La inflamable noche de estrenos rockeros en Malandar: Pájaro, Riverboy…

Fotografías por Antonio Andrés

No era una noche de viernes cualquiera. Algo de especial tenía cuando las chupas de cuero, las botas, las tachuelas, los pantalones pitillo y los sombreros copaban la pista de la Sala Malandar. Mucho personaje del mundo musical sevillano iba y venía de saludar en un camerino que se intuía a reventar. Mientras, en competencia con Feria y fútbol sevillano en televisión, la sala se iba llenando poco a poco mientras unos jovencitos afroamericanos bailaban endemoniadamente proyectados en la pantalla y en los altavoces sonaban clásicos del rock más setentero. George Harrison, Stealers Wheel, Joe Cocker…

Era la gran noche del rock and roll en la Sala Malandar. La cuarta entrega de la serie de conciertos Rock and Roll Attitude, con su programación más ambiciosa, en nombres y en circunstancias. Viejos conocidos de lujo estrenando sus nuevos proyectos y enérgicos grupos jóvenes de la nueva camada del rock nacional.

Abría la noche de estrenos la presentación en sociedad de Riverboy, el nuevo proyecto de Charly Riverboy (The Milkyway Express). Sin disco aún en la calle, pero con una serie de grabaciones en directo en Happy Place Studios, que ofrecían algunas pistas que orientaban sobre el rumbo musical de este nuevo grupo, un quinteto que cuenta en sus filas con el también milkyway Sleepy James a la batería, Alejandro García al bajo (Groal), Tera Bada a la guitarra eléctrica y José Vaquerizo en los teclados (Quentin Gas y los Zíngaros, Escarabajos…). Rock setentero de guitarras acústicas, con toques folk, con protagonismo en las teclas y en los magníficos coros. Composiciones propias con reminiscencias al rock clásico americano; a Harrison; Creedence; Crosby, Still, Nash & Young… Alrededor de una hora de rock (todos los grupos de la noche, solidariamente, se repartieron de forma equitativa el tiempo sobre el escenario) en la que la banda, con un sonido espectacular, mostró estar muy engrasada para estar empezando a rodar en la carretera.

Le siguió el plato fuerte de la noche: Pájaro estrenando su recién publicado Gran Poder. El concierto más esperado de la velada. Los grandes músicos no creen en la suerte ni en las supersticiones. Por eso Pájaro salió a escena con una camisa amarilla sin que le temblara el pulso. Abrió fuego con Corre Chacal Corre, con la que, aún inédita, cerraba los conciertos de la gira de He matado al ángel. Sonaron por primera vez en directo Los Callados, Rayo Mortal, Lágrimas de Plata, El Tabernario, Yo Fui Johnny Thunders… además de algún clásico como la coreada Perché. 

Los conciertos de Pájaro en Sevilla tienen mucho de liturgia rockera, de éxtasis y comunión. No es para menos. El guitarrista del Parque Alcosa se ha hecho con un emocionante repertorio infalible, honesto, fiero, reivindicativo. Pájaro compone y canta mejor que nunca. Y el trío de guitarras que forma junto a Raúl Fernández y Paco Lamato, sus Ron Wood y Keith Richards particulares, es lo más impresionante que se puede encontrar ahora mismo en el rock nacional. Se llenan estadios y festivales para escuchar a grupos de rock, sobre todo grupos guiris, que no suenan mejor que las diabluras de estos tres catedráticos de las seis cuerdas. A ellos se les ha sumado en batería Antonio Lomas y, de forma ocasional, el bajista de los Labios, Ricky Candela. No faltó, evidentemente, otro de los fieles escuderos de Pájaro, un pilar fundamental en su banda, Ángel         Sánchez Suárez a la trompeta, imprimiendo el tinte semanasantero y desatando en los momentos claves la épica inconfundible de esta banda.

En el rock no hay empate. Y Pájaro triunfó jugando en casa. No todo el mundo es profeta en su tierra, pero él se puede permitir el lujo de, tras la incendiaria versión de la vigente A Galopar (Rafael Alberti / Paco Ibáñez), ante la aclamación popular, despedirse prometiendo el regreso con un concierto en Sevilla para principios del verano.

Los terceros en jugar fueron la banda murciana Moody Shake. Y salieron a jugar fuerte. Enérgico y frenético rock el de este trío demoledor (bajo, batería, guitarra) con referencias indiscutibles a Led Zeppelin, Hendrix, Deep PurpleAgresivos, potentes y certeros levantaron al insaciable público de Malandar.

Cerraron la noche, a altas horas de la madrugada, los Alien Tango, con la frescura de su bizarro rock de vodevil. Disco, soul, pop, falsetes, electrónica y una importante ración de locura la de este joven y prometedor grupo murciano.

Una auténtica fiesta del rock and roll en Malandar que deja, seguro, a su público ansioso y expectante para una próxima nueva entrega de Rock and Roll Attitude.

Rock and Roll Attitude en Sala Malandar

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