26 febrero, 2024
Los de Baeza no necesitaron más que un par de horas para conquistar a un público entregado

Decían días antes del concierto tener una deuda con el público sevillano y, a tenor de cómo transcurrió la noche del pasado sábado en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, el compromiso quedó más que resuelto. Supersubmarina reservó un hueco en su gira, El Mañana Tour, para ofrecer a la ciudad un regalo. Dos horas de conexión, ardua entrega y miradas cómplices sin pedir nada a cambio. Y sin necesidad de hacer alarde en redes sociales. Amor del bueno, vaya.

La novedosa posición del escenario dejó a los de Baeza arrimados al edificio del Monasterio y con un jardín encantado como compañía. Las ristras de bombillas sobre la barra aportaban un plus de intimidad con las casi 2.000 personas que los eligieron como destino y buscaban el mejor ángulo para posicionarse. No se trató, eso sí, de una velada estrictamente romántica. El llamativo show de Supersubmarina explotó como una bomba de color encima de las tablas cuando, pasadas las diez, la banda comenzó el espectáculo con «El mañana».

Dedicación absoluta y conexión con un público devoto que saltó y coreó cada tema sobre los adoquines junto a esta orilla del Guadalquivir. Incluso dibujó corazones con las manos en «Hermética», bajo expresa petición de Chino. Por la escenografía rutilante pasaron «Ana»«Algo que sirva como luz»«De doce a doce y cuarto» y el primer «buenas noches Sevilla» llegó después de «Para dormir cuando no estés», junto con la advertencia de que íbamos a pasarlo muy bien. En eso también acertaron.

Hoy no hay límite de tiempo ni reggaeton al lado, bromeó recordando su último paso por la ciudad, curiosamente en el mismo recinto. «Enemigo yo», «Furia» y «Hasta que sangren», compañeras de LP, elevaron al cielo los decibelios de un repaso apasionado y más que generoso por la discografía de la banda. Por aquellos instantes que han forjado una relación estable y recíproca con sus seguidores, que ya son legión. De Santacruz oímos también «Tecnicolor» y, como beso de despedida en el portal, «En mis venas», aunque eso llegó largo rato después. En medio subió la tensión y prendieron las «Hogueras» al son de una «Canción de guerra», aunque fue «De las dudas infinitas» la que incendió el ambiente. Porque nunca hay que dejar que la llama se apague.

El impulso del directo impecable del cuarteto jiennense nos condujo en el último tercio del concierto al Realimentación de 2011 con el objetivo de presentarnos a «Kevin Mc Alister» y proseguir «El encuentro» para volver atrás, a aquel prometedor Electroviral con algunas de las más celebradas: «Elástica Galáctica», «Supersubmarina» y el delirio de «LN Granada». Con el «Viento de cara», «Niebla», «Arena y sal», como si de un recuerdo de esa noche pre veraniega se tratase (o tal vez una suerte de premonición), acabó la cita. Sin dudas del tipo «¿me llamará mañana?» o «¿lo volveré a ver?», la historia con Supersubmarina es más que una aventura pasajera y, sobre todo, es mucho más divertida.

 

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