El karaoke de Matias Aguayo en la Sala X

Para Monkey Week no todo va a ser indie-pop y rock y, por tanto, el pasado sábado 18 de abril trajo a la Sala X su propuesta musical centrada en sonidos electrónicos y de club. El cartel para la ocasión estaba dedicado al sello Cómeme, cuyas directrices musicales están gestionadas por Matias Aguayo, el cual se encargaría de cerrar la noche como cabeza de cartel de una fiesta en la que le acompañarían la sesión de Sano y el “live” de Gladkazuka.

Al llegar a la Sala X, Sano ha comenzado ya su sesión, estos primeros temas lo escuchan los camareros, el portero del local y unas diez personas más, incluyéndome a mí. Son los inconvenientes y el mérito de ejercer de “warm up” DJ… muchos talentos que pasan desapercibidos y que al fin y al cabo no dejan de ser los que fijan las primeras coordenadas del rumbo por el que puede ir la noche.

El set del DJ de Medellín, en clave tech house, llevó al escaso público por diversos caminos. Supo combinar sonidos de corte apocalíptico, sometiendo al oyente a una sensación de angustia muy bien buscada. Se trata de provocar sensaciones y su set fue de todo menos plano. En ciertos cortes se arrimó buscando una propuesta cercana al electro, dejando respirar con un poderoso final donde, como no podía ser de otra manera, dejó ver su lado más tropical. Buena sesión, una lástima la escasez de público.

A continuación ocupó el escenario otro artista oriundo de Medellín, Gregorio Gómez, bajo su alias Gladkazuka. Las horas de la madrugada avanzan y la Sala X empieza a recoger a personas, y personajes, que vienen de la Alameda, es el momento para dejarse llevar por el directo del productor colombiano. Sonidos techno más potentes, con un grave muy particular. Estuvo a punto de caer en una tónica algo lineal, pero supo responder y finalizar el “live” con música espectacular.

Mientras tanto, Matias Aguayo se dejaba ver dando paseítos por el escenario. Pronto le tocaría su turno. Se hizo esperar sólo lo justo, ya que el llenazo que estaba previsto no llegó nunca a producirse. Así, tras el buen hacer de sus compañeros de sello, el chileno afincado en Alemania se puso tras los controles de los CDJ y comenzó su “show”. No es nada nuevo el gusto que tiene Aguayo por el micrófono y resulta, cuanto menos, curioso ver a un DJ y productor de música electrónica acompañar los cortes que pincha con fraseos vocales que canta en directo sobre la base musical. De hecho, incluso presenta en ocasiones el corte que está pinchando. No obstante, en la Sala X abusó, y bien, de sus “cantaditas” y, utilizando el símil futbolístico, la mayoría de las veces fueron “cantadas” de las de Iker Casillas. En su haber habría que destacar, no obstante, que en la base musical (sobre todo en los cortes más “deep”) sabe hacer valer la calidad musical que atesora, y es que un tío que ha publicado en sellos como Kompakt no es un cualquiera, por todas las batucadas que quiera pinchar. Ni que decir tiene que el sello alemán se ha convertido en la casa de los tíos más prendas que campan por la electrónica actual: Rebolledo, Superpitcher y, ahora, Matias Aguayo, con su karaoke latin tech. Así, mientras a Rebolledo le da por cantar lo malotes que son él y sus colegas (el vídeoclip del tema “Guerrero” es ideal para echarse unas buenas risas), Aguayo prefiere más el pasteleo de garrafón y karaoke de barriada. Una noche de contrastes en la que se volvió a demostrar que los nombres en letra pequeña del cartel tienen muchísimo que decir. Como en los anuncios de financiación de productos, nunca hay que olvidarse de leer la letra pequeña, ahí es donde están siempre las sorpresas, gratas y no tan gratas.

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