26 mayo, 2024

Anthony Hamilton's new album, <em>What I'm Feelin', </em>is out March 2

What I´m Feelin´ (2016)

RCA Records

La historia de Anthony Hamilton está llena de obras tremendas, de discos exquisitos, de composiciones complejas y preciosistas, de colaboraciones que te ponen la piel de gallina, pero sobre todo, de Soul, en el más amplio sentido de la palabra.

Durante su carrera hemos sido testigos de la evolución de un hombre tanto a nivel personal como artístico, pasando por etapas de madurez reflexiva o simplemente explosión descontrolada. Con el trabajo que nos ocupa sigue la línea de quien no deja de progresar pero es capaz de hacerle frente a sus miedos existenciales, mirarlos a la cara, ser consciente de sus fortalezas y debilidades, cargárselos a la espalda y tirar para adelante sin más propósito que disfrutar del camino. Y aunque es fácil decirlo es tremendamente difícil llevarlo a la práctica.

Hablar de Anthony Hamilton es hablar de grammys ganados o quedados en puertas, de colaboraciones tan sonadas como Nelly, Talib Kwely, Mark Ronson, Bob Dylan, The Game, Angie Stone o Buddy Guy entre otros muchos, de temazos como “Charlene”, “Why”, “Cool” o “Pray for me”, por poner solo algunos ejemplos.

He de reconocer que yo llegué a él tarde. Había escuchado algunas de sus colaboraciones, ¿Quién no? Si a principios de milenio todo lo que llegaba del nuevo continente lo devorábamos con ansia. Pero me terminó de cautivar con Soulife (2005) y The Point of it all (2008). Dos discos que habré escuchado cientos de veces.

Pero metámonos con el trabajo que hoy nos ocupa. Vio la luz el 25 de Marzo y ya ha alcanzado la 2ª posición en la lista de R&B del Billboard. Este nuevo trabajo está co-escrito y producido con Mark Batson, con el que ya había colaborado previamente en la magnífica trilogía Comin’ from Where I’m From, Ain’t Nobody Worryin’ y The Point of It All.

What I´m Feelin´ es un disco versátil como pocos, donde nos encontraremos un amplio abanico de recursos musicales que van desde el sencillo acústico a piano al más sofisticado uso de sintetizadores. Como no podía ser de otra manera la obra comienza con uno de esos temas funk de banda orgánica y coros que tan buenos resultados dan cuando están bien hechos “Save me”. De esos que te hacen mover la cabeza instintivamente y darle al “repeat” en cuanto acaba. Pero lejos de realizar una nueva entrega facilona y comercial el señor Hamilton ha querido profundizar en las raíces de su saber musical acercándose peligrosamente al gospel y al R&B que quizás recuerde a otra época. Y es que 4 años y pico desde su último trabajo de estudio dan para mucho.

Ain´t no shame” es de esos temas de voz poderosa, de guitarras eléctricas al servicio del blues y el Soul más original. Volviendo al principio para construir desde ahí. Pieza que continúa, más pausada incluso, con el tema que le da nombre al disco “What I´m feelin´”. Una balada al uso que ensalza al amor como principio y fin de todo.

A continuación una oda en toda regla a la mujer en “Amen”. Un tema a medio camino entre la percusión de un trap y el gospel de iglesia y órgano. A partir de aquí nos metemos en el mundo de sintetizadores con “Grateful” o “I want you”, otra balada de timbre plano y algún que otro falsete para romper la dinámica. Quizás de los temas más flojos del disco, aun con el toque del diálogo en francés hacia el final del tema. Recurso algo manido.

Decididamente me quedo con la parte más instrumental y humana del disco. El tema “Never letting go”, completamente desnudo, es una delicia para los oído cansados de tanta saturación acústica, “Still” exclusivamente a piano, o “Walk in my shoes”, una declaración de intenciones ante una vida que para cualquier persona podría parecer idílica, la suya propia.

La parte más gospel del disco se encuentra en temas como “Take you home”, con órgano y coro incluido. Y para terminar nos queda “Love is an angry thing”, un medio tiempo delicado, sutil y sencillo que dejará cierto regusto dulzón y meloso en vuestro paladar, que supongo que es lo que pretendía el artista.

En definitiva, un disco muy completo, al que quizás le falten un par de singles más para llegar al gran público, y quizás le sobren un par de temas para llegar al nivel Ain’t Nobody Worryin’. Desde luego será muy bien recibido por sus seguidores, y para el que no lo conozca será muy buena manera de adentrarnos en el suculento mundo del Soul/R&B que tan buenos momentos nos ha dado durante años.

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