Roma Calderón: “Si venís a ‘The Lovers’, os enseño las bragas y el alma”

Fotografías por Audric Pons

El Mercado Gourmet Lonja Del Barranco de Sevilla nos acogía. El día había comenzado bien, incluso estaba soleado, hacía conjunto con el color de ojos que traía Roma, un azul que irradiaba confianza a raudales. ‘The Lovers (El animal amante)’ lleva cuatro años en activo y Roma Calderón, su creadora y la parte más protagonista de esta historia, toma asiento ante una charla que ya es interminable. Porque con ella uno nunca puede dejar de conversar.

Ochopistas: Comencemos… ¿Haces el cabaret de toda la vida?

Roma Calderón: Lo que yo hago es un cabaret muy inusual, por eso lo llamo Nu Cabaret. Es contemporáneo. Tiene una profundidad en el mensaje: la parte divertida, donde si no quieres no te involucras. Después tiene una segunda parte donde, si observas un segundo, te das cuenta y dices: hostia, eso tiene mucho curro, aquello también… Y la última de las partes es: ‘Me están abriendo en canal’… ‘Si yo me dejo, me están abren en canal porque esta muchacha (del público) se está abriendo en canal también…’.

¿Y cómo nace ‘The Lovers’? Tuvo que venir con mucha fuerza, la capacidad que tienes para interactuar con el público parece el resultado de una vida entera rodando con tu espectáculo.

Todo comenzó porque me hicieron un encargo para un restaurante espectáculo. Me querían comprar un show que ya existía y, haciendo cuentas,  me dije que igual me interesaba montar uno nuevo con lo que iba a cobrar. Así me garantizaba tres meses de trabajo y tener el show en movimiento. Porque no hay nada más triste que levantar una producción y  meter un show en un cajón, eso duele muchísimo, es como encerrar a un hijo, ¿sabes? Después de eso, cuando ya había montado el show, me di cuenta del show que había montado y dije: ¡¡¡MARICARMEN!!!, esto tiene que seguir en movimiento, así que empecé a moverlo y empezó a crecer. De ser una cosa muy chiquitita de Café Teatro con gente a distancia -como el cabaret-, pasé el año pasado a un festival en Cuernavaca, en México, en un teatrazo más grande que el Central, con 2.500 localidades…

Lo que sí es evidente es que como SHOW WOMAN intimidas… Entiéndenos. Y encima el tema de la luz.  Cuando fuimos a verte no paramos de pensar: ¿esta luz nunca se va a apagar? ¿Recuerdas a la chica que comenzó a gritar: ¡Roma, guapa, te he visto en no sé dónde!?

Ni siquiera en Cuernavaca apagué la luz de la sala (risas). Si que recuerdo a la chica, esa función fue bonita, salió muy bien. Yo me he tirado en Sevilla 15 años, es decir, ya la mitad de mi carrera la he hecho en esta ciudad. La gente que conoce mi trabajo -que tiene mucho de inventar, investigar, fusionar- sabe que he hecho musicales, cabaret y videodanza, y muchas cosas más… Esta gente  -decía- me sigue a toda partes. La mujer de la que hablamos es un ejemplo de persona que recibe mi vibra, al igual que yo la de ella.

Cuándo comienza esta vibra. Tienes experiencia: eres una profesional del Cine, del Teatro, de la Televisión, produces, creas… ¿Cuándo comienza todo esto? ¿o es , como bien has dicho, tu experiencia profesional la que se va haciendo cada vez más grande a causa de vivir y vivir?

Hay una cosa que creo que es un sello que viene conmigo desde pequeñaja. Cuando era enana, en el patio de la casa del pueblo de mi madre, montaba espectáculos, sacaba las sillas del salón, me hacía el vestuario, avisaba a los vecinos y les cobraba en la puerta. He sido productora y creadora desde pequeñaja y luego, cuando me puse a estudiar, me di cuenta de que podría ser mi medio de vida. Y así, poco a poco, todo comenzó… Aunque ya haciendo la carrera era como: no, perdona, es que también bailo y hago música… Quiero decir que no me considero actriz, ¿sabes?, porque siempre he ido buscando y buscando y buscando y, al final, el cabaret es un espacio súper bueno en la medida en que es una miscelánea, allí puedo aunar todo lo aprendido hasta el momento.

¿No te da vértigo, Roma? Estás sola encima del escenario, ojo.. ¿Has tenido alguna vez pánico escénico?

Con este espectáculo no. He podido tener blancos, porque son muy de suceder, pero lo juego. Pánico escénico como tal creo que no he tenido nunca. Sí que ha habido espectáculos que me lo han puesto más difícil. Hay uno en especial, Bárbara, en el que antes de salir me miraba en el espejo y me decía: ¿qué necesidad tengo de ponerme nerviosa?, pero con The Lovers todo lo contrario.

