“La Bohème” de Puccini, un colorido espectáculo parisino en el Maestranza

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Teatro de la Maestranza, 28/05/2017

Fotos: Julio Rodríguez

Han pasado más de 120 años desde el estreno de esta ópera italiana, y aún hoy sigue conservando toda su frescura. Los temas que trata, de forma cotidiana y amena, siguen estando vigentes en pleno siglo XXI.

Esta producción del Palau de les Arts “Reina Sofía” de Valencia, cuenta con una escenografía realmente vistosa, y sobre todo útil a la narrativa, con el uso de retroproyecciones en las paredes donde los cuadros de pintores impresionistas cobran vida propia, y ayudan a recrear de forma artística cada uno de los escenarios.

Al principio, se nos presenta al pintor Rodolfo y al poeta Marcello, interpretados por el tenor José Bros y el barítono Juan Jesús Rodríguez; trabajando en una buhardilla de París sobreviviendo como pueden al frío y duro invierno. El nivel de camaradería y complicidad que alcanzan entre los dos es determinante en la historia, y estos dos grandes de la lírica lo consiguen desde el minuto uno. Los demás bohemios del grupo, Schaunard (David Lagares) y Colline (Fernando Radó), también tienen su rol en momentos concretos, y tuvieron ocasión de lucirse demostrando que no tienen nada que envidiar a los grandes. Entre todos consiguieron un grupo homogéneo, pero cada uno con su propia voz y timbre particular.

Otro de los grandes pilares solistas de la obra es sin duda la frágil y cándida Mimì, a la que dio vida la gran soprano rumana Anita Hartig, que supo enamorarnos desde su primera aparición con una dulzura irresistible. La otra gran protagonista femenina sería María José Moreno, en la piel de la atrevida e implacable Musetta, que nos regaló una de las arias más memorables: “El Vals de Musetta”, en un más que convincente Café Momus donde el tiempo se detenía para oír cantar a esta femme fatale del siglo XIX.

La bellísima música escrita por Puccini, magistralmente interpretada por la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y dirigida con impecable intensidad por Pedro Halftter; es en todo momento colorida y arrebatadoramente emocional. Los niños de La Escolanía de Los Palacios y el ya habitual Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza, con sus breves, pero intensas apariciones, aportan una grandeza muy apreciada en una narración tan intimista y sentimental.

A destacar un explosivo fin del segundo acto, donde el escenario entero se convirtió en una ajetreada calle de París, con una coreografía circense que congregó a bailarinas, acróbatas, una banda de música, e incluso un tragafuegos. Un espectáculo lleno de luz y color que contrastó con la sobriedad y la melancolía que nos esperaban en el tercer acto. Como es habitual en Puccini, este compositor es capaz de llevarnos desde la más alegre y jovial de las fiestas hasta la más absoluta y desolada tristeza.

A pesar de la miseria y la tragedia que planean constantemente sobre los personajes, éstos nunca pierden el optimismo; y en el cuarto acto, vemos un reflejo del principio volviendo a la misma buhardilla, donde este adorable grupo de amigos vuelve a bromear, antes de enfrentarse a la dura realidad que les golpeará tanto a ellos como a los espectadores que les han acompañado en su viaje.

El amor y el odio, la pasión por el arte, el miedo al fracaso, el engaño, la culpa… Todos podemos sentirnos identificados por estos elementos que se ponen en juego en “La Bohème”. Estos enamorados del arte, son como todos nosotros, unos supervivientes de la realidad. Y si les preguntáramos por el sentido de tanto sacrificio por alcanzar la belleza a través de la creación, nos dirían que el arte es como el amor, hay que luchar por alcanzarlo y preservarlo después como el tesoro que es.

“La Bohème” continúa en el Maestranza durante cinco sesiones más, hasta el 10 de junio. Si tenéis ocasión, no os perdáis esta oportunidad.

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