29 febrero, 2024
Desde el momento en que tocaron “Monkey Man” ya tenían al local ganado, y a pesar del limitado espacio, todo el mundo parecía encontrar la forma de al menos, contonearse desde su posición. Una bola clásica de discoteca lanzaba brillos cada vez que giraba y confería un aspecto colorido a la cita.

Fotografía por Nuria Sánchez

El 7 de febrero fue la fecha elegida por Dina Remember Amy para venir a tocar a Sevilla, y el sitio elegido para la cita fue La Caja Negra, en la calle Fresas. Remember Amy es un grupo que rinde tributo a la cantante británica de soul y jazz Amy Winehouse, ganadora de siete premios grammy e icono del siglo XXI.

La Caja Negra es un garito que se encuentra cerca de la Alameda de Hércules, en una pequeña bocacalle del centro sevillano. La primera impresión fue un poco agobiante, pero fue debido a la gran cantidad de público allí presente. Aun así, se trata de un local pequeño, con techos altos y decoración singular, a caballo entre lo alternativo y el folclore. Una vez entras al local, lo que primero capta tu atención es precisamente la decoración, es distinta y lleva su propia firma. Allá donde mires hay elementos que reúnen cualquier antro de la Alameda, pero quizá lo que marque la diferencia es que en la Caja Negra se nota que la música es la protagonista indiscutible. Fotografías de artistas actuando en conciertos te dan la bienvenida desde unas paredes del más negro intenso y cuadros de Diego el Cigala y Lola Flores aportan un toque andaluz al entorno. Como he dicho, las reminiscencias a la música eran más que palpables, el local en sí parece haberse concebido con este propósito e incluso el camarero viste un atuendo que recuerda al uniforme del camarero de un cabaret.

La Caja Negra -que significa el espacio que enmarca o constituye el escenario en argot teatral- acogía ese día a Dina, que no tardó en subirse a la caja negra acompañada de los músicos –un bajo, una guitarra, una batería, un teclado y un saxofonista- entre aplausos y vítores del público. Unas luces cálidas incidían sobre ellos, y ello, unido a su actitud seria y su estética clásica denotaba que se tomaban en serio aquello. No se hicieron de rogar y pronto comenzaron a oírse los primeros acordes, y he de admitir que tras escuchar las primeras notas de voz de la cantante, mi interés sobre el concierto paso de 5 a 10 en una milésima de segundo. No había escuchado nunca a Dina Arriaza, que es famosa a raíz de quedar segunda finalista como concursante del talent show La Voz, y acostumbrado a asistir a conciertos-tributo nunca esperas sorprenderte de la manera que me pasó. No hay palabras para describir el talento puro que tiene esta cantante, procedente de Andalucía. Ahí estaba, una chica joven e incluso menuda, y que una posee una voz tan potente que da la impresión de tener la experiencia de una artista al menos 20 años mayor que ella.

Desde el momento en que tocaron “Monkey Man” ya tenían al local ganado, y a pesar del limitado espacio, todo el mundo parecía encontrar la forma de al menos, contonearse desde su posición. Una bola clásica de discoteca lanzaba brillos cada vez que giraba y confería un aspecto colorido a la cita.

No sólo hay que destacar de este tributo la voz de Dina, que me pareció impactante y realmente prodigiosa, sino a aquellos músicos que le acompañaban y creaban el vehículo y el ritmo que ella necesitaba. Todos ellos, vestidos con un simple aunque elegante traje negro, conservaban su propio estilo, y las horas de ensayo se notaban detrás de la cohesión y camadería que allí se observaba.

Brillaban con luz propia el saxofonista gracias a los múltiples solos armónicos que la música de Amy contiene, un saxofón que demostraba el poder envolvente del soul con cada nota. Y es que todo el grupo tuvo tiempo para lucirse a lo largo de las 22 canciones que duró el tributo, que lejos de parecer largo y cansado, se hacía ameno y divertido. La influencia de Amy.