No queremos desmenuzar el espectáculo, pero dices en él que ‘hay tantas formas de amar como formas de jugar’. ¿Conoces una única forma de no amar?

Si la hay, el dolor. Cuando tienes dolor, cuando tienes miedo -que es prácticamente lo mismo- te limitas y no amas, vuelcas en la otra persona tus expectativas,  intentas que cure tus heridas o proyectas de alguna manera todo eso en la otra parte. Eso no es amar. Pero ni a ti mismo. En realidad, sólo hay una manera de amar, hay muchas maneras de manifestarlo, pero sólo hay una menera de amar, que es amando.

Hace algún tiempo vi un reportaje sobre técnicas o prácticas sexuales diferentes. Me fascinó. Había una pareja que practicaba el sadomasoquismo, pero era una pareja mayor, de cerca de los 60. Era precioso ver cómo ellos se metían en su cuarto, se customizaban -porque no se disfrazan, es como su álter ego en su relación sexual- y después de la práctica sadomasoquista se daban las gracias mutuamente porque la otra persona le había permitido desarrollar sus fantasías… Es precioso. Mucho respeto, respetar el rol de la otra persona y darle las gracias porque te permite a ti explorar un universo que vibra con lo que tú eres y que, al mismo tiempo y desgraciadamente, acoge mucho juicio alrededor.

¿Qué es para ti la libertad en el plano del amor?

¡Qué pregunta! Pues, si es compartido con otra persona, pasa por la complicidad. Si la persona con la que estoy es cómplice de lo que yo soy y yo soy cómplice de lo que esa persona es, nos podremos permitir traspasar límites juntos y, además, haciendo pandilla (risas), que eso es ideal (risas). En realidad, no disfrutamos de tanta libertad, tenemos demasiada información, demasiada codificación, vivimos en una sociedad que es la que es y que tiene unas pautas que son las que son. No puedes vivir de espaldas a la realidad en la que estás. Dentro de eso, la libertad sería ser honesto contigo mismo. Y lo siguiente sería ser valiente para vivir de acuerdo a eso, ser coherente contigo mismo. Pasa por la sinceridad. Porque si empiezas engañándote a ti mismo, ya sí que no eres libre. Ya no es engañar al de enfrente, es engañarte a ti mismo.

Es tequila lo que bebes en ‘The Lovers’, ¿no?

¿No te llegó la botella? (No…risas) Ay, ¡qué pena!…

Creemos que ‘The Lovers’ es un espectáculo bastante independiente, ¿todo lo decides tú?

La producción es mía, es decir, lo he pagado yo. El vestuario lo he diseñado y lo he confeccionado yo. En cuanto a la música, las composiciones originales son mías. El texto también es mío. La dirección es mía. Cuando he pasado el espectáculo a Teatro, sí he contado con un diseñador de iluminación, que es Piero Grassa y la escenografía es de Carlos Aparicio. He tenido una revisión cuando ya ha estado todo el trabajo terminado, una asistencia en dirección y  en dramaturgia, de Carlos Tuñón. Y el resto es mío.

Nos hubiese gustado muchísimo ver cómo Roma se prepara en su camerino…Aunque tal y como te vemos en el escenario podemos imaginarte hablándole al espejo, preparada para salir.

El camerino es un poco la primera parte del show: me pongo música, bailo, entro en fiesta, en modo celebración, porque el espectáculo es eso, una celebración de la vida y del amor.

The Lovers tiene algo que ver -aunque sea sólo un poco- con tu experiencia personal?

Todo está dramatizado para que sea interesante encima de las tablas, pero todo tiene que ver con mi vida. Sí que es cierto también que algunas cosas han sido llevadas a un lenguaje poético o más teatral. Por supuesto, no le he puesto nunca a nadie una bomba en un bizcocho (risas) pero, si lo pensamos, todos hemos atravesado ese momento en el que se nos carga demasiado una relación y decimos: ¡hasta aquí! Es un poco lo que ocurre con “Rata de dos patas”, ¿no?, es decir, soy una muchacha ingenua, todo me parece bien, pero cuidado…

Luego te conviertes en una ‘SUPER GUERRERA’…

Sí, claro, las experiencias son las que te hacen crecer. Uno se acaba convirtiendo en lo que es por todo lo que ha vivido. Hay una parte del espectáculo que tuve que suprimir porque ya más de dos horas no podía durar, pero que está montada, donde precisamente hablaba de eso: yo no estoy dispuesta a renunciar a ninguna de las cosas que han pasado por mi vida. No me puedo arrancar un brazo, igualmente no puedo sacar de mi vida algo que ya he vivido porque, además, sería ir en contra de mí misma. Yo soy la persona que soy -entre otras cosas- por las personas que han pasado por mi vida.

