El Rock and Roll de Rulo Y La Contrabanda

Fotografías por Marina Benitez

Mucho se había especulado sobre el supuesto cambio de estilo de Rulo, el que se consagrara como uno de los iconos del Rock and Roll español siendo líder de La fuga. Este octubre se presentó su tercer disco de estudio, El doble de tu mitad, bajo el nombre de Rulo y la Contrabanda, y no eran pocas las voces que temían un radical cambio del cántabro hacia algo más pop, más melódico y suave.

Rulo con su contrabanda, forma por Karlos Arancegui “Txarli” a la batería, Enrique Mavilla “Quique” con el bajo, Dani Baraldés “Pati” haciendo arte con su guitarra eléctrica y Adolfo Garmendia “Fito” a la guitarra, vino el 19 de noviembre a la Sala Custom a demostrarnos que estábamos equivocados y que trae en sus bolsillos más Rock and Roll que nunca.

Tras haberse marcado un disco exquisito, donde ha demostrado que la experiencia es un grado y que el Rock and Roll no ha muerto, pero en el que también vemos que ha madurado artísticamente, se ha lanzado a la carretera con una gira que venía presagiando éxito desde el norte. Y así fue. Durante las más de dos horas de concierto, vimos las mejores facetas del cántabro.

Dimos el pistoletazo de salida con “Tu alambre” y “Me gusta”, ambos de su último trabajo. Sin embargo, volvimos la vista atrás con una de las canciones favoritas del público, “Mi cenicienta”. Rulo supo encontrar la perfecta conjunción entre lo que debe ser una gira de presentación, cantando temas como “Objetos perdidos”, “Me quedo contigo”, “M” o “Noviembre”, esta última reconoció que era de las que más le gustaba del disco, y es que no es para menos. Sin embargo, no se olvidó de sus anteriores discos con la Contrabanda, cantando canciones como “A solas”, “Como Venecia sin agua”, canción que compuso tras creer que “su pequeña Venecia se hundía”, “Como a veces lo hice yo” o con “La cabecita loca”.

Nos sorprendieron con un Fito que cantó “Mi vida contigo era un blues” haciendo una versión fiel y especial a la del disco, cantada por Rulo. No nos podemos olvidar tampoco de “La flor II. (Cuatro estaciones)” seguida de la canción favorita de la banda, “La flor” (y también la mía). Vimos una cara más suave interpretando “La reina del barrio” por primera vez en directo, dedicada a Julia, que consiguió ponernos al límite de las lágrimas.

Hasta aquí, parece ser que fue un concierto normal, con canciones buenísimas y artistas de 10. Pero es que hubo momentos muy especiales que marcaron la diferencia y pilló a todo el público sevillano desprevenido, pero con las ganas por las nubes. Este no fue otro que cuando Rulo dijo que iba a cantar “Por verte sonreír” y que no dejaría de hacerlo nunca porque “la había sangrado”. Otras muchas de su etapa con La fuga nos hicieron enloquecer, como “Majareta” o “Pa’quí, Pa’llá”.

El concierto rozaba su fin tras un breve descanso durante el cual el público no dejó de corear sus canciones, pudimos escuchar temas tan cañeros como “No sé” y “Heridas del Rock and Roll”, poniendo el colofón con un tema de su último disco, “32 escaleras”.

Dejando a un lado lo música, hay que destacar las múltiples muestras de cariño, su expresividad sobre el escenario, como siempre ha sido característico de él, y sobre todo, los halagos en los que se deshace cuando le toca presentar a sus amigos, compañeros de aventuras y algunos de ellos, casi hermanos.

Rulo y la Contrabanda sudó Rock and Roll, se dejó la piel y el corazón en el escenario y brindamos por muchos años más, mientras bailábamos “El vals del adiós”. Vuelve pronto, Sevilla siempre te espera.

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