20 abril, 2024
El toledano Kike Calzada se tira a la piscina en su segundo disco, dejando complejos de juventud e inseguridades de artista carismático en el chaquetón del invierno pasado.

La tonalidad particular de una tarde de final de verano no se puede describir con palabras. Muchos lo han intentado, quizás alguno se ha acercado a lo que tu viviste aquel año, puede que incluso hayan conseguido rozar uno de esos escalofríos que te recorrieron el cuerpo mientras el último Sol se apagaba a lo lejos.

Lo cierto es que respirar el verde de Cazorla es tan difícil en una gran ciudad como mirar el cielo azul estrellado tras unos instantes de pasión en el coche de tu padre cuando aun la adolescencia está a la vuelta de la esquina.

¿Acaso podríais ponerle música al añil de una espalda que se aleja y que te deja vacío por dentro? ¿O al pigmento naranja que bañaba el parque donde jugabas al fútbol de chiquillo?

Tremenda empresa y tremendo berenjenal en el que se mete el valiente que con audacia y poesía se enfrenta cara a cara con el desafío. Pues en esa estamos cuando “Contacto contacto” empieza a sonar en nuestros cascos.

El toledano Kike Calzada se tira a la piscina en su segundo disco, dejando complejos de juventud e inseguridades de artista carismático en el chaquetón del invierno pasado. Tras una muy respetable ópera prima donde una canción se dividía en cuatro movimientos separados pero conectados en su hilo argumental llamada El hombre sin hombros, quiere que veamos la vida a través de sus colores. O mejor dicho, pretende ponerle colores a situaciones cotidianas empanadas en una buena dosis lírica.

https://www.youtube.com/watch?v=TtR9JDewlEY

La iniciativa tiene tanto de intrepidez como de ingenuidad. Lo simple a veces es mucho más enrevesado de lo que nos queramos creer. Rodeado de músicos de alto nivel como Héctor Tuya, Miguel Herrero, Sergio Pevida, Mike Vergara y Javier San Marcos logra en apenas siete temas lo que muchos se llevan buscando años.

Siete colores, siete cortes, siete situaciones, siete vidas paralelas que en algún momento de la vida se cruzan con la banda sonora de una guitarra que coquetea con el rock mientras como artificio se añaden arreglos de blues, pop o simplemente “hagoloquequieroqueparaesoesmihistoria”. Si quieres contar tú la tuya hazlo como quieras.

Con una voz a medio camino entre Iván Ferreiro, el Coque Malla de Los Ronaldos y Jota, con claras influencias de los grupos nacionales de la primera década de este siglo La Habitación Roja, The Sunday Drivers, Kike Gonzalez o Los Planetas consigue desmarcarse con un producto íntimo, sincero pero de letra trabajada y no tan evidente.

Coloreados es un disco que no sólo se escucha perfectamente varias veces seguidas, sino que podríamos decir que es de obligado cumplimiento. Lo que a primera vista pueden ser cortes clásicos esconden una cuidada y delicada poesía entre sus líneas, apropiadamente ambientadas en una paleta de colores perfectamente reconocibles por todos nosotros. Colores que crean sensaciones, que dirigen las frases hacia pensamientos y recuerdos, colores que nos retrotraen a mirar por la ventana con ojos perdidos.

Fotografía de Daniel López

El impetuoso devenir del orgullo y la pasión se torna intenso en “Contacto contacto”, mientras la tarde cae en un acústico acompañado de un tinte verdoso ante un desenlace inapropiado para un corazón que sufre y que quiere luchar por la persona amada, seamos “Dos” en esta historia.

La calidez de quien mira en la distancia y suspira, de quien ha vivido y ha perdido, de quién se ha cansado de luchar, de quién tiene que ocultar porque duele demasiado nos llega a través de una armónica que hiere en “Salvando la especie”.

Pero no todos van a ser espinas en el pecho, también hay espacio para intentar estar mejor, para aliviar el vaivén del barco y el mareo, para recuperar la cordura siguiendo el rastro de unos pasos, total ya no hay nada que perder. Un paracetamol para el alma en “Clave de Sol”.

Si tuvierais que ponerle tonadilla al color del amor muchos de vosotros os decantaríais por “No puedo vivir sin ti” de Coque Malla. Sin miedo a equivocarme puedo asegurar que eso es porque aun no habéis escuchado “Sincronizados”. De factura sencilla pero no simplista. Busca la raíz y no la superficie, busca quedarse en tu mente mascullando versos, darle una vuelta de tuerca a tus pensamientos, como diría el gran Bebo “Con poco coco”. Inevitablemente surgirá en ti la necesidad de aprender esos acordes para reproducirla en la intimidad de dos.

Fotografía de Marina Castillo

Y para terminar, la frase que se lo resume todo: “Se ve más claro justo antes del anochecer”. Unas palabras que te transportan a los momentos grabados a fuego en el hilo de tu existencia. No hay mejor manera de cerrar un disco que tiene como premisa crear atmósferas reconocibles y que se despide con el axioma “Haz lo que tengas que hacer”.

Y la vida pasando en fotogramas justo delante de nuestros ojos, como si fuéramos “Dos lagartos al Sol”. Tema que, por cierto, sólo escucharéis si os hacéis con el disco ya que no está publicado en Spotify.

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