Leburn Maddox y Espantapajarracos inundan de buena música el Guadalquivir

El Verano de Malandar, 16/07/2015

Fotografía por Esperanza Mar

Este año hay una gran oferta musical para las noches sevillanas. Para los pobres que nos tenemos que quedar en este “infierno” es toda una alegría poder elegir entre los muchos conciertos que hay cada noche. Sin duda, hoy nos quedamos con el Blues y Soul que destilan los poros de Leburn Maddox en el Verano de Malandar.

Junto a él abren la noche Los Espantapajarracos a los que hemos tenido que esperar un poquito para que empiecen. Pero merece la pena si escuchamos “El Sheriff fue quien la violó”, “Nunca mais” o ” Las chicas del can can“. Temas rápidos que coquetean con el rock más clásico a la vez que pierden los vientos con la electrónica, el grounge, o el surf por momentos.

La voz de Francisco “Nieto” suena sucia y farrangosa, mientras una instrumentación subida de decibelios crea la atmósfera perfecta para hacer esta noche aún menos respirable si cabe.

Se nota el trasfondo de medida métrica en el caos. Un ejercicio perfecto para aprender de los grandes y dejarse llevar sin sacar los pies del tiesto.

Destacan las dos guitarras que arañan el aire que nos rodea haciendo que nuestros oídos se esfuercen por mantener la compostura ante los acordes superpuestos. El grupo suena compacto y conjuntado y aunque algunos pequeños problemas de sonido merman el gran trabajo coral sí que es cierto que defienden con uñas y dientes lo que hacen. Y sin embargo, ¿por qué me da la sensación de que le falta fuerza? en mi humilde opinión Foo Fighters, Alice in Chains o incluso, salvando las distancias Stone Temple Pilots tienen algo que Espantapájarracos no posee y es que se dejan llevar sin medida ni miramientos.

Y esto hace que me pregunte ¿hacia quién va dirigido este tipo de música? En otra época, la juventud, entre los que me incluyo, alucinábamos con estos conciertos. Pero de sobra es sabido que los chavales de hoy día no tiran por este palo, las cosas cambian. Así que si eso es lo que hay creo que deberían decantarse por una de estas dos cosas: o bien se lo plantean por el lado técnico y exquisito haciendo que sus composiciones alcancen nuevas cotas de fuerza y originalidad, o bien se liberan de verdad  y se enfrentan de cara y a lo loco con la cruda realidad, con el trabajo de 8 a 8 y con todo lo demás. Creo que si se decantan por esta última opción el verlos tiene que ser un desahogo para el espíritu.

Aun así he de reconocer que me ha gustado su actuación y que van ganando puntos en cada nuevo concierto. Los hemos podido ver en la Sala Cisman y en la Orpheus Rock que yo recuerde, por lo que me da muy buena espina lo que voy descubriendo en cada nueva aparición. Ya sólo queda que nos presenten EP grabado en estudio.

Casi a la hora de las brujas, y ya con nuestras mentes perdidas entre la negrura de la noche y los químicos que corren por nuestras venas, el señor Leburn Maddox hace su aparición.

Apenas unas palabras antes de empezar para agradecernos nuestra presencia. Esto es otra historia, aquí el plato fuerte viene entremezclado con los entremeses y con el postre. Cualquier tema podría abrir o cerrar un concierto. Por ejemplo, el funky suave y sedoso en “You can leave your hat on” de Joe Cocker, hace que la noche se vuelva aún más melosa, que te suba la bilirrubina y lo que haga falta.

Tema que continúa con clásicos de hoy y siempre como, un incombustible en cualquier directo de Rock y Blues que se precie, “Mustang Sally” de Mack Rice, pero que todos recordaremos por esa impresionante versión de los Muddy Waters.

Los colaboradores no se hacen esperar y para cuando suenan las primeras notas de  “Superstition” de Stevie Wonder,  Antonio Campos y su trompeta se suben al escenario para darnos toda una lección de cómo pasar de 0-100 en menos de un minuto con un escalofriante solo. Además con un ritmo endiablado a la vez que delicado, como el tema merece.

Leburn tiene algo que te deja con la boca abierta. Su actitud en el escenario, su indiscutible presencia que declara una larga vida entre bambalinas, su manera de tocar tranquila, pausada y a la vez con garra y sentimiento. Pero, además de todo eso, llama la atención la facilidad que tiene para pasar de un palo a otro. Hace honor a las palabras de una entrevista que nos concedió este invierno: “el soul, el blues, el funk o el reggae son para mí palabras de un mismo idioma”. Y es un idioma que maneja muy bien, que lo tiene interiorizado y que lo va soltando gota a gota como a él le parece, damos fe.

Justo antes de que Boogy Boy Rafa se presente en el escenario con su armónica y vuelva el blues clásico a la palestra nos visita el maestro Bob Marley, para darnos toda una lección de versatilidad y estilo.

Aún quedaban dos amigos más para acompañar a la banda esta noche M. Angel Candela al saxo y Lolo Ortega a la guitarra. Velada que se alargó hasta bien entrada la madrugada para plantarle cara a uno de esos días agobiantes de calor en la ciudad hispalense y que, sin embargo, ha sido una delicia para los que estábamos allí presentes.

El señor Maddox nos ha visitado varias veces en el último año en distintas localizaciones, y la verdad, su repertorio plagado de grandes obras maestras en diversos estilos es una de las mejores maneras de recuperar, o agrandar aún más si cabe, nuestro amor por la música. Al verlo os daréis cuenta de lo que es entregar toda una vida a lo que más amas, es revelador.

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