Dos días en Nocturama • parte I: Rocío Guzmán, María Yfeu y Luisa Sobral

Fotografías Antonio Andrés

Eran los últimos días de agosto de un verano de calor infernal y el mercurio ofreció una breve tregua para las tres noches musicales más variadas de la palestra estival sevillana. Nocturama abrió sus puertas con una edición más en los jardines del Casino de la Exposición. Bajo la atenta vigilancia de un poderoso tigre lolafloriano, emblema en el cartel de este 2021, y con un paisaje de verbena de pueblo que acentuaba aún más ese carácter artesanal y el mimo que desprende la organización de este ciclo de conciertos, capaz de reunir en la misma noche la melancolía manchega de los Hermanos Cubero  y la explosión rapera intergaláctica de la rookie Icy Amane.

En la primera noche el protagonismo del programa fue absolutamente femenino: Rocío Guzmán, Luisa Sobral y María Yfeu. Tres perfiles artísticos muy distintos, tal vez más cercanos en el caso de estas últimas dos. Fue la artista jiennense Rocío Guzmán quien abrió la jornada con el espectáculo más alternativo del jueves. Con un pie en la electrónica vanguardista y otro en la tradición folklórica de nuestra tierra, raíces y experimentación se mezclaron en un concierto denso y oscuro, una llamativa performance que contó con Manu Prieto en las bases. Entre Remedios Amaya y Björk el enigma de esta profunda y compleja propuesta que daba cabida a zanfoñas y acordeones sampleados y a programaciones rítmicas que daban rienda suelta incluso a un trampantojo de petenera experimental.

La portuguesa Luisa Sobral ocupó la franja intermedia de la noche. Acompañada por el guitarrista Manel Rocha, ofreció un espléndido concierto, cálido e íntimo, sazonando sus piezas más reposadas con una simpatiquísima charlatanería en portuñol, marca de personalidad de la familia Sobral, cercanía con la que se ganó al público sevillano. Sus canciones se caracterizan por la influencia jazzy casando con una sencillez hipnótica, de esas veces que el talento aflora en una sensibilidad capaz de generar belleza con apenas elementos, extraídos de la cotidianeidad del día a día.

Destacaron las canciones dedicadas a sus hijos, dos estrenos en primicia para los asistentes a Nocturama, los dos temas que compartió con su guitarrista (Só um beijo y Soldados de invierno, autor de ésta última, en la que sorprendió a todos con una voz cautivadora), sus tres únicas canciones alegres (como ella misma las definiría, más cercanas al swing que el resto de sus hermanas) y ese cierre mágico con Amar pelos dois, la balada que escribió para que su hermano, Salvador Sobral, ganara Eurovisión en 2017, ante la estupefacción general de que una canción tan hermosa se colara entre ese huracán de pirotecnia, silicona y horterada que es el concurso habitualmente.

Esta primera noche terminó con lo mejor de Nocturama 2021, una joven artista sevillana que viene dejando pistas en la escena desde hace un par de años y que está llamada a marcar las próximas temporadas musicales. Aún no ha sacado su primer disco, ya grabado, y que prometió para inicios de 2022, pero el talento que desborda María Yfeu con su presentación en directo ya anticipa un bestial estreno. Que a nadie se le arquee una ceja si decimos que María Yfeu es una de las grandes promesas de la música en España. Tiene sólo veintitrés años y, con toda esa frescura, se desenvuelve en la composición, en la producción y en el escenario con una madurez y una naturalidad despampanantes, como si llevara cuarenta años haciéndolo.

Su voz invoca el espíritu de Amy Winehouse, actualiza a Billie Holliday y hasta recupera el casticismo cañí de los Gabinete Caligari llevando sus Cuatro Rosas a un terreno totalmente inesperado, delicado e intimista. Cuenta además con una joven y lúcida banda en la que brilla el protagonismo y la versatilidad del teclista Julio Martín, Sergio Fernández al bajo, el carácter de Lucas de Mulder en la guitarra, Mario Carrión en batería, y ella misma en la guitarra en la mayor parte del show. Muy sorprendente el espectro estilístico de sus canciones. Si bien es el alma de su música, no sólo de jazz vive María Yfeu, pues el soul se abre paso hasta encontrar momentos de soft rock en sus composiciones menos sosegadas. Un repertorio muy dinámico, repleto de sustancia y detalles, en el que intercaló piezas en inglés con otras en español en el, sin duda, mejor concierto de esta edición de Nocturama.

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