23 abril, 2024
Guadalupe Plata se encuentra girando por toda la geografía española y recala en Sevilla para dar inicio a la programación de agosto en Nocturama. Hablamos con su batería, Carlos Jimena, del momento presente y de lo que está por venir

Guadalupe Plata se encuentra girando por toda la geografía española y recala en Sevilla para dar inicio a la programación de agosto en Nocturama. Aquí comenzó su gira varios meses atrás, en un concierto  gratuito en el que la banda presentó en exclusiva las canciones de su cuarto álbum. Aquél día el blues del pantano y la oscuridad del Mississippi nos emplazaron a volver a vernos en el País de agosto, en el mismo escenario en el que hace dos años nos llevaron a la noche más negra. Hablamos con su batería, Carlos Jimena, del momento presente y de lo que está por venir:

Un placer conocerte, Carlos. Para empezar ¿Qué tal está yendo la gira?

Pues bien, aunque tenemos una gira casi interminable, ya que hemos estado tocando casi todos los fines de semana, desde que presentamos el disco, hasta prácticamente ahora, que estamos en casa descansando. El fin de semana pasado estuvimos en el Deep Blues de Alemania, así que, ahora mismo te digo que la gira está saliendo a pedir de boca.

Mucho tiempo en la carretera…

Si, bueno, a decir verdad demasiado, aunque esto es como un oficio; tienes que salir todos los días al escenario para ganártelo.

De todas formas, gracias a eso, he tenido la suerte de veros tocar varias veces, aunque me hubiera gustado ver lo que pasó en el Etnosur.¿Qué tal ha sido esa experiencia de encontrarse cara a cara con el flamenco?

Pues aunque parezca que no en nuestros temas puedes encontrar siempre el flamenco, aunque no de una forma evidente, pero sí un poco soterrada. Así que poder estar tan en contacto directo con nuestra parte flamenca más maldita, como las peteneras o los martinetes, ha sido impresionante. Aparte, hemos podido trabajar con artistas flamencos, como Daniel Navarro o Antonio Campos, que tienen la cabeza como nosotros. Tú sabes que los flamencos son un poco supersticiosos e imagínate, ¡sacamos a un bailaor dentro de un ataúd! (risas) Así que, por eso y por otras cuestiones, necesitábamos poder entendernos y trabajar con gente con cierta amplitud de miras. El resultado nos ha encantado y estamos deseando que no se quede en un concierto de presentación y despedida.

Entonces, de esa mezcla flamenca-blusera, ¿qué es antes, el huevo o la gallina? Quiero decir, ¿Quién va primero, Ry Cooder o Paco de Lucía?

Bueno, desde que nacemos en Úbeda muchas influencias folclóricas conviven en nosotros desde siempre, como la semana santa, por ejemplo. Yo trabajaba en una alfarería y el tipo de enfrente, que era herrero, tocaba martinetes; así que el no renunciar a todas esas cosas que están dentro de ti es lo que hace que todo suene, cuando menos, peculiar. Pero bueno, puestos a elegir, te diría casi que Ry Cooder (risas).

¡Vaya!¿Y en qué momento se decide soltar la guitarra española para tocar con slide? ¿De dónde viene esa influencia blusera?  

Bueno, pues tenemos que achacárselo a un profesor de inglés que tuvimos cerca de Úbeda, en Torreperogil, que viajaba mucho a Londres y compraba discos de blues. Hoy en día con internet puedes investigar de todo pero en aquella época, cuando eres un chaval de 16 años y te graban una cinta de blues, el mundo se te pone del revés. Así que creo que esa influencia fue fundamental.

Pero teniendo en cuenta lo que hablábamos antes sobre vuestras raíces y el folclore, ¿se identifica  el público del SXSW o el Deep Blues Festival con estas raíces? ¿Os reconocen como iguales o hay distancia con el público de Estados Unidos?

Lo que sí es cierto es que no nos refieren como algo exótico. En Estados Unidos, por ejemplo, no nos ven cómo podríamos ver nosotros a un japonés cuando toca flamenco. Lo ven como algo muy normal, digamos que lo tienen bastante más asumido. Siempre nos han tratado como uno más dentro de ese círculo del blues del Delta, siempre desde el respeto hacia esa música cuando  la sientes  y cuando te gusta tanto. Así que sí, nos tratan como iguales.

De hecho creo que “Lorena” salió en un capítulo de la serie Shameless

Efectivamente;  y “Gatito”, creo que también salió.

Vayamos a vuestro último disco. Escuchándolo diría que hay cierto acercamiento al rockabillie, y si me apuran, al garaje de los sesenta. ¿Está Guadalupe Plata tirando hacia otros derroteros?

