“Palo Santo” de Daniel Casares pone en pie al Maestranza con un “flamenco cofrade-sinfónico”

Palo Santo 1

Teatro de la Maestranza, 03/04/2017

Fotos: aurioles.es

El guitarrista Daniel Casares sorprendió a propios y extraños con un singular espectáculo donde aunaba distintos géneros bajo un mismo concepto.

Que me perdonen los puristas, pero si lo que acabo de bautizar como “flamenco cofrade-sinfónico” no existe; Daniel Casares junto a la Orquesta Sinfónica de Triana y la Banda de Cornetas de las Tres Caídas lo acaban de inventar; y el aforo completo del teatro puede atestiguarlo.

Daniel lleva ya veinticinco años pisando las tablas y llevando su música por medio mundo. Tras seis discos en solitario, colaboraciones para el cine y varios reconocimientos, concibió este concierto donde la protagonista es una guitarra especialmente diseñada y fabricada para la ocasión: “Palo Santo”.

A modo de obertura, las primeras notas de “Génesis” comenzaron a brotar de su guitarra, inundándonos con su sonido. Pronto se vio arropada suavemente por la sección de cuerda y metales de la orquesta. Luego, en un constante crescendo, cuatro cornetas junto a la caja y los palmeros añadieron el marcado sabor andaluz, mientras la música seguía elevándose hasta un explosivo clímax que dejó bien claro lo que nos esperaba en el resto del concierto.

A pesar de algún problema con la microfonía, en “Luz de Vida” terminamos de comprobar como todos los elementos a priori inconexos, casaban a la perfección. La ingente labor de orquestación e instrumentación de Manuel Alejandro González, director de la OST, se dejaba notar en el color y la textura sinfónica que acompañaban a las melodías flamencas de la guitarra de Daniel, ajustándose como un guante.

Con el tema “Amor”, hizo su aparición en el escenario la bailaora “La Lupi”, añadiendo un nuevo elemento al conjunto con el vuelo de su mantón y su bata de cola, traduciendo a baile el rasgueo de la guitarra. El más que conocido corneta “Kini” se unió al dúo completando esta pintura costumbrista en movimiento.

Llegó el turno de la cantaora Rocío Márquez, que con su aterciopelada voz nos regaló un animado tema por tangos con mucho ritmo y color, variando constantemente en tempo e intensidad. Se palpaba que tanto Daniel como sus invitados se divertían enormemente, creando por momentos una auténtica vorágine musical junto a su cuadro, y que arrancó al público una gran ovación.

A continuación, Manuel Peralta demostró su buen hacer cantando una emotiva saeta sin ayuda de micrófonos, y que llegó a emocionar hasta la última fila de butacas.

Otro de los momentos para el recuerdo fue la representación de la crucifixión a través del taconeo de Sergio Aranda, que acompañado de la caja y un acertado juego de luces muy visual, alcanzaron una expresividad fuera de lo común.

La culminación llegó con las dos marchas sinfónicas que firmaba Manuel Alejandro González, “La Pasión” y “Caridad”, donde la Orquesta Sinfónica de Triana se lució de lo lindo junto a la Banda de Cornetas de las Tres Caídas al completo, con un enérgico y épico sonido.

El punto y final lo puso la pieza “Renacer”, donde Daniel hizo cantar a Palo Santo una melancólica melodía, que junto a los acordes perfectamente sincronizados que emanaban de la orquesta, confluyó en un emocionante final que puso al público en pie.

La fusión y la mezcla de estilos nunca será del agrado de todos, pero si está hecho con esmero y buen gusto, debería ser alabado y aplaudido sin ninguna duda. “Palo Santo” supo a comienzo de algo grande, y esperamos que esta colaboración múltiple de tantos profesionales dé más frutos musicales en el futuro. Desde 8Pistas estaremos ojo avizor para no perdérnoslo.

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