Kiko Veneno y María Rodés – Mucho Teatro, Mucho Arte

Fotografías: Miguel Ángel Rosa

El Puerto de Santa María se está convirtiendo a cada año que pasa en un enclave principal de la música, y no sólo del sur de España. Nos referimos al Monkey Week, que hace de esta localidad gaditana un lugar literalmente invadido por la música. Pues bien, dentro de El Puerto, Mucho Teatro es uno de los epicentros musicales, y no sólo durante la celebrada semana del mono. Mucho Teatro está en el centro de la ciudad, rodeado de palacios de la gastronomía, y su interior es espectacular, heredado de un cine de aquellos que tenían aspecto de cine, y no de habitación hospital. Allí entre una iluminación y un sonido impecable llegaron dos artistas del norte, con sonidos de más al sur. María Rodés nos llegó con nuevas canciones que no eran tan nuevas. María ha añadido a su repertorio de dream-pop de cantautora  las melodías de la copla. De esta forma, restándole teatralidad y aparatosidad al género, con su guitarra y su banda, le dio delicadeza sin desaliento ni cabizbajismo a temas como “El Día que Nací Yo” o “Ay, Pena, Penita, Pena”. Evidentemente no tardó en desgranar temas de su Sueño triangular (2012) (Haz lo que te Dé la Gana) y Una forma de hablar (2010), como Desorden. Estas unidas a las de María Canta Copla, que salió en 2013, crean dos orillas compositivas del mismo mar, en el que María suena hipnótica, acaparando todos los focos con naturalidad y sin esfuerzo. La pregunta, que se pudo responder bajo aquellas luces de colores y canciones era si esos clásicos convencían a generaciones pasadas; los aplausos hablaron. El experimento, no tan experimental funciona, y no es de extrañar.

María está repleta de talento, mucho más que más de una que va de diva por la vida. Cuando termina el concierto de María, vuelve a sonar una vez más el Trans-Europe Express de Kraftwerk por los altavoces. A los que no nos rezagamos a la hora de ir a los recitales, nos dio tiempo de escucharlo de principio a fin al menos tres veces… sin exagerar.

Después de los aplausos, llegaron los aplausos y también las palmas; otro catalán, más andaluz que algún que otro andaluz, un pionero de pioneros, pisó Mucho Teatro. Kiko Veneno, iluminó la platea, los palcos y el escenario con sus cantecitos, a un ritmo muy diferente, y empezando con “Lo que me Importa eres Tú”, de aquella aserción hecha álbum que fue Esta muy Bien eso del Cariño. Pero Kiko venía sobre todo a presentar Sensación Térmica, de entre las que brilló “Mala Suerte”, por su melodía y su letra, un ejemplo más de cómo la coyuntura patria se cuela por las rendijas de la música… o quizá vaya más allá de eso. Los diez temas de Sensación Térmica suenan muy frescos y sin artificios, y en directo, más directo aún, no por menos a la guitarra estaba Diego “Ratón” Pozo, de los Delinquentes. “Superhéroes de Barrio” podría haber sido la mejor recibida, pero como contendientes tenía muchas, como “Veneno”, “Dice la Gente”, “Lobo López”… Este mecánico del pop, del rock y el flamenco terminó con aquel “Volando Voy” provocando que  el teatro se convirtiera en una fiesta literalmente para un público de todas las edades.

El tiempo ha pasado en vano por Kiko Veneno, y la prueba estaba a la vista; este no le ha restado ni fuerza ni ganas ni creatividad, y sigue siendo digno de las formaciones que ha tenido, sus colaboraciones, apadrinamientos y legado sonoro. La prueba es Sensación Térmica, El Pimiento Indomable (con el uruguayo Martín Buscaglia) y espectáculos como el que vimos y vivimos en este rincón de Cádiz, provincia que tanto daño ha hecho a la música en las voces y canciones bajo el nombre de un género musical con diminutivo, ¡pero con razón! Gracias a Kiko Veneno por recordarnos lo verdadero.

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