13 abril, 2024
Un álbum ecléctico en estilo, aunque dentro del género electrónico, de letras ingeniosas, irónicas, otras misteriosas, otras surrealistas, otras divertidas. Nunca sin perder el norte del sonido analógico

HidrogenesseRoma 

Austrohúngaro (2015)

Como viene ya siendo constumbre, Genís Segarra y Carlos Ballesteros nos llevaban unos meses ofreciendo amagos de Roma (y desde Roma) através de su página web de este, su nuevo álbum. Ya les echábamos de menos, sobre todo teniendo en cuenta el gran álbum que fue y sigue siendo, el galardonado Un Dígito Binario Dudoso (2012). De nuevo, el dúo electrónico se presenta para no aburrir. De nuevo, un álbum ecléctico en estilo, aunque dentro del género electrónico, de letras ingeniosas, irónicas, otras misteriosas, otras surrealistas, otras divertidas. Nunca sin perder el norte del sonido analógico, homenajeado en la paradójica «A los viejos». Hasta tal punto llega esta variedad que en Roma, se acumulan los idiomas (castellano, catalán, inglés, italiano, frances…).

Desde el collage de “Dos Tontos muy Tontos” al gestáltico synth-pop de “Aquí y Ahora” que cierra el álbum, Hidrogenesse no dan tregua. Echando la vista atrás, se podría decir que de tener algún antecedente en su discografía, sería Animalitos o partes de Bestiola. Quizá estemos ante el álbum más inmediato de Hidrogenesse; sabremos si nos gusta o no a la primera o la segunda vez que lo escuchemos, sin que se llegue al nivel del descarado single “Hidroboy”, si bien, “The International Rumour” bien merece un lugar en alguna lista de ventas, a dúo con Joel Gibb, de The Hidden Cameras. No es esta la única colaboración en Roma. Jérémie Orsel, vocalista de Dorian Pimpernel, aparece en «¿De qué se trata?». Si Roma es un paso adelante en la carrera de Hidrogenesse, no parece claro; las canciones datan de antes del álbum dedicado a Alan Turing. Fue en la capital de Italia donde decidieron de una vez por todas terminarlas, de ahí, y de los caprichos de la producción de Carlos y Genís la mezcolanza resultante.

Entre este cóctel de melodías hermosas unas, otras simpáticas, y ritmos variados (como la cumbia de la extraña «El hombre de barro» o el cabaret electrónico de “Elizabeth Taylor”), una mirada hacia atrás, como suelen hacer, esta vez con “Moix”, rescatado de 2011.

Menos experimental que Un Dígito Binario Dudoso, y mucho menos serio temáticamente, de tono menos solemne esta vez que la vida trágica de Alan Turing, Roma se descubre ante nosotros como otra, pero no una más, obra juguetona, llena de antojos sonoros, sin concesiones. La desazón mágica de “Aquí y Ahora” cierra un disco que sabe transición, pero ¿transición a qué? Con Hidrogenesse, sólo sabemos que estará lleno de creatividad y descaro, y que no nos dejará fríos. Ahora les toca defenderlo en los escenarios, los de España y los de Sudamérica. No les hará falta la suerte que les deseamos.

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