Festival Cruilla: exclusividad para los oídos

Vistas al mar, mucha Estrella Damm y una irresisible oferta musical. Ésta es la definición que resume los pasados tres días en el Fòrum de Barcelona. El Festival Cruïlla se supera otra edición más con un público un poco alejado de lo que podemos encontrar en otros festivales como el Primavera. En general, más edad, menos hipster y más variedad de estilos. Para romper el hielo, un Angus & the julia stone bajo el sol de las siete de la tarde. Los australianos ofrecieron su repertorio relajante con alguna sorpresa, como la versión de Grease ‘You’re the one that I want’. Pronto llegó el gran Damon Albarn (Blur y Gorillaz) con su voz imantada seguido del toque hipster indie del festival, Band of horses y Vetusta Morla.

Pero uno de los conciertos más exóticos y excepcionales, coincidiendo con Calle 13, fue Tinariwen. El grupo tuareg llenó el escenario e hizo un espectáculo mágico, sutil pero contundente, una mirada hacia un pueblo y una lucha totalmente desconocidos, un momento de trance y de satisfacción irrepetible. Para los que exprimieron el viernes hasta el final, Oques Grasses remataron la noche con su folk catalán tan original, con aquellas canciones que todo pueblo querría en su fiesta mayor.

Para el sábado el Cruïlla tenía preparadas más sorpresas, aunque también espectáculos que fueron justo lo que el público esperaba. El comienzo con el folk blues de Valerie June sorprendió mucho y fue un valor añadido, otra ventaja de la heterogeneidad del festival barcelonés, es un no parar de descubrir. También nos sacó una sonrisa la nueva reina del soul nacional Izah, con una voz de calidad extrema, delicada y atrevida. Pero no fue el caso de Jack Johnson, que no ofreció ninguna sorpresa, solo aquel buen rollo que todos conocemos, el hombre hawaiano y sexy que canta relajadamente mientras uno charla con un colega y se toma una cerveza. El ska de The Selecter dio al público una nueva razón para desengrasar las caderas y bailar sin parar. El grupo veterano inglés hizo saltar por los aires hasta al más aburrido, una bomba explosiva también sorprendente.

Tanto Imelda May como Macklemore hicieron un concierto previsible y con pocas sorpresas, conciertos que gustaron mucho a los fans pero que no parecía estar sumando ‘siguiendos’ en el spotify. Por lo contrario, el momento balcánico con Emir Kusturica & the no smoking orchestra fue excepcional, diferente, una cita obligatoria. Plenamente entregados, el grupo liderado por Emir y Nele dejó un público sudado, agotado, afónico, pero feliz, muy feliz. Quizás fue el concierto de más éxito en otra lengua estrangera que no sea el inglés. Finalmente y también muy recomendado, la alternativa y explosiva Zaz, que cerró el festival dejando el listón muy alto y un muy buen sabor de boca. Tres días de ejercicio mental y físico que sin que uno se de cuenta dejan una felicidad en la piel, una degustación exquisita.

¡Hasta el año que viene Cruïlla!

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