Eclecticismo, talento y mucho “Negroove”

No se puede tener el carné de conducir caducado y dedicarse a ir por ahí preparando citas para charlar con músicos. Si quedan a tiro de pedal pues sí, pero la cosa se complica si el estudio o el local de ensayo está situado a una distancia más lejana. Con la que estaba cayendo en Sevilla el día que nos sentamos a charlar con Negroovers o eres una máquina como Contador o, sin duda alguna, te podías convertir en un mártir ciclista de la información musical. Dadas las circunstancias, la banda (Dani, guitarra solista y de acompañamiento y Simón, DJ, bases y scratches) tienen la gentileza de realizar esta entrevista en uno de los pocos locales que quedan de aquella Alameda canalla, sórdida y atrevida en la que la “hipsteria” y sus afectados todavía paseaban en carritos de bebé o, como mucho, daban sus primeros pasitos en otras zonas más seguras y apartadas de aquellos antros de vagos y cuchillos afilados.

8 pistas: es evidente que venís de otras bandas, músicos con largo recorrido, ¿cuáles son los orígenes de la formación?

Dani: conozco a Simón desde 2001, teníamos una banda de rock andaluz, Sureo, y así nos conocimos. También he tenido épocas de silencio en las que no he tocado. Yo tenía una “cover band” de Red Hot Chili Peppers, también he tocado haciendo versiones de Ozzy Osbourne. Mis raíces están en el rock de los 70, he probado también otras cosas, como el jazz. Desde pequeño he estado tocando la guitarra, mis hermanos mayores y el padre de un amigo mío tocaban en una orquesta, ellos me han criado musicalmente de una manera u otra. Mi amigo Juanma, guitarrista, también me enseñó estándares de jazz. La verdad que en mi casa todo el mundo toca, se puede decir que de casta le viene al galgo. Al principio tocaba la guitarra y luego empecé a tocar el bajo, cuando empecé a escuchar acid jazz y funk.

Simón: con 16 años me compré una batería, fue el primer acercamiento que tuve a un instrumento. Tenía un amigo que tocaba la guitarra, que componía incluso, y al final montamos una banda de versiones de pop, cosas en español, para más adelante empezar a derivar y formar el grupo Sureo, que fue donde yo conocí a Dani. Lo fichamos al ver el nivel que tenía con la guitarra.

Dani: ¡es que cogía la guitarra todos los días un montón de horas!

8 pistas: Simón, por lo que cuentas es evidente que antes de ser Disc Jockey has sido músico, eres batería, algo que me parece muy interesante, ya que alguien que controla el ritmo haciéndolo él mismo, debe hacerlo muy bien al trabajar con ritmos de otros.

Simón: fabricar un beat en una batería es con el pie derecho y pie izquierdo, mano derecha y mano izquierda [hace el gesto de tocar un compás de batería] y fabricar un beat en el plato, si nos vamos al tema del scratching y turntablism, es crear el ritmo con la mano derecha y mano izquierda cortando el sonido con una y con otra tirando del vinilo. Además, es curioso porque yo empecé tocando la batería por afición y me gustaba y, de rebote, me fui metiendo en el tema de Disc Jockey. Siempre he tenido mucha relación con la música no sólo por los grupos en los que he tocado. Trabajo en un gimnasio y todo lo que es la selección de música para las clases las preparo yo. Para mí lo más importante es tener esa cultura musical, por ejemplo mi madre era costurera y yo tengo la banda sonora de todo lo que ha pasado por el radiocasete de mi madre, ¡que cosía 10 horas diarias!. Ahí empecé a conocer el flamenco, a Triana, todo procede de ahí. Luego me puse a investigar musicalmente para desarrollar las clases en el gimnasio, de hecho fue mi compañero el que me introdujo en el acid jazz.

Dani: yo trabajaba en un bar como camarero, no como músico, y allí he programado mucho música, he hecho de selector. Soy muy melómano y siempre he estado investigando en música. Ya desde pequeño escuchaba incluso discos de espirituales, gospel, soul, también tenía familiares a los que les gustaba tanto el soul como el rock.

Es muy interesante el cruce de camino de ambos, tenéis un gran cultura musical y sois eclécticos.

D: somos mijitas totales, a mí no me gusta ninguna música, pero me gusta toda.

Ese eclecticismo debe ayudaros mucho en el proceso de composición, de selección de los temas que integran vuestros sets, pero ¿hay siempre consenso en la elección?

D: ten en cuenta que al ser esto un proceso de investigación, añadirle guitarra a las sesiones, se trata de buscar la forma de construir éstas con el acompañamiento de mi guitarra. Vamos buscando las posibilidades, cómo se abren los temas que nos gustan a nuestro proyecto.

¿el proceso de composición – selección es mediante la improvisación de guitarra sobre un corte escogido o se sigue por ejemplo el patrón melódico del tema en cuestión?

