Quique González “Me Mata Si Me Necesitas”

Quique González es uno de nuestros mejores y más genuinos songwriters, y quizás el que mejor ha sabido adaptar las raíces de la música americana a estas latitudes haciéndolas suyas. Si en su anterior trabajo, el excelente “Delantera Mítica” (2013), disfrutamos de su yo más rockero, ahora sigue “walk on the wild side” y las baldosas amarillas no llevan a Oz, sino al Nueva Orleans que ansiaban los protagonista de “Wild At Heart”, con chaqueta de piel de serpiente incluida y en un Thunderbird descapotable junto a Los Detectives. “Me Mata Si Me Necesitas”, diez canciones preparadas a fuego lento que huelen a tierra mojada y despiertan con la luz de abril, esa que comienza a dorar la piel y borra poco a poco todo rastro de frío. Entre muchas voces, resuena con fuerza la sabiduría de Dylan y la garra de Mellencamp.

“Lo escribes si lo rompes, no sabes ni por donde empezar, no haces más que asomarte al borde…”. Así comienza esta película, con “Detectives”, una canción con alma de trailer que nos muestra algunas pistas de por donde irán los tiros en este viaje, lleno de personajes que arrastran historias interiores que no logran comprender, mientras cruzan paisajes solitarios de cine negro bajo un cielo folk eléctrico.

El single “Se Estrechan En El Corazón”, aunque nace de momentos amargos, tiene una energía que ciega. Sentimientos fuera de control que nos presionan de mil maneras diferentes sin que podamos apenas reaccionar. “Te llevan de cabeza y yo no sé ni donde estoy hoy…”. Sencilla pero muy efectiva, con un ritmo de batería marcado sobre el que se enredan los demás instrumentos, mandolina y acordeón incluidos.  Los coros arropan a la perfección  la voz de Quique, q toca techo y lo rompe al cantar la frase: “Vuelan cuando se nos rompe la emoción, vuelan… Queman cuando nos entregan el balón, queman…”.

“Sangre En El Marcador” es el corte más rockero, suena a Wilco y a Ryam Adams. El violín de Edu Ortega (pieza clave en todo el disco) y los teclados mandan, mientras la letra nos recuerda que a estas alturas del partido, el tiempo nos ha ido arañando y hemos perdido mucha sangre en el camino.

“Charo” es la historia de amor de un camionero y una camarera, un dueto rock lleno de vitalidad y garra, sin aditivos. Cada uno cantando su parte por separado, Nina de Morgan haciendo de Lucinda Williams y Quique de Esteve Earle.

La Cara A termina con esa muerte súbita que llega cuando te atropella el amor y escuchas “música por encima de la música…”. Un viaje a “Cerdeña” donde el violín de Ortega invita a cerrar los ojos y al balanceo eterno.

Le damos la vuelta y la aguja encuentra en los primeros surcos un exquisito folk norteño, “Ahora Piensas Rápido”, perfecta continuación de “Me Lo Agradecerás” del anterior LP. Donde pisamos la tierruca, esa influencia pasiega de su día a día que tan presente está en sus últimos trabajos.

“No pueden destrozar mi amor, convertir aquella euforia en ira, orquídeas en el tráfico y la piel de tu maleta herida…”. “Orquídeas” es otra de las canciones más luminosas y vibrantes, en la que Ricky Falkner (Standstill, Egon Soda), como a lo largo de todo este brillante huracán eléctrico-acústico, deja patente su sello en los arreglos y producción.

Quique González 9 de Abril 2016 en Granada – David Pérez Marín

“Relámpago”, fresca y urgente, parte de un riff de piano (compuesto por César Pop) que la hace despegar para ya no volver a tocar el suelo. Historias de sueños de juventud que aún hacen saltar chispas muy adentro.

“No Es Lo Que Habíamos Hablado” contiene la frase que da título al disco: “Echa una moneda a la máquina, me mata si me necesitas. Esto no es lo que habíamos hablado y aún así… me quedaría”. De la confianza, de saber convivir, de decir las cosas claras a las personas que tienes cerca… La banda al completo vuelve a tejer una telaraña sonora de la que es imposible escapar.

El punto final lo pone la dura, dolorosa e infinitamente bella “La Casa De Mis Padres”. Siempre hay alguien del pueblo que le regala una frase del disco, y en esta ocasión fue para este tema: “Papa, la casa huele a mama”. Se han escrito muchas canciones sobre la perdida, pero ninguna como esta. Quique consigue la que quizás sea su letra e interpretación  más sincera y emocionante de toda su carrera. En directo la suele cantar sin banda, sólo con su guitarra…  El pellizco en el estómago y el nudo en la garganta tardan en soltarte. El que avisa no es traidor.

El décimo álbum de su carrera y el que ha grabado en menos tiempo, apenas un año. Los músicos estaban aún calientes de la anterior gira cuando se metieron en el estudio, y esa calidez y vitalidad llena de matices se palpa en cada rincón de la grabación. Aunque siempre ha estado bien acompañado, hay una sinergia especial entre él y José María ‘Pepo’ López (guitarra), el omnipresente Edu Ortega (guitarra, violín y mandolina), Alejandro Climent ‘Boli’ (piano, Hammond y bajo) y Eduardo Olmedo ‘Sunrise’ (batería). Los Detectives son un nervio extra que aporta una frescura especial a cada una de las pistas.  La importancia de la banda queda subrayada en los créditos de la portada, compartiendo protagonismo y autoría con Quique.  En directo también forma parte de Los Detectives David Schulthess a los teclados (pasando Boli a tocar el bajo).

“Me Mata Si Me Necesitas” es sin lugar a dudas uno de sus mejores trabajos, un disco a corazón abierto que reconforta y deja un rastro de vida en cada escucha.  Canciones enérgicas que fluyen sobre la cicatriz de la aventura de amar, para terminar habitando recuerdos tras el adiós más importante. Entre la tragedia y la felicidad, la música, siempre la música.

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