¿Cuánto tiempo llevas girando con The Lovers (El animal amante)?

Cuatro años.

¿Sabes la sensación que tuvimos en cuanto bajaste por las escaleras?… Que nosotros estábamos en tu casa y habíamos entrado antes que tú.

¡Qué bonito!

Entre el público que asiste a ‘The Lovers’ nos encontramos a muchas parejas… Algo curioso teniendo en cuanto lo emocionalmente agresivo que es su mensaje…

Sí, ¡es curioso! Yo que no tenía ni idea de lo que iba a suceder con el show cuando lo monté, ni siquiera sabía cómo iba a reaccionar el público ante su contenido, me doy cuenta de que es un espectáculo sanador, como que te provoca hacer las paces con tu pasado, con los problemas que has tenido con otra gente, con tu manera de afrontar depende de qué situaciones… Porque al final es un trabajo que habla sobre la Humanidad, la Humanidad que tenemos: todos tenemos dolores, todos tenemos necesidad de cariño, todos deseamos amar, todos juzgamos. Este show te libera de todo eso y te ayuda a decir: no pasa nada , si nos queda mucha vida por delante. Lo que hay que hacer es revisar lo que ha pasado, analizar cómo nos ha afectado y cómo nos puede hacer crecer y seguir adelante, dar las gracias por todo lo que venga.

La Roma que no pensaba en la interpretación, ¿qué quería ser de mayor?

Cuando todavía no sabía qué quería ser de mayor, soñaba con ser astronauta. Mientras tanto: cantaba, bailaba, dibujaba en casa, montaba funciones…  Pero yo soñaba con pisar la luna, con la ingravidez… Comencé a preguntar  qué tenía que hacer para ser astronauta y me enteré: ¡tenía que irme a Houston y tenía que hablar inglés (risas)!, entonces dije: ¡uhhhh, qué complicado (risas)!… Hay una cosa, y esto creo que nos pasa a todos los creadores, los momentos de crisis. Pienso que para un creador crear es como comer y no poder hacerlo -o hacerlo y no recibir recompensa, o hacerlo y que te lleve tanto trabajo para que luego sólo se tenga un poquito de alegría- es frustrante. Cuando me llegan esos momentos de crisis, pienso: bueno, y ¿qué haces, nena?, ¿para dónde tiramos?

Decir TE QUIERO siempre es costoso, pero es que Roma nos obliga -digamos- a decirle TE QUIERO al de atrás sin siquiera conocerle de algo…

¡CLARO! ¿Te puedes imaginar la cantidad de posibilidades que nos perdemos por no romper esa barrera? Hay gente con la que he estado cinco minutos y ya siento que la quiero. Los niños… Un niño te abraza y te dice que te quiere, y te acaba de conocer, eh… Y no es mentira, ese niño te quiere de verdad. La capacidad que tenemos de amar es brutal. De hecho, ese niño no sólo no queda mal delante de los adultos si te dice que te quiere, sino que queda fenomenal. Pero una adulta heterosexual va diciéndole TE QUIERO a cada tipo que conoce y seguro que ese tipo sale por patas, porque eso significa en sociedad matrimonio, pareja, amarre, etc., cuando el amor y las relaciones deberían ser todo lo contrario: yo te amo, luego yo quiero que tú estés bien, quiero que te desarrolles, quiero que crezcas, y quiero que decidas tú -porque me amas- quedarte a mi lado. Lo que ocurre es que para hacer eso tienes que afrontar un montón de fantasmas.

¿Tiene Roma otros planes en mente? ¿Estás con otros proyectos?

Siempre (risas). La verdad, no sé estar con un sólo proyecto, soy hiperactiva. Tengo proyectos guardados esperando a ser rescatados, de todo ámbito: música, arte teatral, cinematográfico, tengo tanto ahí metido… Ya irán saliendo cuando toque, cada proyecto te lo pide solo.

Estoy preparando también una muestra de cabaret. Llevo cuatro años viajando a México, voy a festivales internacionales de cabaret y allí me estoy encontrando con mucha gente que hace cabaret.  Veo cómo, dependiendo de la localización y de la situación que esté viviendo el país, se hace un tipo de cabaret u otro. Por ejemplo, en México es muy político y muy drakuin, están en ese momento ochentero súper bestia. Me di cuenta de que el cabaret que yo hago no tiene nada que ver con el cabaret que se hace normalmente en España. Hay muy pocas compañías que apuesten por lo contemporáneo o por contemporaneizar el género. Pensé: igual que hay un cabaret literario y hay un cabaret político, por qué no crearle su propio espacio al cabaret contemporáneo. También por el público, para que cuando vaya a ver cabaret contemporáneo sepa qué está viendo: el Nu Cabaret. Igual que en los ’90 se generó el Nu Jazz, que fue el jazz como revisado, mezclado con electrónica y con otras tendencias, pues el new cabaret también puede funcionar como la  actualización del género. Estoy preparando una muestra internacional en Madrid con los Teatros Luchana y espero que este año salga, estamos ahí esperando a que nos cuenten si hay dinero o no.

