta a “este patio de flores y pintadas, con la luna siempre en lo alto” y para presentar a la banda con Toni Brunet a la guitarra, Gabrial Marijuan a la batería, David Lads a los teclados y Héctor Rojo al bajo.

Apenas tres canciones le han bastado al madrileño para dejar al patio de butacas con la boca abierta. Para colorear en cada uno de nuestros rostros una sonrisa de felicidad casi bucólica, casi adolescente. Y esto no ha hecho más que empezar. Llegaba el momento de corear al unísono, llegaba uno de los instantes de la noche con “Lo hago por ti”.

Un sinfín de siseos que intentan aplacar los murmullos resuenan tras los primeros acordes de “El último hombre en la tierra”. Un silencio contenido es el escenario perfecto para los arreglos circenses, los vaivenes de caderas, los besos con miradas a los ojos, los abrazos cariñosos a pesar del calor reinante. Romanticismo en estado puro que se contagia por contacto.

Ocurre algo muy parecido cuando los arpegios de “Berlín” empiezan a inundarlo todo, apoyado con la sutileza de David Lads a las teclas. Se nota que la banda está mimando cada detalle. La complicidad entre ellos, los guiños casi imperceptibles para nosotros, la sabia mano de quien toma la batuta, todo en esta noche está resultando fluido y embaucador. Escuchamos a los niños correr y bailar entre nosotros, vemos a sus padres sonreír de forma bobalicona mientras no pierden detalle, sentimos el calor que emana del amor reinante, por la música, por otros seres humanos. Hemos llegado a la mitad del concierto y las canciones suenan deliciosas, el ambiente incita a la cercanía y al compañerismo.

Para esto ayudan, y mucho, temas como “La carta” o  “Cachorro de león”, dedicada a su hermano, “quizás por la luna, quizás porque estoy en Sevilla, quizás por alguna explicación freudiana, pero siempre me acuerdo de mi hermano en esta canción”, decía el propio Coque.

Pienso que en multitud de ocasiones habremos leído o escuchado que los tres discos de estudio en su etapa en solitario difieren mucho en cuanto a concepto y concepción. Realizados en diferentes etapas de su vida, en diferentes momentos existenciales, cabría esperar que en un directo no encajen del todo bien, y nada más lejos de la realidad. Llevamos toda la noche escuchando el fluir de años y el balanceo incesante hacia delante y atrás. En esa línea nos encontramos, por ejemplo, “Todo el mundo arde” de su actual disco, para acto seguido arremeter con “Una moneda” de Termonuclear. Todo encaja a la perfección. No dejamos nada a la improvisación ni al artificio. Natural, honrado y veraz.

Pero no contento con eso hay espacio incluso para los sentidos homenajes, como el realizado a David Bowie con “Heroes”.

La combinación entre temas rockeros, como el que acabamos de escuchar y lentos, como el que se nos viene encima, “Me dejó marchar”, hacen que el ambiente se cargue y se descargue como si de una pila se tratase. No sabemos a qué corresponde cada polo pero no importa porque disfrutamos de ambos por igual.

Bien entrada la noche ya nos ponemos más íntimos. Quizás como él mismo nos confiesa entre bromas: “debido a mi edad…cerca ya de los 60” o quizás porque se encuentra tan cómodo que cree que es la hora para enfrentarse a la platea desnudo y visceral nos regala una deliciosa interpretación de “Lo intenta” que deja a más de uno con la piel de gallina, entre los que se incluye un servidor.

De nuevo con banda pero aun sin levantarse de su asiento “El cambio interior” llega para despertar conciencias y exponer verdades. Poesía y cruda realidad que se entremezclan en toda la obra de nuestro anfitrión.

La recta final la encaramos con “Hace tiempo”, “At the movies” y la omnipresente “No puedo vivir sin ti”.

Es curioso ver la reacción de la gente ante este último tema. Es lógico que todo el mundo se sepa la letra, convertida ya en un clásico del pop/rock español, sin embargo, es aún más delicioso ver los rubores que se alzan en las caras de las parejas que se miran acarameladas, o las manos alzadas al cielo como dando gracias, o los ojos cerrados de algunos como intentando que el tiempo se congele. A mí me evoca noches eternas y lunas sin fin, a saber por qué.

Aplausos en alza para una pseudo-despedida precedida por “Santo Santo”, tras la cual echaremos una breve mirada por el retrovisor del pasado hasta 1987 donde “Guárdalo” se erigía como una de las canciones insignia de un grupo que, por aquella época, acababa de empezar.

Desgraciadamente todo tiene un final, y en este caso se nos antoja demasiado prematuro, como bien podría ilustrar la letra del tema elegido para dicho propósito “Despierto”.

Aplausos, gritos, caras iluminadas por las sonrisas de los presentes, murmullos gestionando el nerviosismo y la excitación en el jardín. Reverencias, brazos abiertos y corazón expuesto sobre el escenario. Una noche especial, uno de esos fragmentos en el tiempo que siempre irán con nosotros.

Nos vamos tarareando aquello de “guárdalo, chas, guárdalo con amor….” mientras los chicos de Wemakefriends Djs comienzan ya su sesión con “Al amanecer” de Los Fresones Rebeldes. La fiesta continúa… pero nuestra alma, saciada y completa, descansa al fin feliz y risueña.

About Author

DEJANOS TU COMENTARIO

Loading Facebook Comments ...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.