Crónicas de guerra y supervivencia

Bebe presentó el pasado 9 de octubre su último LP, Cambio de Piel, con el single Respira como carta de presentación. Su cuarto álbum de estudio, producido por su eterno colaborador Carlos Jean, Bebe descarga y vierte todo su ser en las letras más desgarradoras de su carrera. Una carrera de 10 años y 4 discos a su espalda que avalan y consagran a una de las artistas españolas más reconocidas de la última década. Dicho título no es gratuito y requiere talento, esfuerzo, ganas y vida.

Bebe ha reunido los factores necesarios para que sus canciones se coreen en el norte y en el sur, en Rusia y en Bulgaria, en Latinoamérica y sí, en España. La extremeña a lo largo de su evolución nos ha mostrado diferentes pieles, reivindicativa, comprometida con desigualdades sociales, también una faceta más artística y poética, y luego una más desenfadada e imaginativa. Esta vez, muda su piel y nos muestra toda una crónica de sucesos, narrando el que ha sido sin duda uno de los episodios más crudos de su vida personal. Pero la diferencia es que esta vez no hay escondite a la vista, no hay metáfora ni ejemplo en el que refugiarse. Lo que escuchas es lo que hay, simple y puro. Como si de una confesión se tratara, Bebe narra las diferentes fases por las que ha sufrido y su personal forma de batir sus demonios, su miedo y su ira, su monstruo.

Y es que todos tenemos un monstruo, que nos acecha y se apodera de nosotros en nuestros peores momentos, comiéndonos por dentro, deshaciendo poco a poco nuestro ser hasta dejarnos todo hecho jirones. Bebe también, y su cambio de piel parece que estuvo a punto de ser fatal, crítico y mortal. Pero no todo son lágrimas y llanto, tristeza o melancolía, en “Que llueva” se nos presenta al principal motor de su supervivencia, su hija, que incluso se marca una colaboración y se le puede escuchar al final de la canción. Toda una oda a la esperanza y al mañana. Todo un reto de supervivencia.

Sin embargo, es cierto que la tónica central del proyecto la compone la crudeza y la exposición a oscuras realidades y a “Borrones” que quedan en las páginas, muestra de la cruenta batalla atravesada. El piano es co-protagonista en esta entrega, que casa a la perfección con la rota y aquejada voz de Bebe. Una voz que nos rompe, nos remueve por dentro, que deja ver la magnífica habilidad de hacer uso de la agridulce sensación de una lágrima corriendo por tu mejilla para encontrar su fin en una sonrisa. Porque Bebe consigue precisamente eso a lo largo del trayecto, te mata, te resucita, te rompe en mil pedazos y te hace sonreír porque te muestra una salida, un fin, un nuevo amanecer. En “Tan lejos tan cerca” hace uso de una magistral composición in crescendo, muy presente en el álbum, con un toque soñador de fuegos artificiales, que dan la clave final a una bella obra de arte.

Bebe se mira al espejo, ha estudiado sus puntos débiles, los ha experimentado y los ha sufrido, y ha sobrevivido para contarlo. Con distintos tonos, minuto tras minuto, presenciamos una obra recitada y cantada, musicalmente más rica y compleja que nunca, que se presta a la escucha en reflexión. Recorremos las mil horas de imágenes de su vida, reunidas en 12 canciones que hacen llorar la piel. Nos recuerda que no somos más que “Animales hambrientos” buceando en busca de nuestra comida, de nuestro aliento. En busca de amor. Luego, cuando crees que has escuchado la esencia completa del CD, llega “Ganamos”, la joya de la experiencia, indudablemente. Es el punto álgido de la batalla, cruel y aguda, certera, con tinte de despedida y sellada con sangre. Con ella, Bebe marca un punto final a su ayer, y recuerda lo que tuvo, lo que ya no será más, y se obliga a sí misma a mirar hacia el mañana. Reconoce, valora, atesora, la huella dejada, indeleble, que existe y que marca, por siempre, luego hace sus maletas y se va, para no volver. Con un final instrumental, personalmente opino que es la mejor canción de la carrera musical de la extremeña.

Siguiendo con el repertorio, bajamos al infierno con “Una canción”, que sirve de puente entre lo álgido y el buen rollismo que suele caracterizar a Bebe. Sirviéndose de nuevo de acompañamiento infantil y junto con palmas, muestra que aún sigue siendo esa Bebe que sabe arrancar una sonrisa con su música, carcajada incluida.

Cambio de piel vuelve a las raíces, a lo orgánico, lo vivo, pájaros que cantan, el sol que roza nuestra piel y que nos da la vida. Este álbum es una declaración de grandeza, de madre, de mujer, de luchadora y de superviviente. Aquí y allá, las pinceladas escritas por y para su vida, su sirena y princesa, su hija, son más que presentes. “Más que a mi vida” está ahí, para ella y para quien ella sabe y quiere. Un mensaje positivo que intenta transmitir todo el amor de una madre a su hija.

El epílogo lo cierra la balada íntima “Todo lo que deseaba”, una canción con sabor a jazz y que transmite las ganas de cantar hacia fuera de Bebe, hacia la vida, su alegría y aquello que la mueve por dentro.

Estoy más que seguro que Cambio de Piel no dejará indiferente a nadie, puesto que es la prueba existente de la maduración espiritual, musical y personal de una artista conocida y que nos demuestra lo mucho más que tenemos aún por conocer. Escúchala y tira milla.

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