Y espera, que a finales de marzo creo que ya sale el disco.

Ah, ¿pero también un disco?

Es que, realmente, no lo tenía,  he hecho una edición -te voy a regalar uno, aunque todavía  no está en plataformas digitales, sólo se puede comprar a la salida del teatro-. Está compuesto por las canciones originales de The Lovers, pero pasadas por estudio.

¿Te llamas Roma?

Me llamo Roma, me lo puse yo, pero me llamo Roma.

¿Recibes muchos mensajes de cariño por parte de la gente que vive tu espectáculo?

Sí, es precioso. Cuando tú haces un regalo, quieres saber si a la otra persona le gusta o no le gusta. La gente se encarga de hacerme saber que le ha gustado mi espectáculo. En México hay una mujer que lo vio hace tres años y la última vez que estuve me había hecho a crochet una muñeca que ¡soy yo1. A la muñeca me la llevaba de gira, la ponía en la butaca de los teatros, le hacía fotos (risas)… Es gente que se entrega totalmente es fascinante.

Una frase que te haya marcado en la vida.

‘La vida es una fiesta y yo conozco al portero’ (con la que firmo los correos).

‘Bailo, luego existo’ (que aparece en mi estado de Whatsapp).

‘Pienso, luego existo’ me parece que limita mucho … ¿Y sentir no? ¿Sentir no te hace existir? De hecho, cuando era pequeña, de repente escucho: ‘Pienso, luego existo’… Entonces me dije: y si yo pienso demasiado, ¿existo demasiado?… (risas). Y ahora de mayor me he dado cuenta que es todo lo contrario: quien piensa, pierde. Procesar demasiado de forma intelectual la cosas -inevitablemente- te frena.

¿Cuál es tu palabra preferida?

Libertad, Amor, Conciencia.

¿Eres impulsiva?

Mmmm… Qué buena pregunta. Depende. Soy una persona apasionada, eso sí. Pero por momentos me freno (risas) porque ya son muchas las veces que me he tirado a la piscina estando ésta vacía.

¿Has trabajado para niños?

Sí, he hecho musicales, teatro y danza para niños. Y me ha flipado mucho. Lo que pasas es que no he seguido por esa línea porque necesito un discurso intelectual. Pero me fascina cómo se enfrentan a la vida.

¿Piensa Roma en el futuro?

No tanto. Creo que pienso tan poco, que no tengo ni la sensación de tener la edad que tengo (risas).  Pero últimamente sí que le estoy empezando a dar vueltas porque en este país, donde los creadores estamos hasta castigados porque somos molestos y abrimos la conciencia, de repente, sí que he pensado en mi futuro, igual debería cementar. Tengo mucho material y muchas herramientas que he ido atesorando a lo largo de mi carrera. Da un poco de susto. Yo ahora mismo tengo energía, proyectos, cariño alrededor, gente, voluntad… Pero ¿esto seguirá siendo así siempre?

¿Y tu color?

El verde, desde pequeñaja. Me da mucha alegría. Mirar los árboles me da mucha alegría. Yo voy últimamente muy de verde turquesa, como lo que traigo hoy.

La portada del disco ha sido diseñada por:

Joaquín Ávila, mi aliado, aparte de amigo a muerte, desde hace un montón de años. De hecho, hace toda mi cartelería, tarjetas… Es muy elegante. No sólo es un grandísimo diseñador gráfico de Sevilla, sino también un verdadero artista.

¿No llevas pendientes?

No, desde pequeña me los quité y no los he vuelto a recuperar. Hago cabaret y voy sin nada. A muchos le parecerá increíble.

¿Lo último que has degustado?

Un trabajo de Carmen Conesa sobre la guerra, De algún tiempo a esta parte trata sobre una judía sobreviviendo en una ciudad devastadísima por la II Guerra Mundial, yendo a limpiar a su propia casa, ocupada por los mismos que la han echado de ella. Cómo todavía seguimos entrando en eso. Me parece increíble.

Una frase que sirva de imán hacia ‘The Lovers’.

‘Si os venís, os enseño las bragas y el alma’.

Cuando al final de una conversación suenan muchas risas, es que el amor ha vuelto a hacer de las suyas. Damos la gracias a Roma Calderón por sentarse con nosotros para charlar de la vida. Estaremos atentos a su web  porque, nos pille en la ciudad que nos pille, The Lovers (El animal amante) no se perderá nuestra visita.

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