27 mayo, 2024
Era una ocasión especial, mucho que celebrar, mucho camino recorrido y mucho por recorrer. El 5º aniversario de Sello Salvaje en la Sala X el pasado 14 de Febrero dio para mucho. Pero vayamos poco a poco.

Fotografía por Elena Navarro

Era una ocasión especial, mucho que celebrar, mucho camino recorrido y mucho por recorrer. Algo se respiraba en el ambiente, era como volver a encontrar a un viejo amigo, de esos de los que hace mil años que no ves y que, sin embargo, de vez en cuando vienen a tu mente con una inmensa oleada de nostalgia y familiaridad.

El 5º aniversario de Sello Salvaje en la Sala X el pasado 14 de Febrero dio para mucho. Pero vayamos poco a poco.

Nada más poner un pie en la sala te dabas cuenta de que allí estabas entre amigos. Familiares, colegas, conocidos y propios del mundillo más movidito de la música que intenta despegar en Sevilla se saludaban, se abrazaban incluso en algunos casos. En primera persona he de decir que me encantó el recibimiento. Nada más entrar David Facenda, director de Sello Salvaje nos saludaba amistosamente y nos contaba un poco por encima como había sido un día de locos que empezaba a las tantas de la mañana y que no tenía pinta de acabar pronto.

Mientras sorteábamos a la gente que ya a primera hora ocupaba la sala me fui encontrando con Guego, vocalista de Zico, con Ismael  González, director del programa de radio «El legado de Gracita Morales» en Radiopolis, con los que hablamos y nos contamos algunos secretillos de los que muy pronto tendréis noticias.

Y todo mientras los chicos de Random Walkers amenizaban y arropaban a los que iban llegando. Su sonido electrónico, lleno de guitarras era como la sorpresa de quién se encuentra con ese amigo lejano del que hablábamos al comienzo de este escrito. Un abrazo con ganas y energía de quién ha echado de menos esa parte de su vida durante tanto tiempo. Una alegría que viene de dentro y que se expresaba a la perfección en temas como “Loveless bed”, una conversación que se iba tornando a lo conocido en “Ya sabes” o “Life goes on”. Como en toda buena conversación el comienzo algo frío y distante se transformaba poco a poco en cercanía. Aunque claro, precisamente el disco de Raw no es lo más tranquilo que te puedas echar a los oídos, y cuando aparecieron temas como “Traición” o “Supersonic Mouth” el ambiente se tornó algo cargado e inquietante.

En apenas 1 hora habíamos pasado del frío polar callejero al turbador ambiente de local a altas horas de la madrugada, o al menos esa era la sensación. La espera entre grupos no llevó más de 15 minutos y Moonflower querían dejar claro que su recién estrenado Round Trip tenía mucho que decir aquella noche.

Con un estilo mucho más pop, sustentado en la voz de María López, el tempo se fue relajando mientras la conversación ganaba en profundidad y los detalles de lo que han sido esos años sin vernos iban surgiendo sin apenas darnos cuenta. Temas como “” o “Sobrenatural” nos fueron acompañando en cada uno de los movimientos por la sala. Quizás el sonido no estaba todo lo depurado que podría haber estado, pero manejar 5 bandas con apenas unos minutos entre una y otra es mucho pedir en cuestión de calidad sonora.

Lo que sí es cierto es que sonaron compactos, y algo oníricos sobre el escenario. Una gran carta de presentación para este grupo valenciano al que todavía tenemos que verle muchísimo más por ofrecer, ya que como era de esperar se crecen con cada nuevo directo.

Ya pasaban de las 12 cuando Royal Mail hacía su aparición. Con un concepto bien distinto al de  sus predecesores, marcado y carismático, sus sonidos etéreos tomaban por completo la sala. A estas horas ya llevábamos un par de cervecitas con nuestro colega y todo se tornaba encantador y accesible. En honor a la verdad diré que Royal Game sonó muy bien aquella noche.

Los sonidos británicos, los ecos manejados a través de los teclados y las guitarras de arpegios exóticos inundaron el recinto. Lo que hizo que de inmediato la gente que andaba dispersa, en ese mundo color de rosa en el que nos había dejado Moonflower, se acercaran irremediablemente al borde del escenario para dejarse llevar por “How Could I Ludwig?”, “Road to Mad”  o “Majesty”, uno de esos temas que te anima sí o sí y que derrocha buen rollo.

