De la Sevilla de 1992 a la de 2015 de la mano de Gun

Fotografías por Evelyn de León Assiego

Después de escribir la entrevista previa al concierto y asistir al mismo, cerramos el círculo escribiendo la crónica del concierto del pasado jueves 29 de octubre en Sevilla. Aviso que no seré todo lo objetiva que quisiera por razones que ahora os contaré pero haré un esfuerzo.

Acudí con muchas ganas de volver a verlos después de tantos años. Recuerdo cuando me los tropecé (junto con otras 10.000 personas más) allá por el año 92 en la EXPO de Sevilla en pleno directo, sin saber quiénes eran. No podía creer con apenas 13 años que estaba viendo un grupo como ese en mi ciudad. Por aquel entonces ya comenzaba a despuntar el grunge y ellos, aunque hacían hard rock más clásico, se desmarcaban un poco de todo lo que se había venido oyendo hasta ese momento, con sonidos más alternativos y actuales. Fue tal la emoción y lo que me marcó ese momento, que me quedé con el nombre grabado a fuego y compré el álbum que promocionaban, siendo un disco que ha formado parte activa de mi discoteca particular desde entonces.

Acudí el jueves a la Sala Custom con curiosidad porque sabía que se habían sucedido muchos cambios en la formación, incluso muchos años dejó de existir y no sabía muy bien en qué había quedado todo, aunque había oído Frantic y al menos me hacía una idea.

Comenzaron con “Let it shine”, un tema de su último disco Frantic y continuaron con otro de su tercer álbum Swagger, con el que ya reconocíamos a la banda y que nos hacia corear el estribillo al grito de “Don’t say its over”. Seguimos retrocediendo en el tiempo, hasta llegar a su primer álbum, Taking on the world, que recordaron a ritmo de “Better days”, un himno que suena a Gun al 100% y en el que seguíamos cantando como si los años no hubieran pasado. Quisiera resaltar aquí que en Septiembre de 2010, este álbum fue incluido en la lista de los 150 mejores álbumes debut de todos los tiempos de la revista Classic Rock. Y antes de morir de dulce nostalgia y volviendo un poco al presente, comenzó a sonar “One wrong turn” del último trabajo, un tema que parece haberse colado aquí pero que bien podía estar en uno de sus anteriores discos.

Echamos la mirada atrás y volvemos a Swagger con “Seems like I´m losing you”. En este punto comienzo a echar de menos temas del disco Gallus, del que hasta ahora no ha sonado nada. Nos llevan de nuevo a su primer álbum con un tema muy popular en los escenarios según nos dijeron ellos mismos, “Something to believe in” (Taking on the world). Al terminar, Dante nos dice que es increíble contar con este público, que es fantástico y muy especial para ellos, venir y ver esta respuesta. Presentan así su nuevo single que es una versión del clásico de Hot Chocolate, realizada para la organización Marie Curie en la lucha contra el cáncer. Mencionan que ambos hermanos perdieron a su padre hace 10 años por ese motivo. Comienza así “Every 1´s a winner”. Llegados a este punto, nos señala a las chicas y dedica a las “ladys” que hay en la sala el siguiente tema, “Frantic”, no sin antes pedirles disculpas a los chicos. Parece que no fuera una composición de Gun, es una melodía mucho más british de lo que nos tienen acostumbrados pero es realmente bonita. Seguimos con “Money” (Taking on the world) que nos movió a todos de nuevo con los coros. Después un tema atemporal como es “Hold your head up” y sin salir de Frantic, nos quedamos en “Labour of life”, un corte con mucha fuerza del que podemos disfrutar también de su videoclip. Sonaron los acordes de “Inside out” (Taking on the world) y mientras tanto y sin previo aviso, comenzamos a oír como por arte de magia algo muy familiar y, como si de un pequeño regalo caído del escenario se tratara, acabamos coreando como locos “So lonely” de los londinenses The Police.

Y llegando al final, dos platos fuertes que no podían faltar. El primero es “Word up” (Swagger). Qué decir de este tema. Ya el original de Cameo es bueno, pero ellos en su momento lo mejoraron con este cover que los hizo estar en el top ten de las listas en UK y entraron de lleno en las de muchos otros países. Aquí comenzamos a botar como locos. Nos dicen entonces que aprecian mucho desde el fondo de su corazón el ver que tanta gente ha vuelto para verlos después de tantos años. Se desata aquí la locura con el esperado “Steel your fire” (Gallus). Para mí fue el momento cumbre de todo el concierto.

Se despidieron y se fueron, hasta que después de aclamarlos durante varios minutos, Dante volvió vistiendo una camiseta del C.D. Baloncesto Sevilla, que le habían lanzado minutos antes, diciendo que le teníamos que ayudar a cantar la siguiente porque se le olvidaba y nosotros la conocíamos bien. No se equivocaba y cumplimos sus deseos entonando con él “Taking on the world” (primer álbum). Un momento muy íntimo en el que toda la sala vibró al unísono.

En ese momento presentó a la banda que actualmente la componen Paul McManus en la batería, Johnny McGlynn a la guitarra y los míticos hermanos Gizzi (Dante y Giuliano “Joolz”). Dante poniendo voz y  su hermano mayor, Giuliano, haciendo sonar (y de qué manera) la guitarra. Este último fue el fundador de la banda junto con Mark Rankin (anterior vocalista) y es sin duda un compositor extraordinario, un gran pilar. Como él decía de sí mismo a modo de broma y entre risas en la presentación: “I´m the Boss!!”…y razón no le falta. Presentan a Andy Carr al bajo, el nuevo y más joven fichaje del grupo, y es cuando Dante nos hace notar que tuvo que aprender 3 álbumes en tres meses (y yo añado: coros incluidos). Así se despiden con “Shame on you” (Taking on the world).

No tengo palabras suficientes para describir lo que pude sentir esa noche, conectando en esos momentos mi yo actual con el de hace 23 años. Y me consta que a la gran mayoría de los que allí estábamos nos ocurría lo mismo. Fue algo indescriptible. Si he de poner alguna pega, sí que eché en falta más temas del disco Gallus, para mí un álbum completo de principio a fin. Pero fue una noche mágica que nos dejó a todos con muy gran sabor de boca. Según me comentó Dante cuando terminaron el concierto, estaban muy cansados del viaje y le dije que no se había notado nada de eso y me contestó que cuando suben al escenario y ven un público como ese, las mariposas que sienten en el estómago en esos momentos, les hacen darlo todo, y es lo que esa noche sintió entre nosotros. Me parecieron preciosas sus palabras y de la forma en que lo contaba. Desde luego, nosotros sentimos lo mismo y fue algo recíproco.

Después de esto, espero que se animen y sigan grabando discos y regalándonos nuevos trabajos, y si no es mucho pedir, que vengan a presentarlos aquí a nuestra ciudad cada vez que puedan. Me conformaría con verlos de nuevo aunque fuese dentro de otros 23 años, porque seguro que valdrá la pena esperarlos.

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