17 abril, 2024
Hay conciertos para bailar, para enamorarse, para sentir y dejarse llevar… pero también hay conciertos para que te cuenten historias, para apreciar a través de la música la belleza de lo cotidiano, la continúa sorpresa que es el vivir día a día. No está mal que de vez en cuando alguien nos lo recuerde.

Sala Malandar 22 de Mayo de 2015

Fotografías por EsperanzaMar

Cuando uno va de camino a ver a un gran artista, de tañido abolengo, de rancia alegría de bebidas espirituosas, de sufrir incierto entre tanta gente le inunda una sensación agridulce. Por un lado el nerviosismo de quien se enfrenta a algo conocido pero lejos de tu mundo, y por otro el miedo a ser de nuevo defraudado por la cruda realidad que generalmente en las distancias cortas no brilla tanto como nos pensamos.

En esas cositas iba yo pensando cuando llegamos a la Sala Malandar casi completamente llena media hora antes del concierto. Se palpa la necesidad, se saborea el regusto de mezcla generacional y eso es siempre digno de alabar en cualquier artista. La noche pintaba bien.

El formato acústico elegido en el que su sombra y sus dos guitarras son las únicas que comparten escenario ya se ha dado otras veces en la Sala Malandar con diversidad de resultados (no queremos recordar mucho el soso concierto ofrecido por Ramón Rodríguez el año pasado).

El camino estaba bien asfaltado con su último disco La Huesuda, en el que el cáliz melodramático que se presupone a los argentinos se sentía más tangible que nunca. Una sucesión de anécdotas en primera persona, escritas como requisito para soltar todo lo que se lleva dentro. Un lápiz con melodías suaves que se desliza por el folio en blanco casi sin querer, como quien cierra los ojos en una tarde otoñal en una de las mesas del “Havanilla” y se pone a escribir sin pensar.

Tocaban las 22:30 cuando sin preámbulos, a pecho descubierto, “Debajo del puente” hacía su aparición, y tras él un hombre al principio menudo que poco a poco se iba asentando sobre las tablas. Muchos años viviendo de esto, muchos conciertos, solo y en compañía, grandes auditorios y pequeñas salas, conciertos íntimos para desnudarse y grandiosos para desmadrar, y aun con todo eso, pensar en los minutos antes en el camerino me pone los pelos de punta. Mucho valor y mucho amor por lo que se hace para dar el paso.

El ritmo de “Lo siento, Frank”, aun sin Miguel Ríos, engarza el hilo en la aguja, desliza las manos por tu espalda para relajarte y que nos soltemos. Se abre poco a poco para nosotros y se desnuda en la medida justa para provocar sin intimidar.

Se mueve grácil y cómodo entre décadas, lo mismo se apellida Rot que Rodriguez, lo mismo te empapa de alegría guitarrera que de tristeza de bandoneón.

Pero ahora es tiempo de cuidar de amores, de bailar para no estar muerto, de «Baile de ilusiones«, de “Felicidad”.

«Geishas en Madrid» nos recuerda a esa amiga que conoció en Rock Ola allá por los 80´s. Y «Viridiana» al Señor Sabina que tras un concierto le entregó en mano la letra de esta canción instándole a componer la música. Por supuesto no pudo dormirse hasta que la hubo acabado.

A estas alturas del concierto empiezo a notar una cadencia extraña en el ambiente, algo que no me esperaba pero que se hace más tangible y palpable a medida que se van sucediendo los temas. Ariel Rot no nos está cantando, Ariel Rot nos está contando su vida en pequeños sketchs que quizás por falta de ímpetu o de tiempo no pudieron verse continuados.

Es una danza cómico dramática de la cotidianidad de una persona normal y corriente. Nada de grandes artistas y divos pomposos. Hombres con miedos, con más piedras en la mochila de las que se imaginaron que cargarían algún día, pero con esperanza en el corazón. Declaración de intenciones con «Los tipos duros no bailan«, y «Me voy de Viaje”. Primer tema de la noche al teclado.

Quizás para inducir nuevas sensaciones entre los presentes «Dos de corazones» llega con sonrisa pícara y ganas de acompañar a los coros.

Este fue uno de los temas que el año pasado lo rompió en Bluescazorla y aunque aquí es coreado y bailado a partes iguales, sin duda,  le falta el empaque y la fuerza de la banda.

«La mirada del adiós» y «Una casa con tres balcones» bajan de nuevo al medio tempo, como en su disco de duetos y cosas raras.

Si tuviera que comparar las letras de este señor con las de otro artista español de seguro diría Kiko Veneno, ya que al igual que las de Ariel están repletas de cruda realidad. Con un lenguaje llano, sincero y sentido son capaces de transmitirnos todo lo vivido y saboreado como si lo hubiéramos hecho nosotros mismos.

«no te acuestes con una mujer que tengas más problemas que vos» le dijo un día un filósofo argentino. Menos mal que no se lo tomó en serio porque sino no podríamos haber disfrutado de muchas de sus canciones como «Pólvora mojada”, «Bar Soledad» o «Muñeca Rota«, por citar sólo algunos casos.

La velada se acerca peligrosamente su fin. El hombre de la sonrisa embriagadora y pañuelo al cuello se despide con un tango en plan «indie» «Eche 20 centavos en la ranura» y «Hace Calor” pero como en la versión de su disco de duetos.

Tras un breve descanso y una gran cantidad de silbidos y aplausos procedentes de la platea llegan los tan ansiados bises «Cenizas en el aire» y, para terminar por lo alto «Milonga del marinero y el capitán«.

Minutos después la gente comienza a despejar la sala. Los comentarios, las risas, los arrumacos de las parejas, todo se entremezcla y se va difuminando en cuanto salimos a la calle Torneo. Regusto amargo en el paladar, salado en la mejilla y dulce en el corazón.

Hay conciertos para bailar, para enamorarse, para sentir y dejarse llevar… pero también hay conciertos para que te cuenten historias, para apreciar a través de la música la belleza de lo cotidiano, la continúa sorpresa que es el vivir día a día. No está mal que de vez en cuando alguien nos lo recuerde. Mejor dejo de pensar, respiro el aire limpio y cargado de matices de la madrugada y sigo viviendo.

About Author

DEJANOS TU COMENTARIO

Loading Facebook Comments ...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.