29 febrero, 2024
No sé si a vosotros también os pasa, pero no deja de resultar sorprendente el hecho de que cada vez que acudimos a un concierto, nos vamos con la sensación de que ha sido uno de los mejores a los que hemos asistido. Pues bien, visto la calidad de los artistas seleccionados por Records Kicks para celebrar su décimo aniversario, quizás el del pasado 9 de Noviembre lo sea.

No sé si a vosotros también os pasa, pero no deja de resultar sorprendente el hecho de que cada vez que acudimos a un concierto, nos vamos con la sensación de que ha sido uno de los mejores a los que hemos asistido.  Pues bien, visto la calidad de los artistas seleccionados por Records Kicks para celebrar su décimo aniversario, quizás el del pasado 9 de Noviembre lo sea. Para la ocasión, la emblemática 100club, en pleno Oxford Street, fue la sala escogida por este sello independiente con base en Milán y especializado en funk, deep soul, dancefloor jazz y afrobeat.

El 100 Club es un sitio legendario dentro de la historia de la música británica moderna donde se han organizado conciertos desde 1942. Por la sala ha pasado un amplio abanico de artistas de jazz, rhythm and blues y soul como Teddy Edwards, Dick Morrissey, Sonny Stitt , el mismísimo Louis Armstrong (el cual tocó con su banda durante un descanso en su gira británica) o la gran Billie Holliday. Además, el club ha acogido otros estilos musicales, incluyendo bandas del movimiento punk rock como Sex Pistols o The Clash. Incluso The Rolling Stones dieron un concierto en esta sala.

Antes de que el evento diese inicio, y para ir calentando el ambiente, pudimos disfrutar de una buena selección de funk con clásicos como “Stop her on sight” (Edwin Starr), “Can I get a witness”  (Dusty Springfield), “Valerie” (Mark Ronson) o “He was really sayin’ somethin’ ”  (The Velvelettes).

La encargada de abrir el espectáculo fue Gizelle Smith que se presentó ante nosotros en lo que son los inicios de su carrera en solitario tras haber dejado huérfana a The Mighty Mocambos, una banda que quizás se resienta de la pérdida de tan admirable talento (reseñar el gran éxito a nivel mundial dentro del funk y el soul de su álbum “This is Gizelle Smith and the Mighty Mocambos”, lanzado a finales de 2009).

La apodada “Golden Girl of Funk” nos proporcionó un potente directo lleno de ritmo, acompañado por una sección de viento (saxo y trompeta), cuerda (guitarra y bajo) y batería. Una voz femenina y otra masculina constituían el acompañamiento vocal.

En un género a veces saturado por la reiteración de los ritmos clásicos, su propuesta musical  destaca por  la yuxtaposición de jazz, gospel y blues  vocal, junto a un omnipresente soul y groove funk.

La mezcla de energía, dinamismo y calidez de su voz, junto con su bagaje como compositora y su habilidad con la trompeta proporcionaron, como viene siendo habitual, una memorable actuación en directo, consolidando a esta artista inglesa como una de las grandes futuras figuras del funk.

Tras los quince minutos requeridos para el cambio de instrumentos, hizo su aparición en el escenario Calibro 35. Sin piedad alguna, no dieron respiro a los asistentes con un  inconmensurable y frenético directo, a través de unos muy bien enlazados temas.

Con tres álbumes en el mercado, esta banda italiana ofrece una original, fresca y sorprendente mezcla de jazz, funk y rock alternativo. En sus temas queda patente su estrecha vinculación con el considerado séptimo arte, ya que desde sus orígenes en 2007 sus temas han servido de banda sonora en diversas producciones cinematográficas. Especialmente, quisieron dejar patente esta relación con el tema “Giulia Mon Amour” que fue interpretado con  pasamontañas (al igual que en el fenomenal video oficial), convirtiendo la sala en una “Poliziotteschi” producción (subgénero de películas de acción muy popular en Italia en la década de 1970).

