Los cuentos de Carles García en la Colombre

Carles García 2

Contar cuentos es una tradición que existe desde que la palabra se hizo voz en el ser humano, siempre hemos contado, y Carles García además de ser una verdadera eminencia en el mundo de la narración oral para adultos, también es el último fruto de una familia de narradores orales de la que él es su novena generación… sí habéis leído bien, novena generación.

La Sala Colombre, un espacio mágico donde confluyen sensibilidades artísticas clásicas y heterodoxas, un pequeño rincón en un callejón de Triana, un oasis, un refugio, otra manera de respirar Sevilla, y que tiene la valentía de ofrecer propuestas diferentes como son los cuentos para adultos, disciplina artística que cada día se adentra más en la oferta cultural de la ciudad, todavía bastante limitada en su versión para adultos pero de la que Colombre es uno de los grandes impulsadores.  

Colombre y cuentos van unidos y gracias a esta unión llegan a Sevilla narradores de la talla de Carles García, que nos deleitó con múltiples historias de la cosecha de su propia familia, y que se centraban en los “Placeres y gozos” que el vino y la comida ofrecen al ser humano.

Todo empezó con “el origen del vino”, que según la familia del contador, está íntimamente vinculado al amor, vino y amor, amor y vino son dos placeres que nacen de un mismo pecado original… el placer. Y a partir de ahí Carles se convirtió en un aluvión de historias, con sus ritmos, con su elegante prosodia, con su media sonrisa iba regalando a los soñadores oyentes, historias dispares como por ejemplo la de su tio-abuelo que trabajaba en una compañía de cómicos cuyo número estrella era un viejo oso bailarín que un día murió y para no perder ese gran espectáculo decidieron curtir la piel del oso y meter dentro al tio-abuelo de Carles el cual tenía un movimiento de cintura que emulaba al viejo oso, el problema fue cuando el rey Luis XVI decide comprar al divertido oso y llevárselo a Palacio, o aquella otra divertida historia del tio abuelo en la que en un velatorio decide amarrar los cordones de todas las señoras con los de la muerta.

Éstos son algunos ejemplos de las divertidas historias con las que nos deleitó el bueno de Carles, pero para disfrutar de este viejo oficio sólo hay un verdadero modo y es en vivo y en directo, escuchar historias de manos de contadores como que consiguen hacerte viajar y emocionarte y aunque para conocer el final de ellas será mejor que vayáis reservando para la próxima sesión de cuentos que organice la Colombre, porque por lo que me cuentan los cuenteros del lugar esta pequeña sala pretende tener una programación estable de cuentos para adultos, así que ya estáis tardando.

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