Once lunas para el Alcázar de Chez Luna

El Alcázar fue construido a lo largo de distintas etapas históricas. Originalmente se edificó en la Alta Edad Media, pero guarda vestigios del arte islámico, mudéjar, gótico, renacentista, manierista y barroco. Sus muros guardan los ecos de diversas culturas a lo largo del tiempo y la distancia. Viajes que quedaron grabados en el aire que se respira en sus jardines.

Las lunas de verano visten de gala el jardín para la programación de conciertos estivales. Un programa que respeta ese espíritu de multiculturalidad histórica del palacio, con música clásica, músicas del mundo, flamenco, swing, jazz… El pasado viernes le tocó subirse a las tablas a Chez Luna, el dúo formado por la cantante Vicky Luna y el guitarrista Ismael Sánchez, en su segunda fecha de la temporada.

Éste es su cuarto verano en las Noches de los Jardines del Real Alcázar. Las tres ocasiones anteriores les sirvieron para homenajear al compositor brasileño Noel Rosa, adentrarse en el bolero hasta la raíz junto al cantautor argentino Javier Pereyra y sacar de la pantalla canciones que sonaron en películas míticas que están en el inventario cultural de todos, con el proyecto Chez Cinema. Esta vez, Chez Luna hace un repaso de sus tres proyectos anteriores y se anima, además, a indagar en el repertorio de Violeta Parra y la poesía de Federico García Lorca, configurando un ecléctico repertorio de clásicos del folklore popular, complicado de igualar, al que logran encontrarle una vuelta más e imprimirle su sello personal.

El sofocante calor daba una tregua para dejar la alfombra roja a una bonita noche y, así, comenzaba el espectáculo con el acento brasileño las canciones de Noel Rosa, “Feitiço da Vila”, “Pierrot apaixonado” y “Onde esta a honestidade”. Desde Brasil, como si de un viaje por las carreteras del folklore sudamericano se tratara, subimos hasta Cuba, y Vicky Luna desarma con desgarro “Llanto de Luna” y “Nunca”. En las manos de Ismael Sánchez van bailando los instrumentos de cuerda, guitarras acústicas, eléctricas (que el guitarrista saca a relucir con una pieza instrumental de autoría propia,  “Donde el viento gira”) y hasta un banjo, con los que logra, realmente, ofrecer una perspectiva diferente de clásicos versionados hasta la saciedad como “Qué he sacado con quererte” y “Gracias a la vida”, de Violeta Parra.

En la última parte del concierto cobra el protagonismo la poesía de García Lorca, con la hermosa “Por tu amor me duele el aire”, musicalizada por Javier Ruibal, y “Murió al amanecer”, en el que han sido propiamente Ismael Sánchez y Vicky Luna quienes han ataviado un bello traje a medida para el poema. Tan a medida que parece imposible pensar que música y letra hayan nacido de distintos artistas y en distintas épocas.

La última de las once lunas se teñía de rojo Almodóvar, y es que la despedida sería un popurrí de algunas de las canciones que han aparecido en las bandas sonoras de las películas del director manchego: “Cucurrucucú Paloma”, “Piensa en mí”, “Volver” y “El último trago”.

Un viaje por la canción popular desde Brasil a Granada, desde México a Chile, desde Argentina a Cuba. Un repertorio infalible y atemporal, que bebe de esos clásicos añejos que nunca dejan de ser contemporáneos, interpretado por un dúo con la experiencia de mucho camino recorrido, respeto por las canciones interpretadas y una buena dosis de creatividad para llevarlas a su terreno, en una noche en que no fueron sólo una, sino once, las lunas que iluminaron el Alcázar.

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