Destacar el protagonismo de Enrico Gabrielli en los teclados, flauta, saxofón y xilófono.

Gracias a la energía de sus temas y su carácter fresco a la par que clásico, no es de extrañar que hayan sido teloneros de grandes bandas como Muse (2010) y galardonados por “KeepOn Live Club Festival” con el premio «Best Band 2010».

Tras otro breve descanso, esta vez realmente necesario vino el plato fuerte de la noche: Hannah Williams. Destinada a formar parte del elenco de las indiscutibles grandes figuras del funk, nos deleitó con una maravillosa combinación de voz e interpretación. Cuando se conjuga un núcleo de músicos de gran calidad con un talento vocal con reminiscencias de la gutural voz de Janis Joplin, el resultado no puede ser otro que una agrupación que desborda “Groove”.

La interacción de la artista con el público y su interpretación íntima e intensa a través de cada una de las canciones fue increíble. El sentimiento que transmite en cada una de las notas alcanzadas por su desgarradora voz, y la emoción que imprime a cada una de sus líneas melódicas, la han hecho merecedora de elogios provenientes de artistas de la talla de Sharon Jones & The Dap Kings o Charles Bradley. Williams posee ciertamente el abanico tonal, así como un toque áspero, duro y alegóricamente triste, que la pueden elevar al grado de leyenda.

Era evidente el disfrute de los músicos, lo que también favoreció la comunión con el público. Destacable el bajista  Dougie Taylor, quien demostró un alto grado de implicación durante toda la actuación, buscando la complicidad con el resto de la banda a través de continuas miradas y expresiones.

Después de presentar a su banda pidió la colaboración del público para realizar el coro del estribillo en un tema eternamente sublime a lo que el público respondió de manera unánime en conexión total con la cantante.

Otro breve descanso tuvo lugar antes de  dar paso al buen deep funk y mod jazz ofrecido por Trío Valore, aunque quizás quedaron eclipsados por la gran interpretación realizada por Hannah. Especialmente interesante la interpretación llevada a cabo por Steve White, considerado por muchos como el mejor baterista de su generación en el Reino Unido, y que ha colaborado con artistas como Paul Weller, The Who, The Style Council o Oasis (sustituyendo a su hermano Alan White en el tour de del 2001 que esta banda realizó por Estados Unidos).

El virtuosismo desplegado por Damon Minchella daba claros signos de su deseo de deleitar al público tocando su bajo en posiciones un tanto inusuales (alardes innecesarios para nuestro gusto, puesto que el buen hacer nada tiene que ver con el arte del malabarismo). Eso sí, dejó clara su enorme habilidad artística y el porqué de sus colaboraciones con gran cantidad de artistas de renombre como The Who, Dr. John, Jimmy Page, Paul McCartney, Amy Winehouse o Carleen Anderson. El trío lo completaba la surgente promesa del teclado Justin Shearn, creando una buena base melódica como soporte.

Al mas puro estilo jazz session, y tras una personal y excelente versión del clásico “Paint it Black” de los Rolling, se sumó Marta Ren y su banda The Groovelvets. Dando muestra de su buena armonía, y perfectamente enlazados, crearon unos ritmos dinámicos y vivos. Con temas como “Summer ´s gone” la actuación fue ganando profundidad, para regalarnos más tarde una interpretación del “Light my fire”, legendario tema de The Doors. Sólo cuatro canciones (lo justo para dejarnos con la miel en los labios y con ansias de escuchar su nuevo disco) y se fueron cediendo de nuevo el protagonismo a Steve, Damon y Justin, quienes tras varios temas más pusieron fin a un aniversario para recordar.

Sin duda, una noche muy especial en la que además contamos con  la compañía de los grandes Esperanza y Carlos de visita por Londres. ¡Feliz 10º aniversario Record Kicks!!!

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