17 julio, 2024
Un solitario pie de micro era el único punto de luz en la oscuridad cuando Revolver subió al escenario, dispuesto a presentar batalla, esta vez en nombre de Babilonia

Fotografías por Nuria Sánchez

El viernes 20 de marzo Sevilla supuso la tercera parada del Babilonia Tour para Revolver. ¿El lugar elegido? El Palacio de Congresos de Sevilla, también conocido como Fibes. Lo primero que uno percibe al entrar en una sala del Fibes es una sensación de amplitud. Desde luego, esa sala, dispuesta de filas ascendentes de butacas mullidas y a modo de anfiteatro, no parecía el lugar más indicado para un concierto de rock. Pero claro, todo depende del género musical del que estemos hablando. Para mí, Revolver ofrece un rock edulcorado, que evoca glorias pasadas y que intenta revivir aquello que fue y ya no es.

La noche había dado comienzo con el grupo Los Infames, de origen sevillano, como teloneros. Tras su marcha, un pequeño descanso daba tiempo a los técnicos para preparar el potente y caro equipo de sonido que Revolver arrastra consigo. Mientras tanto, me dispuse a dirigir la atención hacia los asistentes. El público rondaba la generación de los 70 y algunos acudían con sus hijos, de mayor o menor edad, seguramente con la intención de compartir una afición por la música de Carlos Goñi. photo 9_zpsgbag5rdj.jpg

Un solitario pie de micro era el único punto de luz en la oscuridad cuando Revolver subió al escenario, dispuesto a presentar batalla, esta vez en nombre de Babilonia. Y es que allí todos se sabían las letras del cantautor, las nuevas y las no tanto, coreando sus mayores éxitos como “San Pedro” o “Calle Mayor” y deleitándose con la música que los ha acompañado a lo largo de más de veinte años de carrera musical.

Sin embargo, no todo fue tan idóneo como se esperaba de un artista consagrado. Llegados a un determinado punto, uno se pregunta a sí mismo, ¿qué es lo que hace que un concierto merezca la pena? ¿Es la acústica? ¿La iluminación? ¿O más bien la capacidad de seguir transmitiendo pese al paso de los años?

A lo largo de la velada, Goñi criticaba sistemáticamente o bien al equipo técnico por fallos de sonido o bien la existencia de asientos en la sala, ya que él quería que su música se disfrutase de pie. Aun así, la noche se desarrollaba con pequeñas anécdotas que poco a poco hacían de aquel concierto, uno de lo más atípicos de su carrera, en palabras del cantante. Desde diversos fallos en sus guitarras, solventados con rapidez por parte del equipo técnico, hasta la incursión de un pequeño joven llamado Álvaro -con el que Goñi interactuó brevemente- hicieron de aquel concierto, un verdadero show. El grupo no daba crédito, y el público, entre risas, respondía: Esto es Sevilla. photo 11_zpscrjfpsr6.jpg

Abrir las alas y volar y dejar todo por hacer

Pese a todo, el público estaba contento, aplaudía y coreaba sus canciones favoritas. La batería de Julián Nemesio y el bajo de Manuel Bagües aportaban su parte a aquel trío que conforma Revolver en los conciertos y que hablaba de injusticia, de diferencia racial y a fin de cuentas, de la vida. El sonido fue compacto, con algún que otro pequeño fallo en la percusión; la iluminación, dinámica y efectiva, utilizando destellos y focos en movimiento, y las canciones estuvieron a la altura de cualquier fan de aquel Revolver.

Y es que el concierto estaba hecho para aquellos que conocen la trayectoria del añejo grupo. Durante dos horas, Goñi amenizaba a la masa con su voz, guitarra y armónica y con pequeños discursos que hacían gala de su capacidad de conectar con el público. Todo un Hamelin posmoderno.

Más de dos horas de música que, perteneciendo o no a Babilonia (su más reciente trabajo), puede llegar a confundir al oyente y hacerle creer que lo que escucha forma parte de distintas versiones de una misma canción. Ya sea “El Dorado”“Calle Mayor” o “Argán”Babilonia no es más que el hijo pequeño de un mismo padre, Revolver, editado allá por 1990 y que a lo largo de más de dos décadas ha cosechado sus frutos y sus seguidores. El Revolver sigue cargado con las mismas balas y al público, así le gusta.

Llegada la medianoche se dio por finalizado su paso por Sevilla, y el público, que sólo se había levantado en contadas ocasiones, despertó del hechizo que los mantenía sentados en aquellas butacas y estalló en aplausos mientras el trío abandonaba el escenario. Un poco más tarde, durante los minutos que se tarda en abandonar el edificio, aún persistía el recuerdo del sonido de la armónica, lleno de melancolía y nostalgia. Babilonia sigue su camino.

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1 comentario en «El mismo Revolver de siempre»

  1. la mania de las discograficas y los grupos pasados de moda de hacer remake para hacer caja es algo que me parece caduco y trasnochado. tu tiempo paso y es mas logico dejar paso a generaciones nuevas con otros planteameintos que penar por esos escenarios arrastrando tu decrepitud. es triste, deja paso , joder¡.

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