#sinetiquetas. Belako en la SalaX

No será este el grupo de los absolutistas, esos que se sirven de lugares comunes para reconducir sus gustos. No, el descubrimiento de Belako será un desafío para ellos, ya que les planteará más de un problema si gustan de encajar en compartimentos estancos las nuevas propuestas.

Los cuatro de Mungia llevan andando desde el 2011. Desde entonces han pasado de ser unos completos desconocidos -como en aquel BBK de 2012- a unos habituales de las convocatorias multitudinarias, huyendo por ese camino que les aleja de la maldita etiqueta postpunk para acercarles a referencias tan variopintas como el noise, la electrónica o la música de baile. Quizás la clave para esa exitosa heterodoxia, directos certeros y enérgicos aparte, sea el impulso creativo que lleva a seguir la intuición, haciendo patente la diferencia que existe entre conocer el camino y andar el camino. Y no es que en Belako anden lejos de saber lo que hacen. Más bien al contrario, lo saben y muy bien.

Era el 22 de enero y su segundo disco, Hamen, llevaba pocas horas en la calle, por lo que Josu aceptaba con resignación que el público de la X, repleta, no se supiera la letra de “Off your shoes”. Ni falta que hacía; la oscuridad del comienzo trajo consigo el recuerdo de los días en que dos hermanos trataban de emular a los Pixies y a Kurt, sumergiendo al público en una suerte de pogos, teclados y golpes de bajo cuyas cuerdas, que superaban en número a las vocales de su teclista, enturbiaban el mensaje de las letras. Y no sería tras “Crime” -que traería los atisbos del cambio materializados por primera vez en bases electrónicas- y “Track Sei” -que arrancó los primeros himnos del respetable- cuando comprobaríamos que lo de Belako es algo más que punk y ruido.

Porque si tu grupo no acusa un cambio de formación es que está integrado por músicos de mucha presencia. Y como dicen que la actitud también cuenta, el hecho de colocar a tu bajista -a la postre, el centro de todas las miradas- en el lugar de la voz principal hizo que el pasaje más intimista de la noche tomara mayor trascendencia, cosiendo con melodías de repetición compulsiva los medios tiempos de temas como “Mum” o “Molly and Pete”. Es entonces cuando te das cuenta de que la elección de todo el repertorio rezuma madurez y brillantez ya que, disponiendo de tan pocos ases en la manga, Belako volvió a poner al público justo donde quería con sólo una vuelta de tuerca en euskera. Porque, ¿quién dijo que esto de la música va de entender letras?


No obstante, los conciertos son un reclamo para intercambiar ideas, descomprimir y liberar endorfinas, así que no fue extraño que el público desconectara en los compases de “Vandalism”, lo que pudo significar el adiós definitivo a las raíces punk que los sacaron de los garajes de Mungia. “No Mad” hizo desplegar todo su arsenal rítmico, lo que se tradujo en una desconcertada celebración cuya sensación de júbilo y desenfreno no abandonaría la Sala X hasta el final del concierto, homenajes a Nina Simone incluidos. Así que tras la confirmación del idilio del público con los coros de “Sea of Confusion”, llegó la transformación de la sala en un club de baile gracias a “Aaerean Bez”, que terminó de desentumecer los músculos de los pocos que todavía quedaban quietos y que dejó con ganas de mucho más.


Así que sin llegar a conocer las intenciones de la Belako, la conclusión es que todo cobra más sentido gracias a las confidencias del directo, ya que pone en valor lo heterogéneo de su riqueza. Así que es necesario acercarse y huir de las etiquetas. Hace falta mojarse, tocar y ser oído para averiguar de qué va esto de la música. Por mucho que te lo cuenten.

Sevilla, 22 de Enero. Sala X

Playlist del setlist

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