A ver, nosotros no es que lleguemos a casa y nos pongamos a escuchar sólo blues. Desde chavales la influencia de Link Wray, como guitarrista de rock, o la del propio Johnnie Cash, por poner dos ejemplos, han estado ahí. Así que el acogerte al chipirri ese hace que, en un momento dado de tu carrera, te apetezca tocar un rock and roll o darle una forma más rockabillie. ¿Por qué no? No somos unos tipos encorsetados, así que si en este disco ha apetecido hacerlo así, pues adelante. No vamos a ser más papistas que el papa con el blues.

Me hace gracia que menciones a Link Wray. Pensando en él, en los Coasters, The Cramps… no puedo evitar preguntarte qué opinión te merece la vuelta de los Sonics casi cincuenta años después.

Pues la verdad es que no he tenido ocasión de escucharlo, pero este asunto de bandas que se juntan para hacer una gira o un disco no sé cuántos años después me huele un poco a chamusquina. Me he llevado alguna decepción que otra con estas cosas, como aquella vez en un Blues Cazorla con los Canned Heat. Su batería original iba con una formación de gente que se parecía a los originales y, bueno, aunque estaba gracioso, me  quedé un poco… como que no. Pero bueno, debería escucharlo antes de opinar.

Tengo entendido que es un discazo.

Pues si tú lo dices, lo escucharé (risas)

Enhorabuena por lo del Premio Impala, por cierto. Dejar atrás a Sigur Ros o a Kevin Parker, ¿Os hace plantearos un espectro de público diferente?

Muchas gracias. Es que esto del Impala fue algo surrealista, para qué te voy a decir lo contrario. A nosotros nos nominaron y claro, al ver la lista de los nominados jamás en la vida pensamos que nos elegirían a nosotros, así que al ganar nos quedamos muy a gusto.  Siempre es de agradecer que alguien piense que nuestro disco puede que estar ahí pero no sé si esto abrirá algunas puertas en países más al norte. Sí te digo que no hemos notado demasiado empujón en Europa a raíz de ganar el premio. Aunque parezca mentira, tocar en Europa suele ser más difícil que en Estados Unidos o Latinoamérica; aun así, espero que poco a poco vayamos llegando.

No voy a preguntaros por el barreño, pero tengo que reconocer que vuestra estética juega un papel importante, desde la cubierta del disco hasta la oscuridad de vuestros conciertos. Es casual o todo parte de algo… pensado?

¡Joder, es que el barreño suena muy bien! Es verdad que cuando un tío saca un palo de un barreño la gente se acerca y le hace fotos, pero no vamos a dejar de usarlo porque sea algo recurrente. Llevamos usándolo desde los primeros conciertos y es que suena de puta madre y le da un carisma y un repico muy especial.

No hay nada más analógico, ¿no?

Bueno, y aparte de eso, estamos muy entretenidos en los aeropuertos (risas). Aparte hay que tener un oído especial para tocarlo y en eso, Paco Luis, es un maestro.

Pero esa estética juega un papel importante, ¿no? Incluso las fotos, de las que eres gran responsable, la oscuridad, la muerte….

La verdad es que no es casual. Siempre hemos intentado tirar hacia adelante con la misma idea, un poco como los burros cuando le ponen esas cosas en los ojos para arar, para que nada los distraiga. Nos gusta cuidar el arte de las portadas y que todo sea consecuente, que aunque no diga nada, entre todo diga mucho. Con la accesibilidad de internet la única forma de poder vender discos es poniendo en valor estas cosas.

Y es un placer verlas, como también volver a veros por aquí. Sin duda para Sevilla es un placer. ¿Qué tal le sienta a Gualupe Plata Sevilla?

¡Ahora en verano peor! (risas) Pero estamos muy bien siempre que venimos, tenemos bastantes amigos. Somos asiduos del número 100 de la calle Feria donde están siempre los de la Milkyway. De hecho, Álvaro siempre nos trae una mojama a los conciertos, así que ya te digo; como en casa. Aparte, tocar otra vez en el monasterio es un placer.

¿Tenéis previsto un cruce de charco a la vista después de la gira de España?

Seguramente en octubre volvamos a Estados Unidos y México; quizá los Ángeles, aunque todavía quedan por cerrar las fechas. Todavía no es seguro que vayamos más al sur, pero se planteará por otoño.

¿Y algún sitio donde queráis tocar? ¿Algún deseo oculto?

Pues el año pasado tocamos en Mississippi en el cruce de caminos donde se cuenta que Robert Johnson vendió su alma al diablo. Creo que es un lugar difícil de superar.

Muchísimas gracias, Carlos. Para terminar, ¿algún mensaje para los habitantes del País de Agosto de Nocturama que os verán esta noche? 

Pues mucha fuerza y mucho pantano.

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