Rockabilly’s not dead, así lo demuestra Stopping Place

Zombies, guardabosques y chupitos enfrascados nos recibían a la entrada de la Sala Hollander, con todo preparado para una de las noches más esperadas por Stopping Place de los últimos meses: el concierto de presentación de su terrorífico videoclip, “Rockabilly Machine”, realizado por Kmaleon Studio. Efectivamente, y tal y como anunciamos hace una semana en 8pistas, el sábado 7 de mayo fue una noche en la que ni los porteros podían dejar de mover los pies al más puro estilo rockabilly made in Sevilla.

Abriendo la noche nos encontramos con unos enérgicos The Lucky Place, quienes llegados desde la provincia de Granada, calentaron motores a ritmo de rocksteady lo mejor que pudieron, teniendo en cuenta que Jhonny Effy,  su vocalista, no se encontraba en condiciones óptimas de salud aquella noche. A pesar de eso, tanto él como Carlitros y Samuel Palma (bajo y batería) sorprendieron al público con temas como “Rude Boy” o “Filthy and Gorgeus”, que dejaban el listón alto para lo que vendría a continuación, los protagonistas de la noche.

Por fin llegaba el momento más esperado de la noche: la proyección del videoclip, “Rockabilly Machine”, del cual prefiero no desvelaros nada porque merece la pena esperar a verlo con vuestros propios ojos. Sólo os diré que no he visto unos zombies con tanto estilo y moviéndose tan bien en el escenario desde hace mucho, mucho tiempo. No apto para personas sensibles y/o que se asusten fácilmente, eso sí.

Un fundido a negro al acabar la proyección, la máquina de humo a tope y un trabajo de luces espectacular por parte de la sala anuncian que lo mejor está por llegar: los Stopping Place, encabezados por Henry Milk (o como diría Andrés “Beja”, “el muyayo”), recién llegado de su retiro isleño, aparecen en el escenario tal y como nos tienen acostumbrados: con un estilo envidiable y trajeados, como es ya tradición desde hace años.

La banda se formó inicialmente en 2011 con la salida de Milk y Sergio Vazquez (actual bajista) de Boston Trip junto con Miguel Ortiz (encargado, de manera impecable, de la batería). Actualmente y tras varios años rodando por los escenarios, la agrupación ha doblado su número de componentes, contando ahora con el excelente trabajo de Carlos Erbez y Juandi López, que se marcan unos solos de guitarra de aúpa, y de Andrés Bejarano, a cargo de la percusión, además de ser un speaker cojonudo, hablando mal y pronto.

Mezclando versiones “con las que Kike se está haciendo de oro en las Canarias” de The Beatles o Pink Floyd con temas propios como “Indie Monkey”, “Tic Tac Money” o “Murder of Owner” su tema más duro, el ambiente que allí se respiraba entre cervezas y whisky impedía al público y a ellos mismos dejar de bailar en casi dos horas de show que se hicieron cortas para todos. Aunque sin duda alguna, “Boogie Woogie” y la hasta entonces inédita “Rockabilly Machine” fueron las triunfadoras de la noche, y ya me gustaría que pudieras ver con tus propios ojos la capacidad de trasladar a la gente unas décadas atrás y de hacer bailar hasta al más tímido de la sala que tienen estos chicos.

Como es costumbre entre los músicos, la agrupación se “retiró” al camerino mientras el público pedía más de manera casi frenética, a lo que Carlos y Andrés respondieron animándonos a “gritar más fuerte que en toda nuestra vida” para que el resto volviera a subir y deleitarnos con una o dos canciones más, a lo que evidentemente no pudieron negarse (ni se lo habríamos perdonado).

Sin duda uno de los momentos más emotivos de la noche tuvo como protagonistas a Henry y Andrés, el cual, tras presentar al resto de miembros en el escenario, se puso serio y dedicó unas palabras a “su hermano”, asegurando que no pasará mucho tiempo hasta que le veamos triunfar por ser inimitable. Tras esto, es “The Reason Of Nobody’s Gentleman”, que pone nombre a ese disco que esperamos poder seguir escuchando durante mucho tiempo, la encargada de poner fin a una noche que cuesta describir tan solo con palabras.

Lo sabrás si estuviste allí. Lo sabrás si cantaste a pleno pulmón con ellos. Lo sabrás si bailaste hasta que los pies no te respondieran. Stopping Place ha vuelto (y no en forma de chapa…) para dejar muy claro quiénes son las verdaderas estrellas de la escena sevillana.

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