D: si el tema lleva una guitarra, yo intento ser la “otra”. Como si fuera la de acompañamiento. En otros casos hay bases que me limito a tocar el arreglo del disco tal cual, porque me parece perfecto. Otras veces no es así, creo una guitarra que me sugiere el tema sin que tampoco adquiera protagonismo. Empiezo por la improvisación, pero al final se va quedando porque encuentro los elementos adecuados para la base, yo me dedico a buscar. De todos modos hay segmentos que dedico a la improvisación como recurso consciente. Busco nuevos arreglos, aunque nunca son definitivos, el proceso de exploración es constante.

S: de todas maneras estamos comenzando a desarrollar el proyecto, lo bueno es que como tenemos varios estilos musicales en común, nos gusta el funk, el soul, el rap, lo importante es que, como yo creo, hay que ser más simple, para mí hay música que me gusta y música que no me gusta. No me gusta el regueton, como a mucha gente, pero si luego me pongo un disco de Tego Calderón y hace un regueton… ¡pues a mí me gusta!. Me gusta como lo hace. Yo llego al estudio y le digo a Dani: “he escuchado un par de temas y creo que los podemos meter”, y suelo acertar; o es al revés él es el que hace la sugerencia.

D: para mí tiene que existir ese primer golpe intuitivo en el que se te pega la música.

He podido observar que no hay un abuso en la utilización de los scratches, están muy bien empastados. El scratch es un acompañamiento rítmico que no debería saturar.

D: como los solos de guitarra, que hay que saber su medida.

Me parece, Simón, que lo que buscas es más bien una textura sonora.

S: exactamente, es como el acompañamiento en la campana del plato de una batería, busco una figura que sea sencilla, que añada algo y no sea gratuito. También pactamos cuando hay, por ejemplo, 8 compases en los que te puedas recrear un poco más.

D: hay que ser conscientes de que hay que ceder espacio al tema y no subirte demasiado.

¿sois una “cover band” o vais algo más allá?

D: de “cover band” hay algo, por ejemplo con los temas de Red Hot Chili Peppers hacemos básicamente un “cover”. También le damos a los temas una vuelta ya que, por ejemplo, usamos el “Superstitious” de Stevie Wonder sin la línea de teclado, ahí meto un arreglo de guitarra que no tiene que ser fiel a la canción original.

S: no debemos olvidar que queremos ensalzar la música negra, donde quepa desde Aretha Franklin y Marvin Gaye a Public Enemy.

D: también al rock, que al principio se le llamaba “race music”, algo para negros. El rock está ahí, de hecho todos los temas antiguos de soul se pueden meter en rock.

S: ¡van perfectos!

Dani, tú en algunos momentos eres Nile Rodgers y, en otros, Jimi Hendrix…

D: ¡si puedo ser Jimi Hendrix mejor!

Es por comparar estilos

D: sí voy más por Hendrix

Simón, aparte de tus pinceladas de scratch, veo que juegas mucho con los “hotcues”, saltando dentro del mismo corte de una parte a otra de la canción.

S: sí, los utilizo, aprovecho las posibilidades de la tecnología y te ayudan como recurso. Es además muy limpio, tú sabes cómo funciona Traktor, yo la verdad que estoy muy contento con este programa. Si en un tema puedes tener 8 hotcues y usar 4 ventanas… ¡imagínate!. De hecho hay también samples míticos que sirven también como recurso.

Yo he visto intentos de hacer algo parecido a lo vuestro que no han dado buen resultado. Vuestro proyecto resulta bastante bien ensamblado, no es sólo un tipo haciendo improvisación con la guitarra encima de una base musical.

D: tenemos creado un repertorio…

S: intentamos crear una coherencia, que todo tenga que ver.

D: además, nuestro público nos ve como una banda. Hicimos un bolo en los que el público bailaba como si fuera una sesión de DJ, pero también había gente que estaba pendiente de la guitarra y alzando los brazos como en un concierto de rock. Una dimensión de performance extraña que está entre la banda y el DJ.

S: un punto guapísimo.

Veo que sois un DJ con guitarra o banda de DJ que le puede gustar a gente que no es muy aficionada a la cultura del DJ.

D: ver a un DJ no es un espectáculo, es ir a escucharlo. Somos un híbrido.

S: con elementos de ambas escenas.

D: ¡me he dado cuenta ahora de que somos el HÍBRIDO!

S: ponemos versiones de temas que no son las originales, Dani está creando líneas de guitarra que se alejan del patrón original, usamos “mashups”. Si alguien controla un poco este tema, al ver el set que montamos, con platos technics y demás, sabe que vamos muy en serio.

¿no tenéis pensado incorporar nuevos elementos, como voces u otros instrumentos?