Está claro que este disco tiene más viaje que los anteriores, más locales conocidos, más ambientes peleados, más trasteos recorridos, más arreglos frenados y más sutilezas amplificadas. Estos chicos van a ofrecer mucho, os recomiendo estar atentos a ellos.

Pero, lo que estaba claro es que estaban reservando a los más queridos y seguidos del sello para el final. Es normal, es como esa pequeña cosilla que no le cuentas a tu colega nada más verlo sino que te la guardas para el final. Algo así como “tío ¡me caso!”, o “¡voy a ser papá!” o “¿te acuerdas de Elena, mi novia de toda la vida? Pues hemos terminado”. Un golpe de efecto, vamos.

Pues eso precisamente fue Kenedy, un todo esto y un poco más, un quieres caramelo sobre las tortitas, un té con pastas, un fish & Chips en Candem Town. Y si, no soy objetivo ya que para mí, Guts ha sido uno de los discos del año en 2014.

No podría decir que me gustó más de ellos, quizás lo bien que sonaron, aunque claro a estas horas ya no tenía el oído tan sensible como al principio, por supuesto. Aun así, el britpop más auténtico de Sevilla sonó como debía sonar, alto, claro, limpio, con matices por doquier y sencillez enfundada en trabajo duro. Si a todo esto le sumamos una puesta en escena que transmitía a raudales, unas ganas que se contagiaban y una alegría pegada por contacto físico, no podíamos pedir nada más. Por supuesto, no faltaron temas como “Wembley” o el tremendo “First Case Scenario” con el que bailó toda la sala que a estas horas estaba casi al completo.

Un fin de fiesta de lujo que dio paso a uno de los momentos más esperados por todos los presentes. Lo que posiblemente sea la última vez que veamos sobre el escenario a los chicos de Mañana. Reconozco que a pesar de tener dos discos tremendos en el mercado yo los conocí hace relativamente poco tiempo. Pero su sonido maduro, pensado y cuidado me impresionó desde el primer momento. Y, por supuesto, había que verlo en directo.

Las primeras notas de “Vals de la Autoayuda” fueron un presagio de lo que darían de sí los escasos (al menos esa fue nuestra impresión) minutos que estuvieron sobre las tablas. Tremendo. Quizás de los mejores directos que haya visto en mucho tiempo, y por estos oídos han pasado ya algunas que otras bandas. Si con Kenedy vivimos el punto álgido de la noche con Mañana nos daríamos cuenta de que las cosas siempre se acaban cuando están mejor. No hay que dar nada por sentado, la vida siempre te sorprende. Ese amigo siempre estará ahí, aunque sea en la distancia, esa canción te seguirá allá donde vayas, y más si hablamos de temas como “Desiste” o “El momento en que perdí”.

Fue una sorpresa, luego un encuentro, más tarde un bálsamo de cotidianidad, una alegoría a la alegría, a la tristeza, a la inquietud del devenir del tiempo y finalmente una angustia de dulce sabor al saber que la noche se acaba, que cada uno tendrá que irse por su lado, que quizás tardéis en veros de nuevo. Pero te quedará la sensación de haber recuperado la fe en algo. La fe en que la música surge de los sitios más recónditos, que la ilusión y el amor por lo que se hace se transmite y se contagia.

Quizás por eso Sello Salvaje cumple hoy 5 añitos, quizás por eso cada día más personas se rinden a su sonido. Quién sabe, lo que sí sabemos es que esta noche se quedará con nosotros por muchas razones.

Y con una amplia sonrisa dejo el lugar, con ganas de que llegue ya el año que viene.

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1 comentario en «Crónica del 5º Aniversario de Sello Salvaje en Sala X»

  1. Yo asistí a la fiesta aniversario de Sello Salvaje y no recuerdo que Random Walkers tocaran Supersonic Mouth… ni tampoco que se presentaran con un sonido lleno de guitarras, electrónico y cargante, ¡sino que la sorpresa fue que se presentaron en acústico!

    Por lo demás, una gran fiesta y una gran noche 🙂

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