Quentin Gas Y Los Zíngaros en el Fun Club “Caravana de música de primera”

Quentin Gas & Los Zingaros - Fun Club - 21 de enero de 2017 - 034

Fotografías por Le Petit Patté

Big Sur nos dejó con la boca abierta. No era el típico disco de flamenco-rock; se mezclaban ambos géneros y se separaban hasta cierto punto y se volvían a juntar de manera natural, y estaba lleno de fuerza y buenas canciones. Pues bien, si este era una nueva vuelta de tuerca, Caravana son por lo menos dos. Impecablemente grabado en Pancake Analogic Recording Studio bajo la batuta de Fernando Zambruno, el disco nos trae más fusión con mucha psicodelia, y de la mejor. Lejos de los efluvios a Syd Barrett y el shoegazerismo de Los Planetas al mirar al flamenco, la visión caleidoscópica de Quentin Gas tampoco ha caído en el trianismo. Lo que muestra el disco parece ser los años setenta del flamenco-rock, pero a modo de resumen sonoro, sin recaer en ningún lugar específico y sin que se vean los ingredientes, y sin que eso de fusión suene a prosaico. Estilos a un lado, la altura compositiva es obvia; psicodelia, sí, experimentación, sí, pero sacando producto acabado, perfectamente medido pero natural. Que estos dos sustantivos no lleven a engaño, Caravana no es un viaje alucinógeno, ni reina la distorsión. El disco está lleno de canciones compuestas y grabadas para disfrutar, y tiene que contentar a las dos sevillas, y mucho más allá, y si no es así, bien hundidos que estamos en la vulgaridad. ¿Collage sonoro? Sí, pero con sus piezas bien visibles, separadas o fusionadas. Mucha palabrería para tantas canciones fácilmente disfrutables, sin que estemos hablando para nada de un disco facilón. Las letras, las del flamenco, mayormente, directas, sencillas, de romances, reyes pobres, caminos, lunas… Y las colaboraciones a cargo de muchos Vargas, del gran Andrés Herrera <<Pájaro>> a la guitarra en “Caravana 2”, y El Niño de Elche, que ni pinta’o en “Deserto Rosso”. Este álbum, magistralmente tramado.

Caravana deja a Big Sur como disco de transición, pero no en el mal sentido, ojo, si bien es cierto que la riqueza de Caravana deja un paso atrás a predecesor, este es su heredero. Quentin Gas con Tony Picante y una mano de la tradición han creado un viaje sonoro, el de los gitanos, pueblo nómada por antonomasia, reflejado también en lo musical, un viaje que va desde sus orígenes hasta llegar a donde estamos hoy.

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Y llegados a aquel hoy del 20 de enero, había que ir al Fun Club con una expresión en el rostro de incredulidad no sólo por lo oído en el disco, sino por lo disfrutado. La banda apareció con diminutas velas lentamente, camisas de vivos colores y lunares en la frente, detalles que en otros enmascararían deficiencias, aquí cobran sentido. Lo primero que hicieron sonar fue la canción que da título al álbum, dando mucho movimiento en el público para ser la primera canción. José Vaquerizo estuvo brillante al teclado, de aquí sale mucho del encanto del sonido a años setenta de los Zíngaros. Tera Bada al bajo, parece que ha salido del Woodstock del 69 y marca compases que estallan en la batería de Jorge Mesa, que parecía empeñado en echar abajo el escenario. Quentin Gas demostró tablas, la de Los News, y tablaos, la de su familia, los Vargas de Lebrija. “Romance” también estuvo entre las mejores recibidas, una vez el público había entrado en calor. “La Luz del Silencio” es una hazaña sonora que difícil de conseguir en directo. “Mala Puñalá” es de esas canciones que sabes de antemano, que en directo puede ser atronadora y grande, y así lo demostraron con creces. Esta fue otra prueba superada, como la de conseguir un sonido correcto en una sala como nuestro querido Fun Club. Hasta en esto fue brillante el recital. Entre psicodelias, flamenco, rock y pop se debatió la actuación, que acabó con la banda en la pista, pese al lleno de las entradas, entonando “Caravana 2”. Quedó claro que el conjunto no se ha unido porque sí, que suenan alto y fuerte, que van a por todas y que, en realidad, ya las tienen todas consigo, excepto el haberse dejado ver, pero están en ello, ya que a día de hoy, hasta mayo tienen actuaciones, y algunas más por confirmar aún.

Como los buenos discos, como los buenos conciertos, como las buenas canciones, días después se recuerdan, y se comentan entre amigos, para al final, quedarse entre nosotros. Este es el sino de Caravana y Quentin Gas y Los Zíngaros.

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