D: esto lo puedes desarrollar hasta los 100 músicos o dejarlos en 3. Por ejemplo, un trío de rock más DJ. Un bajo no sería tan efectivo porque los temas que usamos ya llevan mucho grave. Un MC o una cantante de soul también estaría magnífico.

S: de hecho estuvimos hablando de esta posibilidad hace poco, sobre todo como colaboración.

¿cuál es la respuesta que está dando el público a vuestros sets?

D: yo veo que funciona mejor si tocamos a volumen de banda; una vez tocamos en un sitio de chill out y la verdad que si hubiéramos ido en plan acid jazz hubiéramos creado una mejor atmósfera. No es lo mismo tocar en una discoteca a tope a las 5 de la mañana que en un atardecer, tenemos que agrandar el repertorio sin olvidar la música negra.

S: mientras más material tengas mejor te podrás adaptar. Yo lo que sí veo es que sorprende el proyecto. Sorprende para bien. El “feedback” es bastante positivo. Hemos tenido bolos en los que el público en vez de estar a su rollo bailando ha estado escuchando y aplaudiendo al acabar los temas… como si diéramos un concierto.

¿cultura de DJ para rockeros o rock para el fanático de la cultura de DJ?

D: yo pienso que el DJ es un gran melómano, más música que escucha un DJ no la escucha nadie. El DJ escucha más música que los músicos, el músico tiene que estudiar y escucha siempre lo mismo. El DJ sabe más de música que el músico.

¿qué pensáis de los músicos que hacen de DJ?

D: a mí me parece de puta madre, conforme yo he aprendido a tocar otro instrumento ya escuchas la música de forma distinta. Tu lectura de la música, tanto crítica como a nivel de experiencia estética, es mayor, así alguien que venga de tocar un instrumento a poner música me resulta el elemento perfecto para esa labor. A la inversa también debería de funcionar.

Ahora todo el mundo pincha y parece que hay DJs metidos con calzador en todo tipo de sitios, ¿cómo ves eso, Simón?

S: hay una cara fea de la tecnología que disfrutamos los DJs hoy en día, cualquiera con una controladora de 60 euros, un ordenador y que se descarga el Traktor o el Virtual DJ pirata y… ¡ya es DJ!. Objetivamente, ya puede ir a pinchar a cualquier sitio.

D: [risas] la contra de la democratización de los medios de producción.

S: hay dos tipos de DJs, aquellos que les gusta pinchar y les vean, y a los que les gusta expresarse a través de la música. Yo empecé a pinchar con una controladora que me regalaron pero yo vi que había más cosas, luego conocí a alguien de la vieja escuela y, con el atrevimiento del principiante, quedé para pinchar con él. Para mi sorpresa, sacó dos platos technics y vi como hacía unas perfectas mezclas y me di cuenta que ese debía ser mi siguiente paso. Luego vino el scratch, tuve la suerte de trabajar con DJ Mike y me metió en esto, es algo que te diferencia y da mucho color a las sesiones. Hay algunos que tienen una playlist y le dan a play… ¡si por lo menos la playlist es buena!.

El debate de siempre, si hay que escoger entre buena técnica o buena selección ¿con qué te quedas?, sabiendo que lo mejor es ambas cosas.

D: buena selección

Estamos los tres de acuerdo en la buena selección. ¿Habéis desarrollado algo de producción?

D: sería nuestro siguiente paso, yo he utilizado programas de producción como Reason, Cubase o Logic. Son otros instrumentos que sirven para crear y disfrutar.

S: tenemos muchas posibilidades y muchas expectativas por delante. Tenemos muchos ladrillos por poner hasta construir un buen muro. Hay mucho que mostrar, porque hay verdaderas maravillas.

D: va a ser un trabajo constante de investigación sin fin delimitado. Escucho música y me sugiere cosas, y en muchos casos son temas sin guitarra y se me ocurren arreglos de guitarra.

Haces una labor de arreglista en el proyecto Negroovers.

S: pintar sobre algo sin recargarlo. Intento no abusar, sobre todo por prudencia. Los scratches van muy medidos. Hay que decorar sin recargar.

D: en lo audiovisual también estamos desarrollando cosas para promocionar y apoyar nuestros conciertos.

Para finalizar, ¿cómo tenéis a nivel local el acceso a que se programen vuestras actuaciones?

Simón: la verdad que no nos podemos quejar, como también tenemos otros proyectos, nos conocen en muchos locales y recibimos apoyo. Tampoco tenemos ansia por estar siempre tocando, queremos desarrollar más el proyecto.

Apago la grabadora y seguimos la charla, podría sacar para dos entrevistas más, dada la cultura y ganas de investigar en la música de estos dos. Hay agradecimientos por la oportunidad de tener esta charla e intuyo que la mente de los Negroovers está puesta en el mes de agosto, ganas de vacaciones, pero no para descansar, sino para seguir creciendo, para seguir enamorados de la música, para seguir haciéndonos levantar del asiento. Get up now!

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