Tazzmaniac Party: Crónica de un desfase

Fotografías por Lorena Lucenilla

¿Las segundas partes nunca fueron buenas? Falso, eso quedó bastante claro. La noche empezó con la puerta de la Sala X a reventar de gente y nada más entrar, ositos de gominola con vodka. Algo así no puede acabar mal.

Chicas disfrazadas de gatitos, purpurina y globos por todos lados, sólo faltaba que la música diese comienzo. Los primeros en subirse al escenario fueron los sevillanos ARGOT, un grupo que impacta de primeras por la actitud y vestimenta de su vocalista. Abrieron la veda, nunca mejor dicho. Nos hicieron acercarnos más al escenario, ir perdiendo la vergüenza y acabar dando saltos.

Una pausa, más chupitos y volvíamos a la carga. El público pasó de estar pendiente de los globos, a poner la mirada en el escenario, esta vez para DeLarge. Un concierto predecesor de la gira por toda España en la que están a punto de embarcarse para presentar su Calla y Estalla. Nos pusieron a rebotar, tocaron como si fuese el último concierto y allí los asistentes lo agradecimos. Fue uno de los puntos álgidos de la noche.

El ambiente se iba caldeando con cada bandeja de chupitos que paseaban. Algunos con la cara pintada, peaje que tenías que pagar si querías beber. Prometieron una noche gamberra y a las 3:00 de la madrugada lo seguía siendo.

Más o menos sobre esa hora aparecieron los madrileños Dinamita Brother. En un principio piensas “¿sólo dos?”,  Pero al momento te das cuenta que son más que suficientes.  Tuvieron el coraje de intentar imitar a los sevillanos en su forma de hablar pero más coraje mostraron al arrancar con una instrumental, señal de la seguridad en sí mismos, cosa que se intuía desde lejos.

El rock psicodélico y garage de Dinamita Brother recordaba a gran ciudad, a paredes de sala pintarrajeadas y llenas de chicle. Se inspiran del jazz, el rap y la electrónica y aunque no lo parezca en un primer momento, parte de eso se puede apreciar en su música. En definitiva, pura dinamita.

Bien entrada la madrugada pegaba un poco de electrónica, era el momento de Wemakefriends DJ’s que supieron cómo ponerle el broche final a una de las noches más cañeras de la escena musical sevillana.

Al lado del Gorila de Tazzmaniac, King Kong es un caniche asustado. ¿Para cuándo la tercera?

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