Quizás el aspecto que uno más espera en este tipo de concierto es la comparación, pero como bien dice el refrán “las comparaciones son odiosas”, y bien que lo son. Yo quedé sorprendido de lo que escuché, una música que, si bien nacía de la inspiración de Amy y las ganas de rendirle homenaje, contenía un sello propio. No es que intentasen hacer algo distinto, ya que todos podían reconocer cada canción, pero sí imprimían su huella en cada pieza, y con ello, su propia personalidad. El pianista, que permanecía al fondo y difícil de encontrar, hacía uso del teclado de forma versátil, combinándolo con efectos ajustados y un ritmo necesario en el conjunto. Dina, amenizaba el espacio entre canción y canción y aprovechaba para decir el nombre de las canciones, comunicarse con sus compañeros o hablar sobre sus influencias y motivaciones, siempre con humor y sonriendo. Canción tras canción, combinaban piezas profundas y emocionales con otras más rítmicas y bailables. Y conseguían surtir efecto. Como si de un hechizo se tratara, todo el mundo se movía, más o menos, pero todos. Desde la abuela hasta el nieto, y por supuesto el propio grupo, del que destacaba el bajista, que bailaba con su bajo, aportando esa base rítmica de la que el parecía disfrutar tanto.

https://www.youtube.com/watch?v=bqD6Mldvmts

No me podría olvidar de nuestro eterno protagonista, el público. Un público heterogéneo que rebosaba energía y ganas de pasar un buen rato. Un público agradecido también, que no dudaba en aplaudir y silbar con vehemencia con cada canción, una recepción que no pasó inadvertida. Dina, que lucía un vestido y un maquillaje que emulaba al de la cantante londinense, agradecía el gesto con una amplia sonrisa.

En un momento dado, Dina recuerda su paso por el programa que le lanzó al estrellato y cómo consiguió abrirse paso por el gracias a “Will you still love me tomorrow”, canción con la que consiguió que los cuatro jueces del concurso se girasen y quisieran representarla. Razones no faltaban. La fuerza y emotividad que requiere la canción sobrepasaban a los allí presentes, que parecían haber caído presa de un hechizo y no se escuchaba más ruido en la sala que la voz de Dina y la música, cantando a la incertidumbre del amor futuro.

Otro de los hitos fue “You know I’m no good” otra pieza en la que la joven andaluza hacía gala del camaleónico registro vocal que posee, deleitándonos a todos los reunidos en La Caja Negra con otro cover de la cantante británica. Reinaba un ambiente distendido, sin incidentes ni empujones, a pesar de las personas allí congregadas, y unos focos blancos señalaban a la cantante, que estaba siendo inmortalizada por varias cámaras y muchos más móviles.

Vuelta al origen

“Back to black” es una de mis canciones favoritas de Amy, y Dina hizo un excelente trabajo. Es difícil concebir a una persona cantando en otro idioma –con un acento bastante decente- y llegar a transmitir tanto. Dicen que la música es un lenguaje universal, y quizás sea la propia melodía la que haga falta para evocar un sentimiento, pero allí quedaba claro que esta chica tiene futuro en mundo musical. Una voz que a cada canción sorprendía cada vez más, con unos altos con fuerza aunque medidos y unos giros y juegos en su voz acertados.

La última canción “oficial” sería “Who’s loving you” de los Jackson 5, una arriesgada apuesta de la que Dina se sirvió para demostrar de nuevo que tras hora y media de concierto, aún puede seguir sorprendiendo. Con esta canción parecía como si estuviera haciendo el amor consigo misma, como si gritara a su alma y la instara a buscar refugio, como si preguntase un –por qué- del que ya conocía respuesta.

Como era de esperar, el público pedía su vuelta y aunque se hizo un poco de rogar, finalmente Dina volvió al escenario luciendo una gran sonrisa y acompañada de un teclado una versión de la conocida “Somewhere over the rainbow” aportando un toque más intimista y melancólico. Luego volvió a subir la banda al completo y juntos, como empezaron, terminaron la noche como debía ser, con ritmo y buena música. Fue de estos conciertos de los que sales con una sonrisa en el rostro y no sabes muy por qué. Del tipo de shows al que asistes sin ninguna expectativa y vuelves a casa satisfecho. Y es que la música da la vida, te renueva por dentro y durante todo el concierto se experimentaron una extensa gama de emociones.

Si algo nos enseñó Dina Remember esa noche fue a seguir recordando lectores.

About Author

DEJANOS TU COMENTARIO

Loading Facebook Comments ...

4 comentarios en «Dina Remember – “El poder del recuerdo”»

  1. Recuerdo ese a “Will you still love me tomorrow”, grande Dina y su banda.
    No tengo la suerte de conocer la caja negra de la Alameda de Hércules, pero Dina y la Alameda de Hércules una combinación perfecta!!

  2. Esta niña es un abuso…El pianista de la banda es amigo de mi hermana, estuvieron allí en el concierto, les paso el enlace que seguro que les encanta leerte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.