23 julio, 2024
Un 15 de mayo fue la fecha elegida por Rubén Pozo para hacer un alto por la ciudad sureña de Sevilla. El que fuera integrante del grupo Pereza presenta su nuevo disco en solitario, En marcha (2015), y la parada en la capital andaluza se antojaba indispensable.

Fotografías por Nuria Sánchez

Un 15 de mayo fue la fecha elegida por Rubén Pozo para hacer un alto por la ciudad sureña de Sevilla. El que fuera integrante del grupo Pereza presenta su nuevo disco en solitario, En marcha (2015), sucesor del EP Lo que más (2012), y la parada en la capital andaluza se antojaba indispensable.

Cuando piensas en el lugar idóneo para escuchar a Rubén Pozo en concierto imaginas una sala reducida, íntima y cercana. En esta ocasión el lugar elegido no pudo ser otro que la Sala Malandar, garito por excelencia sevillano que saluda al Guadalquivir y le ofrece la trasera al centro histórico de la ciudad. Hay algo en la sala que hace que la música vaya acorde y ya se ha comentado en otras ocasiones. Algo tiene Malandar.

Rubén traía a Sevilla todo un arsenal de canciones preparadas para hacer disfrutar a los sentidos de cualquier amante de la canción de autor y del rock de la vieja escuela. Lo acompañaban un bajista, un batería y un guitarrista y pianista que le apoyaba además en los coros. Fue este integrante de su banda una de las gratas sorpresas de la noche. Apoyando a Pozo en los coros, su aporte al directo fue completo y soberbio. Especial mención merece cuando se sentó al teclado y junto a Pozo regalaron un momento emotivo a la audiencia.

Pero no todas las sorpresas de la noche vinieron de la mano de Rubén Pozo, Gonzalo de Cos y los Herederos dieron comienzo a una noche que invitaba a recrearse en la belleza de las letras y la magia que la música ejerce en las personas. Un sonido, el de Los Herederos con Gonzalo de Cos que llama la atención por una mezcla de sonidos peculiar. Personalmente destaco el aporte que ofrecía la armónica del cantante y la mezcla de jazz que aportaba el saxofón al grupo, despertando una nostalgia latente en aquella noche de mayo.

Rubén Pozo demostró en el concierto que además de hacer música, la respeta. Agradeció a Los Herederos por compartir escenario y se mostró comunicador con los presentes. Aun así, hay que mencionar que falló en mantener una de sus promesas, la de quedarse con la chaqueta de cuero puesta. La arquetípica chaqueta de cuero negro, omnipresente en el armario de cualquier músico que se precie. La chupa. Y Rubén Pozo subestimó el clima sureño de la ciudad de Sevilla. Sobra decir cuál fue el resultado. Acabar el concierto en manga corta, pero te perdonamos Rubén. Era inevitable.

“Sé que voy a arder en el infierno”

A lo largo de la noche quedó claro que Rubén Pozo hace un rock propio de quien lleva décadas dedicándose a subirse a un escenario. Sus letras cuentan una historia, su acompañamiento es acertado y su música carece de florituras rimbombantes. Es un rock sin edulcorar. Es como es. Y nada más. No intenta engañar a nadie, y si no te gusta, pues sigue buscando. Además, los allí presentes disfrutaban de una cohesión musical en la banda bastante inusuales hoy en día. Con la fusión de sonido que proyectaban a la audiencia era difícil discernir si los escalofríos provenían del aire acondicionado o del efecto de la música. Una música con ritmo vetusto, que no desfasado.

El ambiente era el propio de un concierto de ese tipo. La legión de seguidores que coreaban las canciones del artista levantaban sus vasos –de tubo- al aire y proyectaban luces violetas a través de la cerveza espumosa. Y es que allí se reunieron caras de todos los tipos y tipos con muchas caras. Las letras iban de unas bocas a otras como un partido de tenis, contagiando poco a poco a la totalidad de los reunidos. Pronto todos iban a una. Bajo aquella penumbra que se adueñaba de la sala había una complicidad entre los asistentes, casi como un acuerdo tácito no verbal, y era difícil no sentirse un extraño.

Aquella visita inesperada a Sevilla acababa como siempre en Malandar, con luces rojas, aplausos y unos cuantos grados de más

“Dónde estarás esta noche, siempre con prisa y siempre a contrarreloj”

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2 comentarios en «Haciendo “rucu rucu” en Malandar»

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