18 abril, 2024
Lo de anoche no tuvo nada que envidiar a las fórmulas que llenan estadios. Más de uno se habrá levantado afónico después del karaoke que se montó en la sala con prácticamente todo el público acompañando a coro las canciones, sudando como ellos y participando de la fiesta.

Sala X – 20/02/2015

Fotografía por Rafa Marchena

Es la misma sensación que tienes al encontrar a un buen amigo que no veías desde hace tiempo. La alegría de notarlo crecido, saber que ha prosperado, que ha visto mundo y poder darle un abrazo de enhorabuena. Full hacía parada anoche en casa tras agotar entradas en Málaga y Madrid, y con previsión de hacerlo también en Granada y Córdoba. La gira de despedida #miultimoatraco los trae ojerosos y hasta las orejas de kilómetros pero felices como niños en una piscina de bolas.

El llenazo de ayer en la Sala X formó parte del reconocimiento del público de esta ciudad a un proyecto por el que ha apostado y que siente como suyo. Notamos con ellos una sensación de familiaridad y cercanía, la que se intuye en una banda que ha crecido a base de esfuerzo. Lo de anoche no tuvo nada que envidiar a las fórmulas que llenan estadios. Más de uno se habrá levantado afónico después del karaoke que se montó en la sala con prácticamente todo el público acompañando a coro las canciones, sudando como ellos y participando de la fiesta. Antes subieron el telón unos divertidos The Noises y su nuevo trabajo, Pacífico, con el aforo ya plenamente ocupado.

Una apuesta segura fue la carta de presentación de Full, que prendió la mecha con “Un espectro más” y apostó fuerte de seguido con “Distintos”.  Le siguió “Otra vez”, corte algo más edulcorado aunque no por ello menos enérgico. A su fuerza contribuye el trabajo preciso en la batería de Jaime Gutiérrez dando vida y estructura a las canciones a golpe de baqueta. Cuenta con el apoyo y la serenidad de un bajo guiado por Jesús Gutiérrez, que sonreía tímido a las primeras filas  Es un gustazo ver la sala así” comenta Javi Valencia antes de parar por primera vez para dar las buenas noches y agradecer el aforo completo.

Si alguien a estas alturas no estaba ya convencido del tirón del grupo, se convirtió con “Burbuja de Champagne” y su “explosión sideral”, tan literal como figurada, y el estribillo pegadizo (hasta límites insospechados) de “Mejor opción” (“Yo no sé cómo se pasa de quererte a olvidarte/de la noche a la mañana”). La noche también sirvió para que la formación testara un par de temas del segundo largo que preparan, acogidos con curiosidad por los presentes. “Aunque no os los sepáis, al menos podréis bailar” prometía Valencia. Y no nos engañó. En una línea similar en cuanto a estilo, parecen pronosticar más salas llenas.

Mención especial hacemos ahora para Manu Jurado como auténtico hombre orquesta encargándose de teclados, guitarra, coros y lo que haga falta. Cuando llegan los compases ligeros del inicio de “Desastre”, se impone un suave cambio de registro en el que destaca el acertado trabajo de voces que acompañan al cantante, siempre en su lugar.

Cuando anuncia que los temas antiguos también tendrán hueco en el transcurso de la noche y varios espectadores avezados sugieren algunos, se meten con la electricidad de “Adios”. Sesión guitarrera a tres cuerdas que nos pone a todos a saltar, banda incluida, y en la que Bubby Sanchís aporta los acordes más eléctricos a la formación, exprimiendo la guitarra al servicio del disfrute general. Reconocemos que la interpretación de Javi Valencia gana en el directo. El cantante y compositor demuestra además su versatilidad en pequeñas perlas de la corta discografía del quinteto, como es la especial “Hiroshima”. Antes del amago de final, nos dejan los sevillanos subidos en lo alto de su montaña rusa con la magnífica “Azul eléctrico”.

El momento más intimista del show viene de la mano de “Inmortales”, que llega tras el bis. Nos deja al cantante de nuevo en el escenario y en soledad, arrimado al teclado. Era sólo un espejismo porque aún nos obligarían a desgañitarnos y saltar un rato más con “Quienes somos realmente”. Con un alegato a favor de la música en directo (que suscribimos) y el agradecimiento a la sala, Full terminó de desarmarnos y llevárselo todo con su “Atraco”. Como ellos, exhaustos y satisfechos, esperamos a verlos bajar del escenario para felicitarlos. Y sobre todo para desearles, porque se lo merecen, que la suerte les acompañe (porque fuerza ya tienen de sobra).

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